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Cuentos cortos: Frank Belknap Long Los perros de T韓dalos.





Thread creado por nicus07 el 28/08/2017 04:10:11 pm. Lecturas: 939. Mensajes: 10. Favoritos: 1





28/08/2017 04:10:11 pm 
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Uno de los mejores relatos de esa corriente que se iniciara con Lovecraft, denominada 创horror c髎mico创, y que com鷑mente se lo puede encontrar en la antolog韆 创Los mitos de Cthulhu创 o en su libro de relatos 创Los sabuesos de T韓dalos创, editorial Adiax.

En realidad no es tan corto, pero es muy entretenido y se puede leer con rapidez.


Frank Belknap Long

Los perros de Tindalos (The hounds of Tindalos)



Me alegro de que hayas venido -dijo Chalmers.

Estaba sentado junto a la ventana, muy p醠ido. Junto a uno de sus brazos ard韆n dos velas casi derretidas que proyectaban una enfermiza luz ambarina sobre su nariz larga y su breve ment髇. En el apartamento de Chalmers no hab韆 absolutamente nada moderno. Su propietario ten韆 el alma medieval y prefer韆 los manuscritos iluminados a los autom髒iles, y las g醨golas de piedra a los aparatos de radio y a las m醧uinas de calcular. Quit, en mi obsequio, los libros y papeles que se amontonaban en un div醤 y, al atravesar la estancia para sentarme me sorprendi ver en su mesa las f髍mulas matem醫icas de un c閘ebre f韘ico contempor醤eo junto con unas extra馻s figuras geom閠ricas que Chalmers hab韆 trazado en unos finos papeles amarillos.

-Me sorprende esta coexistencia de Einstein con John Dee -dije al apartar la mirada de las ecuaciones matem醫icas y descubrir los extra駉s vol鷐enes que constitu韆n la peque馻 biblioteca de mi amigo.

En las estanter韆s de 閎ano conviv韆n Plotino y Emmanuel Masc髉oulos, Santo Tom醩 de Aquino y Frenicle de Bessy. Las butacas, la mesa, el escritorio estaban cubiertos de libros y folletos sobre brujer韆 medieval y magia negra, as como de textos sobre todas las cosas hermosas y audaces que rechaza nuestro mundo moderno. Chalmers me ofreci, sonriendo, un cigarrillo ruso y dijo:
-Estamos llegando ahora a la conclusi髇 de que los antiguos alquimistas y brujos ten韆n raz髇 en un setenta y cinco por ciento, y los bi髄ogos y los materialistas modernos est醤 equivocados en un noventa por ciento.

-Usted siempre se ha tomado un poco a broma la ciencia de hoy -repuse, con un leve gesto de impaciencia.
-No -contest-. S髄o me he burlado de su dogmatismo. Siempre he sido un rebelde, un campe髇 de la originalidad y de las causas perdidas. No te extra馿, pues, que haya decidido repudiar las conclusiones de los bi髄ogos contempor醤eos.
-縔 qu me dice usted de Einstein? -pregunt.
-n sacerdote de las matem醫icas trascendentes!
- murmur con respeto-. Un profundo m韘tico, un explorador de reinos inmensos cuya misma existencia s髄o ahora se empieza a sospechar.
-Entonces no desprecia usted la ciencia por completo.
-laro que no! Lo que no me inspira confianza es el positivismo de estos 鷏timos cincuenta a駉s, ni tampoco las ideas de Haeckel ni de Darwin ni de Bertrand Russell. Creo que la biolog韆 ha fracasado lamentablemente cuando ha intentado explicar el origen y el destino del hombre.
-D閘es usted un margen de tiempo.
Los ojos de Chalmers despidieron chispas:
-Amigo m韔 -murmur-, acabas de hacer un juego de palabras verdaderamente sublime. eles usted un margen de tiempo! Yo se lo dar韆 encantado, pero precisamente cuando les hablas de tiempo, los modernos bi髄ogos se echan a re韗. Poseen la llave, pero se niegan a utilizarla. 縌u sabemos del tiempo? Einstein lo considera relativo y cree que se puede interpretar en funci髇 del espacio, de un espacio curvo. Pero no hay que quedarse ah detenido. Cuando las matem醫icas dejan de prestarnos su apoyo, 縜caso no se puede seguir adelante a base de... intuici髇?
-Ese es un terreno muy resbaladizo. El verdadero investigador evita siempre caer en esa trampa. Por eso avanza tan despacio la ciencia moderna. S髄o admite lo que es susceptible de demostraci髇. Pero usted...
-Yo, 縮abes lo que har韆? Tomar hach韘, opio, todas las drogas. Yo imitar韆 a los sabios orientales y acaso as consiguiera...
-緾onsiguiera qu?
-Conocer la cuarta dimensi髇.
-so es pura teosof韆, una estupidez!
-Puede que s, pero estoy persuadido de que las drogas consiguen aumentar el alcance de la conciencia humana. William James est de acuerdo sobre este particular. Adem醩, he descubierto una nueva.
-縐na nueva droga?
-Fue utilizada hace siglos por los alquimistas chinos, pero apenas se conoce en Occidente. Posee ciertas propiedades ocultas verdaderamente asombrosas. Gracias a esta droga y a mis conocimientos matem醫icos, creo que puedo remontar el curso del tiempo.
-No comprendo qu quiere usted decir.
-El tiempo no es m醩 que nuestra percepci髇 imperfecta de una nueva dimensi髇 espacial. El tiempo y el movimiento son otras tantas ilusiones. Todo lo que ha existido desde el origen del universo existe ahora tambi閚. Lo que sucedi hace milenios sigue sucediendo en otra dimensi髇 del espacio. Lo que suceder dentro de milenios sucede ya. Si no lo podemos percibir es porque tampoco podemos penetrar en la dimensi髇 espacial donde sucede. Los seres humanos, tal como los conocemos, no son sino partes infinitesimales de un todo inmenso. Cada uno de nosotros est unido a toda la vida que le ha precedido en nuestro planeta. Todos nuestros antepasados forman parte de nosotros. De ellos s髄o nos separa el tiempo, y el tiempo es una ilusi髇.
-Creo que empiezo a comprender -murmur.
-Basta con que tengas una vaga idea del asunto para poderme ayudar. Lo que pretendo es arrancar de mis ojos el velo de la ilusi髇 que los cubre y ver el principio y el fin.
-縔 usted cree que esta nueva droga le servir韆 de algo?
-Estoy convencido de ello. Y pretendo que me ayudes. Quiero tomarla inmediatamente. No puedo esperar. Tengo que ver -sus ojos lanzaron extra駉s destellos-. Voy a viajar en el tiempo. Voy a retroceder en el tiempo.

Chalmers se levant y tom de encima de la chimenea una cajita cuadrada.

-Aqu tengo cinco gr醤ulos de la droga Liao. Fue utilizada por el fil髎ofo chino Lao-Tse y, bajo su influencia logr contemplar el Tao. Tao es la fuerza m醩 misteriosa del mundo. Rodea y penetra todas las cosas y contiene en s la totalidad del universo visible y todo lo que denominamos realidad. El que logre contemplar el misterio del Tao sabr todo lo que fue y todo lo que ser.
-Fantas韆s -coment.
-Tao es como un enorme animal reclinado e inm髒il que contiene en s todos los mundos, el pasado, el presente, el porvenir. A trav閟 de una hendidura que llamamos tiempo percibimos sectores de ese monstruo terrible. Mediante esta droga voy a ensanchar la hendidura. Contemplar as el rostro mismo de la vida ver la bestia entera, inmensa y agazapada.
-縔 cu醠 ser mi misi髇?
-Escuchar, amigo m韔. Escuchar y anotar lo que escuche. Y si me alejo demasiado hacia el pasado, me tendr醩 que sacudir violentamente para traerme de nuevo a la realidad. Si vieras que estoy sufriendo dolores f韘icos intensos, me debes hacer regresar al instante.
-Chalmers -dije-, este experimento no me gusta nada. Va a correr usted un peligro terrible. No creo en la cuarta dimensi髇 y mucho menos en el Tao. Tampoco apruebo el uso de drogas desconocidas.
-Para m no es desconocida -repuso-. Conozco sus efectos sobre el animal humano y tambi閚 sus peligros. La droga en s no es peligrosa. Yo lo 鷑ico que temo es extraviarme en el abismo del tiempo, porque has de saber que mi intenci髇 es colaborar activamente con la droga. Antes de tomarla me concentrar en los s韒bolos geom閠ricos y algebraicos que he trazado en este papel -me ense耋 el diagrama que ten韆 sobre las rodillas- y as preparar mi esp韗itu para el viaje transtemporal. Primero me aproximar todo lo posible a la cuarta dimensi髇 mediante el solo esfuerzo de mi propio ego, y luego tomar la droga que me dar el poder oculto de percepci髇. Antes de penetrar en el mundo on韗ico del misticismo oriental dispondr de toda la ayuda matem醫ica que pueda ofrecerme la ciencia. La droga abrir las puertas de la percepci髇 y las matem醫icas me permitir醤 comprender intelectualmente lo que as perciba. As mis conocimientos matem醫icos y mi aproximaci髇 consciente a la cuarta dimensi髇 complementar醤 la pura acci髇 de la droga. En mis sue駉s ya he conseguido captar muchas veces la cuarta dimensi髇 en forma intuitiva y emocional, pero en estado de vigilia no he sido despu閟 nunca capaz de recordar el resplandor oculto que me era revelado moment醤eamente en sue駉s. Creo, sin embargo, que con tu ayuda podr hacerlo esta vez. Tu anotar醩 todo lo que diga durante mi trance, por muy extra駉 e incoherente que te parezca. A mi regreso espero poder proporcionarte la clave de todo lo que no hayas entendido. No estoy seguro de mi 閤ito, pero, si lo tengo -sus ojos volvieron a despedir un extra駉 fulgor-, l tiempo ya no existir para m!

De pronto, se sent.

-Voy a hacer el experimento ahora mismo. Ponte, por favor, junto a la ventana y no dejes de vigilarme. 縏ienes pluma?
Asent hoscamente y saqu mi pluma Waterman verde claro del bolsillo superior de la chaqueta.
-縔 has tra韉o algo donde escribir, Frank?
De mala gana saqu una agenda.
-Insisto en閞gicamente una vez m醩 en que no apruebo este experimento -gru耋-. Va a correr usted un peligro terrible.
-o seas ni駉! -agit un dedo ante m-. Estoy decidido a hacerlo a pesar de todo lo que me digas, y adem醩 a hacerlo ahora mismo. Por favor, estate en silencio mientras medito sobre estos diagramas.

Puso los dibujos ante s y se concentr intensamente en ellos. En el silencio o c髆o el reloj de la chimenea iba desgranando segundos. Una angustia indefinida me oprim韆 el pecho. De pronto, el reloj se par. En ese momento, Chalmers introdujo la droga en su boca y la trag. R醦idamente me aproxim a 閘, pero con la mirada me advirti que no le interrumpiera.

-El reloj se ha parado -murmur-. Las fuerzas que lo gobiernan aprueban mi experimento. El
tiempo se detuvo y yo tom la droga. ios m韔, haz que no me extrav韊!

Cerr los p醨pados y se extendi en el sof. Su rostro estaba exang黣, y respiraba con dificultad. Era evidente que la droga estaba actuando extraordinariamente de prisa.

-Comienzan las tinieblas -murmur-. An髏alo. Todo se est poniendo oscuro y se van desdibujando los objetos familiares de la habitaci髇. A鷑 los veo, pero borrosos, y se est醤 desdibujando r醦idamente.

Sacud la pluma estilogr醘ica, pues la tinta flu韆 mal, y segu tomando veloces notas taquigr醘icas.

-Abandono la habitaci髇. Las paredes se disuelven como niebla. Ya no veo ninguno de los objetos, pero todav韆 te veo la cara. Supongo que estar醩 escribiendo. Creo que estoy a punto de dar el gran salto a trav閟 del espacio, o acaso del tiempo. No lo s. Todo es confuso, incierto.
Permaneci en silencio durante alg鷑 tiempo, con la barbilla apoyada en el pecho. De pronto, se puso r韌ido y abri los ojos.
-ios m韔! -exclam-. Veo.

Se hallaba todo contra韉o, tenso, mirando fijamente la pared que hab韆 frente a 閘. Pero yo sab韆 que su mirada la atravesaba y que los objetos de la habitaci髇 no exist韆n para 閘.

-halmers! halmers! 縇e despierto?
-e ninguna manera! -aull-. eo todo! Ante m veo los billones de vidas que me han precedido en este planeta. Veo hombres de todas las 閜ocas, de todas las razas, de todos los colores. Luchan, se matan, construyen, danzan, cantan. Se sientan en torno a la hoguera primitiva, en desiertos grises, e intentan elevarse en el aire a bordo de monoplanos. Cruzan los mares en toscas barcas de troncos y en enormes buques de vapor. Pintan bisontes y elefantes en las paredes de cuevas l鷊ubres y cubren lienzos enormes con formas y colores del futuro. Veo a los emigrantes procedentes de la Atl醤tida y Lemuria. Veo a las razas ancestrales: a los enanos negros que invaden Asia y a los hombres de Neanderthal, de cabeza inclinada y piernas torcidas, que se extienden por Europa. Veo a los aqueos colonizando las islas griegas y contemplo los rudimentos de la naciente cultura hel閚ica. Estoy en Atenas y Pericles es joven. Me hallo en tierra italiana. Participo en el rapto de las sabinas. Camino con las legiones imperiales. Tiemblo de respeto y de pavor cuando flamean los gigantescos estandartes y el suelo trepida bajo el paso de los hastati victoriosos. Paso en una litera de oro y marfil arrastrada por negros toros de Tebas y ante m se postrernan mil esclavos y las mujeres, cubiertas de flores, exclaman: 创ve C閟ar!创. Yo les sonr韔 y saludo a la multitud. Soy esclavo en una galera berberisca. Veo c髆o, piedra a piedra, se va levantando una catedral. Contemplo durante meses, durante a駉s, c髆o van colocando en su sitio cada uno de los sillares. Estoy crucificado, cabeza abajo, en los perfumados jardines de Ner髇 y veo, con iron韆 y desprecio, c髆o funcionan las c醡aras de tortura de la Inquisici髇. s un espect醕ulo divertido!

匬enetro en los m醩 sagrados santuarios. Entro en el Templo de Venus. Me arrodillo, en adoraci髇, ante la Magna Mater y arrojo monedas al regazo de las prostitutas sagradas que, con el rostro velado, esperan en los Jardines de Babilonia. Penetro en un teatro ingl閟 de la 閜oca isabelina y, en medio de una multitud maloliente, aplaudo El Mercader de Venecia. Paseo con Dante por las estrechas callejuelas de Florencia. Mientras contemplo, arrobado, a la joven Beatriz, la orla de su vestido roza mis sandalias. Soy sacerdote de Isis y mis poderes m醙icos asombran al mundo. A mis pies se arrodilla Sim髇 Mago, implorando mi ayuda, y el Fara髇 tiembla ante mi sola presencia. En la India hablo con los Maestros y huyo horrorizado, pues sus revelaciones son como sal en una herida sangrante. Todo lo percibo simult醤eamente. Todo lo percibo a la vez y desde todos los 醤gulos posibles. Formo parte de los billones de vidas que me han precedido. Existo en todos los seres humanos y todos los seres humanos existen en m. En un instante veo a la vez toda la historia del hombre, el pasado y el presente. Mediante un peque駉 esfuerzo soy capaz de contemplar pasados cada vez m醩 lejanos. Ahora me remonto hacia el mismo origen, a trav閟 de curvas y 醤gulos extra駉s. A mi alrededor se multiplican los 醤gulos y las curvas. Hay grandes sectores de tiempo que los percibo a trav閟 de curvas. Existe un tiempo curvo y un tiempo angular. Los moradores del tiempo curvo no pueden penetrar en el tiempo angular. Todo es muy extra駉.

匰igo retrocediendo cada vez m醩. De la tierra ya ha desaparecido el hombre. Veo reptiles gigantescos agazapados bajo enormes palmeras y nadando en p鷗ridas aguas negras. Ya han desaparecido los reptiles. Ya no hay animales terrestres, pero veo perfectamente bajo las aguas formas sombr韆s que se mueven lentamente entre las algas. Las formas que veo son cada vez m醩 simples. Ahora los 鷑icos seres vivos son c閘ulas. A mi alrededor hay cada vez m醩 醤gulos, 醤gulos totalmente ajenos a la geometr韆 humana. Tengo un miedo horrible. En la creaci髇 existen abismos en los que nunca ha penetrado el hombre

Segu sin perderle de vista. Chalmers se hab韆 levantado y gesticulaba como pidiendo ayuda. Al poco volvi a hablar:

-Atravieso 醤gulos ajenos al espacio terrestre. Me aproximo al horror supremo.
-halmers! -exclam-. 縌uiere usted que intervenga?

Se llev la mano al rostro, como para no ver una visi髇 indeciblemente espantosa. Pero dijo trabajosamente:

-odav韆 no! Quiero seguir adelante... Quiero ver... lo que hay... a鷑 m醩 all...

Ten韆 la frente cubierta de sudor fr韔 y mov韆 los hombros de modo espasm骴ico. Su rostro espantado era de color gris ceniciento.
-M醩 all de la vida existen cosas que no logro distinguir. Pero se mueven lentamente a trav閟 de 醤gulos alucinantes.

En ese momento percib por primera vez en la estancia un olor bestial e indescriptible, nauseabundo, insoportable. Me lanc a la ventana y la abr de par en par. Cuando volv al lado de Chalmers y vi su expresi髇, estuve a punto de desmayarme.

-e han olido! -lanz un alarido-. entamente se dan la vuelta hacia m!
Todo el cuerpo le temblaba horriblemente. Durante un momento agit los brazos en el aire, como buscando un asidero, y luego le cedieron las piernas. Cay al suelo, donde permaneci boca abajo, sollozando, gimiendo. En silencio contempl c髆o se arrastraba por el suelo. En aquellos momentos, mi amigo no era un ser humano. Ense馻ba los dientes y en las comisuras de la boca se le form una espuma blanquecina.

-halmers! -grit-. halmers, basta ya! Basta
ya, 縨e oye?
Como en respuesta de mi llamada, comenz a emitir unos sonidos roncos y convulsivos, semejantes a ladridos, y a caminar en c韗culo a cuatro patas por el suelo. Me inclin y le cog por los hombros. Le sacud violentamente, desesperadamente, y 閘 intent morderme la mu馿ca. Me sent韆 enfermo de horror, pero no le solt, pues tem韆 que se destruyese a s mismo en un paroxismo de rabia.

-halmers! -murmur-. Basta ya. Est usted en su habitaci髇. Nada malo le puede suceder. 緾omprende?

A fuerza de sacudirle y de hablarle, logr que la expresi髇 de locura fuera desapareciendo de su rostro. Tembloroso y convulsivo, qued como un grotesco mont髇 de carne en el centro de la alfombra china. Le ayud a caminar hasta el sof y a tumbarse en 閘. Su rostro estaba contra韉o de dolor y me di cuenta de que segu韆 luchando sordamente contra recuerdos espantosos.

-Whisky -murmur-. Est ah, en el mueblecito, junto a la ventana, en el caj髇 superior de la izquierda.

Cuando le alcanc la botella, la asi con tal fuerza que los nudillos se le pusieron azules.
-Casi me cogen -dijo entrecortadamente.
Bebi el estimulante a grandes tragos irregulares y poco a poco le fue volviendo el color a la cara.
-Esa droga -dije- es el diablo en persona.
-No era la droga -gimi.
Su mirada ya no era de loco. Ahora daba impresi髇 de un profundo desaliento.
-Me han olido a trav閟 del tiempo -susurr-. He llegado demasiado lejos.
-緾髆o eran? -pregunt para seguirle la corriente.
Se inclin hacia m y me agarr el brazo hasta hacerme da駉. Otra vez fue dominado por horribles temblores.
-o hay palabras para describirlos! -murmur roncamente-. Han sido vagamente simbolizados en el Mito de la Ca韉a y en cierta forma obscena que a veces aparece grabada en algunas tablillas arcaicas. Los griegos le daban un nombre que ocultaba la impureza esencial de esos seres. La manzana, el 醨bol y la serpiente son s韒bolos del misterio m醩 atroz.

Al cabo de unos momentos su voz se convirti en un aullido:
-rank! rank! n el comienzo se consum un acto terrible e inmencionable! Antes del tiempo, el acto, y despu閟 del acto...
Comenz a andar hist閞icamente por la estancia.
-Las consecuencias del acto se mueven a trav閟 de 醤gulos en los oscuros recodos del tiempo. ienen hambre y sed!
-Chalmers -intent razonar-, stamos en el tercer decenio del siglo XX!
Pero 閘 sigui ululando:
-ienen hambre y sed! os Perros de T韓dalos!
-Chalmers, 縬uiere usted que llame a un m閐ico?
-Ning鷑 m閐ico puede ayudarme. Son horrores del alma y, sin embargo -ocult la cara entre las manos-, son reales, Frank. Los vi durante un momento horrible. Durante un instante he llegado a estar al otro lado. Me encontr en una ribera l韛ida, m醩 all del tiempo y del espacio. Hab韆 una luz espantosa que no era luz y un silencio hecho de aullidos, y all los vi. En sus cuerpos flacos y fam閘icos se concentra todo el Mal del universo. En realidad no estoy seguro de que tuvieran cuerpo: s髄o los vi un instante. Pero los he o韉o respirar. Durante un momento indescriptible sent su aliento en mi cara. Se volvieron hacia mi y hu dando alaridos. En un solo instante hu a trav閟 de millones de siglos. Pero me han olido. Los hombres despiertan en ellos un hambre c髎mica. Hemos escapado moment醤eamente del aura impura que los rodea. Tienen sed de todo lo que hay limpio en nosotros, de todo lo que emergi inmaculado de aquel acto. En nosotros hay elementos que no participaron en el acto y ellos los aborrecen. Pero no te imagines que son literal y prosaicamente malos. En el plano donde habitan no existen el bien y el mal tal como nosotros los concebimos. Son lo que, en el principio qued desprovisto de pureza para siempre jam醩. Al cometer el acto, se convirtieron en cuerpos de muerte, en recept醕ulo de toda impureza. Pero no son malos en el sentido que nosotros damos a esta palabra, porque en las esferas en que se mueven no existe pensamiento ni moral ni bueno ni malo. All s髄o existen lo puro y lo impuro. Lo impuro se expresa en 醤gulos lo puro, en curvas. El hombre, o mejor dicho, lo que hay en 閘 de puro, procede de lo curvo. No te r韆s. Hablo completamente en serio.

Me levant para irme. Mientras iba hacia la puerta, dije:
-Me da usted mucha pena, Chalmers. Pero no estoy dispuesto a o韗le delirar. Le enviar a mi m閐ico. Es un hombre de edad, muy comprensivo, y no se ofender aunque usted lo mande al diablo. Pero conf韔 en que siga usted las indicaciones que le d. Se pasa usted una semana descansando en buen sanatorio y ver qu bien le sienta.
Mientras bajaba las escaleras le o re韗. Era una risa tan desprovista de alegr韆 que me hizo llorar.


II.

Cuando Chalmers me telefone a la ma馻na siguiente, mi primer impulso fue colgar inmediatamente el receptor. Me llamaba para pedirme algo tan ins髄ito, y tan anormalmente alterada estaba su voz, que tem por mi propia cordura si segu韆 adelante con este asunto. Pero no pude dejar de percibir la sinceridad de su angustia, y cuando se le quebr la voz y comenz a sollozar, decid acceder a su petici髇.

-De acuerdo -dije-, ahora mismo voy y le llevo la escayola.
De camino hacia casa de Chalmers, me detuve en una droguer韆 y adquir diez kilos de escayola.
Al entrar en el cuarto de mi amigo, le vi agazapado junto a la ventana, contemplando la pared de enfrente con ojos enfebrecidos por el terror. Cuando me vio entrar, se puso en pie y me arrebat el paquete de la escayola con una avidez que me puso los pelos de punta. Hab韆 sacado todos los muebles de la estancia, la cual presentaba ahora un aspecto absolutamente desolado.

-鷑 podemos salvarnos! -exclam-. Pero tenemos que actuar r醦idamente. Frank, hay una escalera plegable en el vest韇ulo. Tr醗la inmediatamente. Y ve a buscar tambi閚 un cubo de agua.
-縋ara qu? -murmur at髇ito.
Se volvi vivamente hacia m y vi un rel醡pago de ira en sus ojos.
-縋ara qu va a ser, so bobo? ara hacer la masa con la escayola! -grit, fuera de s-. Para hacer la masa que nos salvar el cuerpo y el alma de una contaminaci髇 indecible. Para hacer la masa que salvar al mundo de un peligro... rank, tenemos que cerrarles las puertas!
-緼 qui閚es? -pregunt.
- los Perros de T韓dalos! -exclam-. S髄o pueden llegar hasta nosotros a trav閟 de 醤gulos.
liminemos todos los 醤gulos de la habitaci髇! Voy a poner escayola en todos los 醤gulos, en todos los rincones, en todas las hendiduras. a habitaci髇 quedar como el interior de una esfera!

Habr韆 sido in鷗il discutir con 閘. Le llev la escalera. Chalmers mezcl la escayola con el agua y estuvimos trabajando durante tres horas. Tapamos las cuatro esquinas de la pared y tambi閚 las intersecciones de 閟ta con el suelo y el techo. Por 鷏timo, redondeamos los duros 醤gulos de la ventana.

-Ahora me quedar en esta habitaci髇 hasta que se vayan -dijo Chalmers cuando hubimos dado fin a la tarea-. Al darse cuenta de que el olor que siguen les obliga a atravesar curvas, se volver醤. Se volver醤, hambrientos, frustrados, insatisfechos, al plano de impureza de donde proceden, anterior al tiempo y m醩 all del espacio.

Sonri afablemente y encendi un cigarrillo.
-Te agradezco mucho que hayas venido.
-縎igue usted sin querer ver a un m閐ico? -rogu.
-Quiz ma馻na -repuso-. Ahora tengo que vigilar y esperar.
-縀sperar qu? -apremi.
Chalmers sonri d閎ilmente.
-T crees que estoy loco -dijo- me doy cuenta perfectamente. Eres inteligente, pero tambi閚 eres muy prosaico y no puedes concebir la existencia de ninguna entidad independiente de toda energ韆 y de toda materia. Pero, mi querido amigo, 縮e te ha ocurrido pensar alguna vez que la energ韆 y la materia son las barreras que el tiempo y el espacio imponen a nuestra percepci髇? Sabiendo, como yo s, que el tiempo y el espacio son lo mismo y que son enga駉sos porque ambos no son sino manifestaciones imperfectas de una realidad superior, no tiene sentido buscar en el mundo visible ninguna explicaci髇 del misterio y del terror del ser.

Me levant y me fui hacia la puerta.
-Perdona -exclam-. No he querido ofenderte. Tienes una gran inteligencia, pero yo tengo una inteligencia sobrehumana. Es natural que yo sea consciente de tus limitaciones.
-Telefon閑me si me necesita -dije, y baj las escaleras de dos en dos-. 獳hora s que le env韔 a mi m閐ico -me iba diciendo a m mismo-. Est loco de remate y sabe Dios lo que puede pasar si no se ocupa alguien inmediatamente de 閘.


III.


Resumen de dos art韈ulos publicados en la Patridgeville Gazette del 3 de julio de 1928:
TEMBLOR DE TIERRA EN EL CENTRO DE LA CIUDAD


A los dos de la madrugada de hoy, un violento terremoto ha hecho temblar los barrios c閚tricos de la ciudad, rompiendo varias ventanas en Central Square y causando graves da駉s en el tendido el閏trico y en las instalaciones de la red tranviaria. En los barrios perif閞icos tambi閚 fue observado el fen髆eno resultando completamente derruido el campanario de la iglesia baptista de Angell Hill, que hab韆 sido dise馻do por Christopher Wren en 1717. Los bomberos luchan por apagar el incendio que se ha declarado en las naves de la f醔rica de neum醫icos. El alcalde ha prometido abrir un expediente a fin de determinar responsabilidades si las hubiere.

ESCRITOR OCULTISTA ASESINADO POR VISITANTE DESCONOCIDO
Horrible Crimen en Central Square. Un misterio impenetrable envuelve la muerte de Halpin Chalmers. A las nueve horas del d韆 de hoy fue hallado el cuerpo sin vida de Halpin Chalmers, escritor y periodista, en una habitaci髇 vac韆 situada encima de la Joyer韆 Smithwich & Isaacs, en el n鷐ero 24 de Central Square. La investigaci髇 judicial puso de manifiesto que dicha habitaci髇 hab韆 sido alquilada amueblada al se駉r Chalmers el d韆 1 de mayo 鷏timo y que el propio inquilino se hab韆 deshecho de los muebles hace quince d韆s. El se駉r Chalmers era autor de varios libros sobre temas de ocultismo. Pertenec韆 a la Asociaci髇 Bibliogr醘ica y anteriormente hab韆 residido en Brooklyn (Nueva York).

A las siete de la ma馻na, el se駉r L. E. Hancock, inquilino del apartamento situado frente al del Chalmers en el edificio de Smithwich & Isaacs, sinti un olor especial al abrir la puerta para dejar entrar a su gato y recoger la edici髇 matinal de la Patridgeville Gazette. El olor, seg鷑 afirma, era extremadamente acre y nauseabundo, y tan intenso en las proximidades de la puerta de Chalmers que tuvo que taparse la nariz cuando se aventur por dicha zona del rellano. Estaba a punto de regresar a su propio apartamento cuando se le ocurri que acaso Chalmers se hubiera olvidado de apagar el gas de su cocina. Considerablemente alarmado por esta posibilidad, decidi investigar lo sucedido y, comoquiera que nadie contestase sus repetidas llamados a la puerta de Chalmers, avis al encargado del edificio. Este 鷏timo abri la puerta mediante una llave maestra y ambos penetraron en la habitaci髇 de Chalmers. La estancia estaba totalmente desprovista de mobiliario y Hancock asegura que, al ver lo que hab韆 en el suelo, se sinti enfermo, teniendo que permanecer el encargado y 閘 asomados un rato a la ventana sin mirar atr醩.

Chalmers yac韆 boca arriba en el centro de la habitaci髇. Estaba completamente desnudo y ten韆 el pecho y los brazos cubiertos de una especie de gelatina azulada. La cabeza, totalmente separada del tronco, reposaba sobre el pecho y sus facciones aparec韆n horriblemente retorcidas y mutiladas. No hab韆 ni rastro de sangre. La habitaci髇 presentaba un aspecto ins髄ito. Todas las aristas hab韆n sido cubiertas de escayola, que en algunos sectores se hab韆 agrietado y en otros, desprendido. Los fragmentos de escayola ca韉os hab韆n sido agrupados en torno al cad醰er, formando un tri醤gulo perfecto.

Junto al cuerpo se hallaron varias hojas de papel amarillo casi enteramente consumidas por el fuego. En ellas hab韆 dibujado varios s韒bolos fant醩ticos y extra馻s figuras geom閠ricas y pod韆n leerse diversas frases escritas apresuradamente a mano. Dichas frases, sin embargo, son tan absurdas que no proporcionan la menor pista sobre el posible autor del crimen. He aqu algunas de tales frases: 玍igilo y espero. Estoy sentado junto a la ventana y vigilo las paredes y el techo. No creo que lleguen hasta aqu, pero debo tener cuidado con los Doels porque acaso puedan ayudarles a pasar.

Tambi閚 los ayudar醤 los S醫iros y 閟tos pueden avanzar a trav閟 de los c韗culos purp鷕eos. Los griegos sab韆n c髆o impedirlo. Es lamentable que hayamos olvidado tantas cosas...

En otro papel, en el m醩 quemado de los siete u ocho fragmentos recogidos por el Sargento Detective Douglas (de la Polic韆 de Patridgeville), hab韆 garrapateado lo siguiente:

La escayola se cae! La ha agrietado una vibraci髇 terrible. n terremoto parece! No pod韆 preverlo. Se va yendo la luz de la habitaci髇. Telefonear a Frank. 縋ero llegar a tiempo? Debo intentarlo. Recitar la f髍mula de Einstein. 縑oy a Romper! st醤 pasando! onsiguen atravesar! Sale humo de las esquinas de la pared sus lenguas

A juicio del Sargento Detective Douglas, Chalmers ha muerto envenenado por alg鷑 desconocido producto qu韒ico. La polic韆 ha enviado muestras de la extra馻 gelatina azul que cubr韆 el cuerpo de Chalmers al Laboratorio Qu韒ico de Patridgeville y conf韆 en que el informe correspondiente arroje alguna luz sobre este crimen, el m醩 misterioso de los 鷏timos a駉s. Se sabe que Chalmers tuvo un visitante la noche anterior al terremoto, pues su vecino oy sin lugar a dudas, al pasar ante su puerta, rumor de conversaci髇. El principal sospechoso es, pues, este desconocido visitante, cuya identidad la Polic韆 se esfuerza afanosamente por averiguar.


IV.

Informe del doctor James Morton, qu韒ico y bacteri髄ogo:
Se駉r Juez de Instrucci髇: la sustancia semil韖uida que usted me remiti para su estudio es la
m醩 extra馻 que he analizado en mi vida. Presenta ciertas analog韆s con el protoplasma, pero en ella no se encuentran ni aun indicios de enzimas. Las enzimas son catalizadores de las reacciones qu韒icas que se producen en el seno de la c閘ula viva. Cuando las c閘ulas mueren, las enzimas las desintegran mediante hidr髄isis. Sin enzimas, el protoplasma poseer韆 una vitalidad pr醕ticamente infinita, es decir, ser韆 inmortal. Las enzimas, por as decir, son los elementos negativos del organismo unicelular, que constituye la base de la vida, y, en opini髇 de los bi髄ogos, sin ellas no puede existir materia viva. Y, sin embargo, tales cuerpos indispensables se hallan ausentes de la gelatina viva que usted me remiti. 縎e da usted cuenta del significado que puede tener este descubrimiento para la ciencia?


V.

Fragmento de un manuscrito titulado 獿os que velan en silencio, original del fallecido Halpin Chalmers:

吙Y si existiese otra forma de vida paralela a la que conocemos, pero carente de los elementos que destruyen la nuestra? 縔 si en otra dimensi髇 existe una fuerza diferente de la que genera nuestra vida? 縔 si esta fuerza emite una energ韆, que, procedente de su dimensi髇 desconocida, consigue alcanzar nuestro espacio-tiempo y crear en 閘 una nueva forma de vida celular? Cierto es que no se puede demostrar que tal forma nueva de vida exista en nuestro universo, pero yo he visto sus manifestaciones y he hablado con ellas. De noche, en mi habitaci髇, he hablado con los Doels. Y en mis sue駉s he contemplado a su Creador. Lo he visto en lejanas riberas, m醩 all del tiempo y la materia. Se mueve a trav閟 de curvas extra馻s y de 醤gulos alucinantes. Alg鷑 d韆 viajar en el tiempo y me enfrentar con 閘 cara a cara.
1818 18



28/08/2017 05:33:15 pm 
       6                           
Tremendo cuento...


28/08/2017 06:52:07 pm 
       3                           
Valonqhar escribi:
Tremendo cuento...
As es, enano.


28/08/2017 07:18:18 pm 
       2                           
snot311


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le Lao y entr como caballo.
Genial el Tao Te King. Siempre me quedo la parte de crear tu dios sin tener la capacidad de pensamiento para imaginartelo o algo asi. M醩 tarde lo leo todo.



28/08/2017 09:43:02 pm 
       3                           
capoooooooooooooooo


28/08/2017 10:38:27 pm 
       4                           
Cl醩ico, y la introducci髇 de los famosos Sabuesos de T韓dalos, los que husmean en los 醤gulos del tiempo. Muchos los imaginan, a partir del t閞mino, como monstruosos y gigantescos canes c髎micos, pero en realidad son entidades interdimensionales cuya forma no puede ser descripta. Y genial cuento de uno de los integrantes del C韗culo Lovecraftiano.


29/08/2017 06:03:49 pm 
       2                           
thunderj


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Muy interesante. Gracias por compartir


29/08/2017 08:04:40 pm 
       3                           
sparrowsix


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Unos de mis relatos favoritos del circulo Lovecraft y horror cosmico, gracias nicus.


31/08/2017 02:40:15 pm 
       2                           
Muy bueno
me encantan los cuentos cortos


14/09/2017 03:39:02 pm 
       0                           
De rebote nom醩 me encontr con esto, un cortometraje basado en este t韙ulo.






tindalos

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