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Últimos mensajes dejados por porunga2

Mensaje escrito por porunga2 el 07/06/2013 12:39:00 pm - Puntaje: 1 
Viendo un programa político en donde se presentaban no sólo las cabezas visibles, sino también el resto del “equipo” (economistas, por ejemplo), caí en la cuenta de algo muy particular. Y ese “algo”, está relacionado con , probablemente, el problema endémico que tenemos los argentinos en materia política (y no necesariamente afecte sólo a esa rama, sino que se trate de una dispersión ya germinada en el inconsciente social). La pregunta básica que me formulé luego de ver a varios partidos con sus equipos, fue “¿por qué la parte técnica tiene que ser partidista?”. Una de las principales tácticas de ataque (oficialistas u opositores) es hacer foco en algún miembro del equipo y recordar que antes estuvo en el partido contrario, o que pasó por varios antes de sumarse al que hoy apoya a pleno. Esto se hace de forma completa, desde los “caretas populistas” que aspiran a cualquier puesto que les asegure un nicho de dinero y poder, hasta los que fueron a estudiar para representar un papel muy específico de manera privada, pública, o gubernamental. Concuerdo en que si un “careta populista” cambia de estilo de hacer política, es sólo una muestra más de lo que realmente es pero ¿por qué debería ser fidelizado el personal técnico, que puede ser apartidista por completo? La respuesta clara, es que los integrantes del equipo eligen ser partidistas. Personal técnico que asume en un partido, persona que automáticamente se autodefine como defensor del “mejor partido”, que indefectible irá cambiando con cada partido nuevo que pise. Se los ve en los actos aplaudiendo las nuevas consignas, vistiéndose con las nuevas banderas, y defendiendo las bases partidistas como si sus propios abuelos las hubiesen fundado. Así, cuando el partido fracasa, ellos fracasan. Pudieron haber hecho un buen trabajo en su puesto particular, pero todo queda supeditado al color que defendieron en ese momento (y al éxito del mismo como conjunto), y el futuro les sonreirá (o los escupirá) en base a esa bandera portada, mas no por su trabajo realizado. No me interesa mucho el cómo en estos momentos (puede ser por “convicción rotante”, o porque no les quede otra), pero sí querría saber el por qué. ¿Acaso es necesario defender un partido político para presentar una política de Derechos Humanos? ¿Es imposible presentar un plan económico si uno no está afiliado al partido para el que presta sus servicios? ¿Es obligación defender los trapos de tal o cual política para seguir teniendo carrera en ese u otro partido? Porque una política puede ser compartida por varios cuadros políticos, sin necesidad de fidelizarla para sí, o hacerla única del partido que gane. Sí puede ser necesario dejar en claro un lineamiento o un conjunto de acciones que demarque el pensamiento de tal o cual técnico, pero de allí a pedir una fidelidad partidista, creo que dista muchísimo de lo que la política realista busca, aunque deja en claro la clase de política que vivimos en estos tiempos. Déjenme doblar la apuesta e ir un poco más lejos: ¿por qué un técnico que tenga simpatía con un partido (y hasta puede estar afiliado), necesariamente debe cambiar sus colores por los de las personas a las que les preste el servicio? ¿Es imposible un economista radical al servicio del peronismo? Aquí notamos que el partido importa más que la sabiduría educativa. Primero, la fidelidad después se verán las aptitudes. Y hablando de partidos, qué mejor ejemplo que uno del fútbol. El Presidente de un club, puede que tenga que llevar al equipo en sus venas, porque se supone que puede imprimirle una mejoría a base de moral si defiende al club de sus amores. Si ese Presidente cambiase de River a Boca, lo putearían de arriba abajo, y tal vez con razón, porque habría mentido en algo que se consideraba un basamento de su persona y su ideología (o su alma, o pónganle el mote que quieran). Pero el DT, no necesariamente debe ser de un club, sino, simplemente, ser un buen técnico. Uno le elegirá por su forma de armar el equipo, por las tácticas predominantes ofensivas o defensivas, por su capacidad para lograr resultados con jugadores sin experiencia, o por el estudio del contrario para ajustar tácticas propias. Pero nunca lo hará según qué carnet tenga. Y lo mismo pasa con los jugadores. A Messi no le van a preguntar si es de River para ver si está habilitado para jugar en Boca. Es el mejor jugador y lo quieren todos más allá de sus afiliaciones, y seguirá jugando igual tenga la camiseta que tenga (aunque, sí, con una tendencia ofrecida por el DT). Hoy por hoy, está perfecto que hagamos notar las pertenencias anteriores de ciertas figuras técnicas dentro de un partido, porque ellos mismos se esfuerzan por defender hoy al partido al que van a ocultar mañana. Cuando aciertan o erran, automáticamente se escudan en el partido, y justifican o alaban, pero dentro de la trinchera. Si es acierto, es un éxito del partido si se falla, siempre es un factor externo, y nunca una tara propia (y menos, una del partido). Pero tenemos que tener bien en claro que ésto es algo que debe cambiar. Un personal técnico es hábil o no por lo que hace, y no en dónde milita. Es bueno recordárnoslo y recordárselos. Mientras sigamos uniendo inteligencia y técnica con partidismo, seguiremos girando en la calesita ideológica que tantos estragos ha hecho en Argentina. Y por supuesto, en todos y cada uno de los sufridos habitantes de toda ella. [link]http://camaleonx.wordpress.com/2013/06/07/el-equipo-de-los-politicos/?utm_source=twitterfee
d&utm_medium=facebook[/link][anchor_text]ENLACE AL ARTICULO[/anchor_text]

Mensaje escrito por porunga2 el 14/05/2013 07:27:15 pm - Puntaje: 2 
-Los alumnos, para ir a los actos escolares, reclamarían la vianda de un choripán y un tetra de tinto. Sino, no van. -Las amonestaciones se convertirán en méritos, y los méritos te convierten en facho opositor. -Si sumás 500 amonestaciones, Vatayón Militante te permitiría salir de la escuela cuando quieras. -Ya no se limpiarían los inodoros, porque oficialmente el kirchnerismo no se manda cagadas. -El quiosco escolar se expropiaría y sería tomado para hacerlo más eficiente. En un mes, tendría una pérdida igual al presupuesto de la escuela de 5 años. -Cada escuela tendría una sala de lavado. -Las notas cada vez valdrían menos por la inflación, a menos que tome la clase del maestro Ciccone y pueda emitir sus propias notas. -El comedor escolar sólo serviría comidas populistas, con delicias agregadas como “hoyo hervido”, “sopa jarra loca”, “alto guiso de $6”, “mano en su propia lata”, “empanadas de Constitución picada”, “cacerolas pasadas por el orto” y si no le gusta, sale un “bife de chorrito”. -Se descolgarían todas las fotos de los próceres y héroes de la Patria, y serían reemplazadas por fotos de ÉL, de Cristina, y de los récords de Máximo en el Pro Evolution Soccer. -Las matemáticas se enseñarían con nuevos ejemplos. Como “si 1.000.000 de fachos destituyentes caceroleros hacen una marcha, ¿cuántos ataques a Macri se necesitan para hacer olvidar la misma?”. -Los cuadernos de notificaciones se llamarían “Cuaderno de Comunicado Número 1”. -Las faltas dejarán de correr. Y si no hay quórum en alguna clase, el director los aprueba a todos por decreto. -Cualquier alumno que crea que hay algo que no está recibiendo gratis, puede hacer piquete en el pasillo de entrada, aunque sea él solo. También tiene derecho a romper todo, porque “donde hay una necesidad, hay un derecho para ser violento”. -El uniforme escolar pasaría a ser una remera roja, pantalones con Blackberry colgante, zapatillas sustraídas a algún trabajador, gorro referente a Cristina Kirchner, un palo haciendo juego, y una remera negra para taparse la cara. -Las materias serán enseñadas por manual, salvo en los casos en los que Cristina Kirchner ya haya dado cátedras televisivas al respecto. Por ejemplo, las construcciones son índice de progreso en el país de la arquitecta egipcia, la nueva fórmula del agua sería hache-dos-cero, y en economía se enseñaría que un préstamo del exterior es algo que no le cuesta nada a nadie. -Las evaluaciones se calificarán no por aptitud, sino por un índice que incluiría “necesidades”, “poder de convocatoria”, “capacidad de gritos y aplausos”, y “revoleo de cascotes”. Dicho índice deberá ser confeccionado por el INDEC y Unidos y Organizados.. -Los símbolos nacionales tendrían un leve cambio: la flor nacional serían 1.000 flores florecidas, el himno se llamaría “Cristina Corazón”, la bandera sería la del FPV con un tetra y un chori en el recuadro superior izquierdo (cruzados por una línea de cocaína), el pájaro nacional sería el Cuervo Larroque, y la escarapela sería una miniatura de la escafandra del Nestornauta. -La clases de educación sexual básica se darían en 3 segundos. Sólo dirían “coja y viva de subsidios” en cada clase. Las de educación sexual avanzada (para chicos de 9 años en adelante), sumarían otro dato: “si una persona chiquita se le cae de la cachucha y le cabecea el dedo gordo del pie, usted está embarazada y antes de cortar ese hilo para lotear terrenos que tiene en la panza, saque número en ANSES”. -En geografía, sólo se tocarían países interesantes. Como Venezuela, Cuba, Irán, Panamá, Belice, Suiza, y los países africanos que no retengan fragatas. El resto, sería marcado como “agua”. -En lengua, se enseñaría a hablar sin eses, a que sacudir el dedo es más fuerte que las palabras, y a escupir más lejos de forma atomizada mientras uno insulta a alguien. La clase magistral la daría la maestra D´Elía. -La literatura pasaría por el estudio de libros como “Alicia K en el país de las mil ladillas”, “Cristí Babá y los 40 ministros”, “Manual del guerrero de Santa Cruz”, “El Perfume francés”, “La vuelta al modelo en 80 cadenas”, “La mano que mece la lata”, y los relatos eróticos de Feinman. Será excluyente también estudiar los 2 libros escritos por Cristina: “Ví a la Virgen, me caí de una bicileta, el yuyo ése, cloné una oveja, yo también me inundé una vez, soy abogada y arquitecta egipcia, y otros cuentos”, y“La razón de mi De Vido”. -En educación física, se ejercitará a los alumnos para las exigencias cotidianas populares. “Lanzamiento de molotovs”, “escupa al facho”, “huída de la ley”, “apriete a jubilados y embarazadas”, “velocidad en el pungueo”, “esquive a la justicia”, “resistencia al tinto de tetra”, y “coja antes de vomitar”, son sólo algunos de los ejercicios recomendados por Manzur. -En música, se enseñará a golpear variados instrumentos, como bombos, bongós, rejas policíacas, autos, y cabezas opositoras. También se fomentará la creatividad para armar cantitos defensores del modelo, clases dadas por Hinchadas Unidas Argentinas. -En danza, sólo se enseñarán dos bailes realizados por Cristina: el “Pollo con reuma” que creó en África, y “El lamento de la muñeca de cachucha rota” que demostró ante Fuerza, Bruta. -También se impartirá actuación, con clases como “simule ser pobre a pesar de esa buzarda”, “llore sin lágrimas por sus necesidades”, “cómo ir contra el capitalismo siendo ultracapitalista”, y “ponga cara de ganador aunque defienda un modelo 4 de copas”. La maestra sería Florencia Peña, que también impartiría “Educación sexual sin onda”. -Teniendo en cuenta tantos opositores destituyentes sueltos, eran lógicas las clases de seguridad. Enseñarán cómo protegerse a palazos de los manifestantes de las marchas pacíficas, clases de huída rápida ante la respuesta de vecinos indignados por su robo o asesinato, y cómo protegerse de los balazos policiales escudándose con alguno de sus bebés. Los finales serían tomados por SúperBerni, sin casco. -En clases de debate, se enseñará a argumentar sólo con “a vos te paga Clarín”, “sos de derecha como Macri”, “armate un partido y ganá las elecciones”, y “¿qué hiciste durante la dictadura?”. Y que cuando todo falle, siempre queda el “me quiero ir” lorenzinista. -En educación cívica, se enseñaría que el Estado es Cristina, que nuestros derechos y obligaciones varían diariamente según el humor de la Presidenta, que las elecciones son una oportunidad de mandarle un voto de amor a ELLA, y que los fiscales están para adulterar telegramas legalmente. Los finales los toma Indra (si encuentran dónde está). -En religión, Dios se llamaría Néstor, Jesús sería Hugo Chávez, y lucharían por la perpetuidad del modelo desde el Paraíso Fiscal. También combatirían a los demonios personificados por Macri, los del campo, los juristas, los constitucionalistas, los empresarios, la derecha, los militares, Scioli, los caceroleros, los abuelos quejosos, Lanata, la oposición, y Bergoglio (aunque en el Nuevo Testamiento figuraría como un alma que se debate entre el bien y el mal, mientras toma mates de amor en un equipo especialmente creado por la Virgen María). -Los de La Cámpora les quitarían las meriendas y pertenencias a los chicos de sus mochilas. Luego le pondrían su sello a cada objeto, se pondrían una camiseta partidista, y repartirían las cosas entre los que consideren más necesitados, como “donación de nuestra Presidenta”. -Seguiría habiendo recuperatorios, pero ahora mandarían a los alumnos a “recuperar” bolsos de la casa de Lázaro Báez. -Las escuelas se financiarán de los erarios del Estado, de una tasa por cada entrada y salida de la escuela (con descuentos para jubilados), de impuestos a los comerciantes circundantes, de peajes puestos en la vereda, más una cuota mensual que duplique a las privadas. También se cobrará a los alumnos que sean más inteligentes un “impuesto a las ganancias neuronales”. No se tolerará la diabética riqueza intelectual. -Las salitas infantiles ya no serían “rosa”, “roja” o “celeste”. Todas deben ser pintadas de antiamarillo color Lubertino. -Todos los días deberán encargarse sillas, mesas, papeles, bolígrafos, computadoras y demás. Porque a fin del día, esas cosas pasan a pertenecer al patrimonio de alguno de los conductores de la escuela. Por supuesto, a última hora deberá pasar el de limpieza, para que “lave” absolutamente todo. -El tiempo de recreo se cambiaría por el de clases (y vice-verso). -En la sala de utilería, estarían todos los periodistas y congresistas oficialistas. -En la sala de maestros, habría al menos una bóveda. -En los baños, siempre habría un sobre con dinero. -Todas las netbooks contarán con Proyecto X preinstalado, y una enciclopedia en video confeccionada por 678 y PakaPaka. -Los padres no tendrán derecho a enseñar a sus hijos nada, salvo si están en concordancia con lo que se estudió en la escuela. Se llama “democratización educativa”, y si quiere enseñarle algo distinto, ármese una lista y conduzca el instituto. -Quedarán eliminados los números 11 y 52. Ambos pasarán a llamarse “un kilo cien”. [link]http://camaleonx.wordpress.com/2013/05/14/la-campora-en-las-escuelas-los-cambios-que-se-vie
nen-humor/[/link][anchor_text]ENLACE AL ARTICULO[/anchor_text]

Mensaje escrito por porunga2 el 08/05/2013 05:39:55 pm - Puntaje: 0 
En la política partidista (o multipartidista), se promulgan un puñado de partidos que conglomera en cada uno de ellos, gente con una ideología específica generalmente determinada. Dichos partidos no tienen tanto que ver con el fin (se presupone que todos buscan arreglar los problemas o ahondar virtudes), sino más bien con el camino que se seguirá para lograr el fin compartido con el resto de los contendientes. Cada uno de los partidos apuntará (electivamente hablando), a 2 o 3 problemas principales, y trazará un plan de resolución. Aunque todos vean a este tipo de política como la que practicamos actualmente y “la mejor”, cabe destacar que no es la que se practica, y que no carece de problemas. En este tipo de formulación, los partidos deberían ser bastante homogéneos en cuanto a votos (si todos buscan lo mismo, el camino para lograrlo debería ser casi igualitariamente elegido por los sufragantes). Pero este mismo punto también cuenta como negativo, ya que si para llegar a un mismo fin hay decenas de partidos que difieren en el camino para lograrlo, significa que la política dista muchísimo de ser una solución científica, y trata más sobre “sensaciones” o “creencias”, que bien pueden acertar o errar, en parte o por completo. Por su parte, la política bipartidista, si bien se podría encuadrar en la categoría anterior, casi podríamos colocarla en una completamente diferente, tanto por su especificación como por su forma de funcionamiento. Aquí, la disputa por el poder se da entre dos grandes partidos, y el resto figura en cola de forma completamente atomizada (la suma de todos los partidos del tercero hacia abajo, no lograría llegar al segundo). La forma de crecimiento de esos dos partidos, poco tiene que ver con la manera de llevar a cabo su trabajo, sino con la capacidad de generar una identificación pasional que les permita captar adherentes, como si de un equipo de fútbol o de una religión se tratase. Aquí ya no suelen generarse propuestas, sino que la justificación de voto cae casi exclusivamente en el ataque y banalización del contrario. Uno podría pensar que dos partidos serían un número ideal (dos caminos para llegar a un punto único sonaría más lógico), pero lo cierto es que nunca se habla de ese camino, sinó que se juega con el embanderar una ideología, haciéndolo también traspasable generacionalmente (repito, como en un equipo de fútbol o una religión). Aunque uno podría pensar que los ataques al contrario serán feroces, lo cierto es que se hacen con cierta tibieza (al menos en los estratos más altos), porque la alternancia al poder les asegura el próximo lugar en el sillón presidencial (o luego de una reelección en el peor de los casos), y los que no detenten el poder, quedarían en falsa escuadra ante el enemigo ahora poderoso. En la política caudillista, se prefiere a un líder por sobre el partido. La imagen de ese líder está por encima del camino de solución a tomar, porque se elige por una visión de los fines, sin importar los medios que utilice. Aunque “el elegido” tendrá indefectiblemente una corriente política base, deberá promulgar una propia, generalmente llamada con su propio apellido y un “ismo” al final, logrando de esa forma hacerse único, atando su propia figura al tipo de política que lleva a cabo. Así, el partido se extingue luego de la muerte de ese líder a causa de la simbiosis tiránica lograda (aunque luego se pueden generar corrientes alternativas de mucho menor peso). Aquí, el carácter de “política científica” se extingue por completo, pues la elección del líder tiene más que ver con la mística (a veces, rozando lo esotérico, lo religioso, o lo pseudocientífico), al apelar a lo sentimental del vulgo, a las mentiras para justificar beneficios populares, y al generar una empatía que tiene que ver más con la amistad y el amor, que con el trabajo que realmente debería hacerse. El caudillo ya no atacará partidos rivales (salvo alguno grande que lo siga de cerca en las urnas), sino que los unificará a todos bajo una ideología rival única (generalmente fabricada e irreal), señalándola como “el enemigo”, atacando al grupo encarnizadamente y sin sosiego. De esa forma, no sólo polariza la realidad (nosotros o ellos), sino que también ahorra esfuerzos a la hora del ataque (un solo frente en vez de combatir en varios), justifica “deslices” en nombre de un fin mucho mayor o de la asunción del “mal” contrario, y le permite intervenir en cuestiones ajenas o prohibidas para preservar dicho plan populista. Es por ello que los caudillos suelen inmiscuírse en la Justicia, intervienen los medios de difusión, o cambian las composiciones de Cámaras o Instituciones a su antojo. El líder también modifica Constituciones o Códigos para poder perpetuar el “modelo maestro” (que es él mismo escudado en un símbolo). Una crítica a ese modelo, es un ataque directo al líder y una duda sobre el líder, es un golpe al modelo completo. En estos estratos, es indistinguible la diferencia entre Estado, República, Patria, Gobierno y líder, ya que todos se amalgaman en una sola figura. También se utiliza la imagen de “bondad personal”, haciendo que, por ejemplo, un beneficio otorgado a un ciudadano, sea maquillado como un pago hecho por el bolsillo del mismo líder, mas no por la caja del Estado. La política real, entonces, es clara a la vista. Ni siquiera en su forma más pura y loable (el multipartidismo), es completamente buena o aporta soluciones que beneficien ya no a la mayoría de los habitantes, sino al Estado mismo como visión de futuro. Las políticas tenderán a fortalecer a los partidos a través de señuelos entregados a la sociedad como muestra de que se sigue el buen camino, pero poco les importa el desarrollo social, los avances económicos, o la masificación del bienestar. Todo lo que se hace es para sumar puntos propagandísticos, intentando la perpetuidad en el poder, y apelan a dos taras fundamentales presentes en casi toda sociedad: la complacencia y la poca memoria. No es casual que los señuelos complacientes se traduzcan en obras o proyectos apuntados a las mayorías, causalmente en épocas cercanas a las elecciones, para que perduren hasta el momento del sufragio en la mente ganado electoral. Esta estrategia de la política real, no se hace sólo desde el partido al poder, sino también desde la oposición. Las estructuras de la política actual son compartidas de tal forma, que hasta los que aseguran querer cambiar absolutamente todo, ni siquiera contemplan el mover ni un milímetro cualquier dogma que la sostenga. Y no es casual que cuando uno cuestiona estas dudosas bases, los políticos en conjunto salgan a defenderlas. Lo que cuenta no es el bienestar del Estado, sino la supervivencia de las estructuras partidistas. La supremacía de una elite irracional y fanática, por sobre el votante promedio o por sobre el futuro del país mismo. Dicho ésto, la política realista (o como me gusta llamarla, “política utópica”), debería ser aquella que no se dirija a la perpetuidad de una estructura partidista, pero que tampoco apunte a la mayoría de la sociedad en términos numéricos sino que tenga como mira tal fortalecimiento del Estado, que termine transformando no sólo al Estado mismo, sino también a la sociedad. Y con “fortalecimiento” no me refiero a un aumento de la riqueza o el poder (tal cual se lo entiende bajo una política real, mas no realista), sino que el Estado pase a ser una entidad a la que el ciudadano tienda a apreciar como representante no sólo del conglomerado social, sino del bloque de realidades presentes y potencialidades futuras, oyendo a todas las voces y respetando todas las posiciones que se presenten desde lo intelectual, descartando todas las que tengan que ver con lo pasional. Lo que podríamos llamar un Estado lógico y realista, que a su vez transforme para bien el accionar de la sociedad en conjunto (y viceversa). Una política que apunte al bien, mas no a las mayorías, porque ya sabemos qué tipos de integrantes encontramos en la generalidad masiva. Uno podría pensar que estamos ante un escenario del “huevo o la gallina”, en donde uno no sabe si esas nuevas estructuras y visiones deberían ser transmitidas desde la política hacia la sociedad, o si la sociedad debería trasmitírselas al poder político. Pero lo cierto, es que la sociedad no tiene herramientas representativas para impulsar algo similar. Uno tiene la falsa sensación de poseer una parte del poder en épocas electorales, pero la realidad indica que poco se puede cambiar, ni siquiera con la capacidad de voto habilitada. En ésto también la política real ha reforzado esas creencias infantiles, y no nos ha dejado otro camino que esa falsedad para un aparente cambio, pero siempre dentro de los márgenes demarcados por la misma política. Si uno desea una política realista y no quiere votar a ningún candidato, de todas formas está obligado a votar por uno de los ofrecidos. Si no se asiste, es delito si uno vota en blanco, no se cuenta. La única forma en que su voto es contabilizado, es si apuesta a un color político o al caudillo de turno. Entonces, ¿cuál es la verdadera representatividad política o posibilidad de cambio en un sistema que no apunta a la sociedad, sino que sólo nos tiene en cuenta de forma numérica positiva, y sólo si queremos ser funcionales a una perpetuidad partidista? La realidad es que el cambio tampoco sucederá desde el interior de la política, porque ya el sólo llegar a esa estructura significa el haber apostado por ella, jugando bajo sus reglas, ganando votos por ese canal sistémico, y manteniéndose en base a los señuelos perpetuados por generaciones de poderes autodenominados representativos. Si de todas formas un partido intentase realizar algún cambio significativo, no sólo tendría en contra a todo el aparato de la política real, sino que el esfuerzo de intentar explicar una nueva y mejor estructura a millones de Bob Esponja con poder de voto positivo, los desgastaría hasta la extinción. Más en donde esos Bobs son los que colocan a los representantes de todos y cada uno de los habitantes de un país. La política no puede transformarse desde la política partidista, y tampoco desde la sociedad en general. ¿Entonces? Aquí es donde tenemos dos soluciones, que pueden ser puestas en práctica a la vez. La primera, es comenzar por una concientización de esos millones de Bob Esponja, una tarea muy ardua y larguísima en el tiempo, a través del debate de ideas (no partidos, no íconos partidarios, no ideologías) que recién podrían verse décadas hacia adelante empezando por las primeras cuestiones que la política tradicional ha desestimado (como voto calificado, o mayor dureza en las penas, por ejemplo), porque si los aparatos partidistas las desestimaron con prontitud y fiereza, indican que son las que más amenazas les representan a los que están cómodos con la perpetuidad del modelo actual de “no cambios ni representatividades, salvo aquellos que profundicen el encolumnamiento partidista”. Hasta que no debatamos racionalmente las bases de la misma política, siempre estaremos pivoteando sobre puntos fijos de la política tradicionalista, que se traduce como una pérdida de tiempo en donde los únicos ganadores son, obviamente, los mismos políticos reales. La otra solución, es comenzar ya no con susurros, avisos, o gritos al poder, sino con algún tipo de movimiento que les infiera lo que todo político debería tener con sus supuestos representados: consideración y temor. Hoy por hoy, la gente se está movilizando a las calles regularmente, porque en algún punto saben que la política tradicional no los representa, ni en sus sabores “oficial” u “opositor”. Y con ello no se han dado cuenta que le han pegado una patada fuerte al Talón de Aquiles de la representatividad en el voto. El que tengan que salir a manifestarse, indica no sólo que el voto en una política real es completamente falso, inocuo, y despreciable, sino que los mismos políticos no nos tienen en consideración, no nos temen, y ni siquiera escuchan nuestros susurros y gritos. Y aunque oyen a las movilizaciones sociales, no las escuchan porque no les representan amenaza alguna, salvo algunos puntos de imagen negativa que pueden corregir con señuelos más fuertes, más publicidad sobre el sistema supuestamente representativo, e inclusive con alianzas con el contrario para simular una apertura mayor en un campo de juego ya delimitado e inamovible de antemano. No corren peligro desde la política misma, no corren peligro desde lo electoral, no corren peligro ni con las quejas públicas. El sistema se ha armado de tal forma, que cualquier voz que se alce dentro de la estructura actual, terminará sólo como un beneficio o perjuicio en porcentaje de votos para las próximas elecciones, único momento en donde las políticas pueden volver a “no cambiarse” de forma preacordada y consensuada. Es por ello que debemos caer en la cuenta que las movilizaciones son sólo desoídos gritos al poder, que el armado de nuevos partidos es sólo la perpetuidad del conveniente modelo estructurado, y que el sufragio es una expresión que cae en un lugar tan vacío como las urnas mismas. Sin una concientización social, sin una apertura del debate, y con quejas “convenientemente encuadradas”, no aspiraremos más que a cambiar de colores los sillones presidenciales, sin posibilidad de renovar el sistema para la mejoría de la sociedad toda. Hasta que no comencemos con el cambio, veremos repeticiones de los mismos tintes partidarios y sufrimientos sociales. Por los siglos de los siglos. ¿Amén? [link]http://camaleonx.wordpress.com/2013/05/08/politica-partidista-bipartidista-caudillista-real
-y-realista/[/link][anchor_text]ENLACE AL ARTICULO[/anchor_text]

Mensaje escrito por porunga2 el 07/03/2013 11:58:38 pm - Puntaje: -7 
Hugo Chávez muere. Tal vez más temprano en marzo, tal vez en diciembre del pasado año pero lo cierto, es que se conoce la noticia recién ahora. No se sabe nada desde que llegó a Cuba, pero todo un aparato político y mediático siguió dictando leyes, expropiando, empobreciendo a unos, enriqueciendo a otros, y nos hicieron creer que hacía sólo horas estaba caminando y contando chistes con sus camaradas de armas y de cuentas bancarias. Hasta las hijas se sacaron una foto falsa con “él”, porque lo que importa es el poder y el dinero, y no la familia, el amor, y esas chorradas que no dejan una mísera moneda. Y mientras las pantallas se llenaban con las imágenes del mono líder (conocido como “mico mandante”), a nivel internacional, similares animalitos del mismo clan lo lloraban y lo recordaban como “un líder que unió latinoamérica”, que “le dió un impulso democrático a la región”, y “fue la imagen de los derechos de todos”. Sí, el mismo creador de golpes de estado, que no se cansó de pegarle mediáticamente a cualquier persona o grupo que se le cruzase por delante, que dijo que la muerte de un periodista había sido “por maricón”, que acusó de “majunches de la derecha” a cualquier individuo que dijese “no pienso igual”, y que largaba sus cadenas nacionales de horas de duración “casualmente” mientras hablaba algún líder de la oposición. Así, Rafael Correa le dedicaba algo así como un poema pseudopsiquiátrico, que decía que Chávez seguía vivo, “porque si muere por la vida, quiere decir que no está muerto”. No lo entendí muy bien, pero supongo que se referiría a las casi 160.000 vidas perdidas en asesinatos durante su mandato (2) (el de Hugo, porque con Rafita Górgori se asesinaron algunos menos). Por su parte, Evo Morales lloraba y se quebraba por TV, seguramente por haber comido alguno de los pollos bolivianos que te convierten en homosexual sentimentalista. Mientras tanto, el Presidente de Irán (Amoriryaya o algo así), confirmaba su visita a Venezuela y lamentaba la pérdida de ese líder de la región que permitía que Latinoamérica se extendiese hasta naciones terroristas de Medio Oriente. De esa forma, también, comenzaba la carrera por ver quién sería el próximo Chávez y se pondría la gorra militar para decir que defendía la democracia y las libertades (valga la paradoja). Casi todos apostaron al amor y la libertad, para luego sacarse la careta y exponer su lado violento y magnicida, y todos usaron distintos perfumes marxistas/stalinistas/hitleristas en diferentes abanicos de repulsivos aromas. Todavía no se sabe quién será el susodicho sucesor (todavía falta mucho funeral para actuar, y mucho postanálisis que delirar), pero con una mano en el corazón, cualquiera de ellos sería un digno continuador de las políticas del afortunadamente desaparecido gorilón. Lo que casi ninguno aceptó, fue que el cáncer de Chávez haya sido natural. Según todas las teorías chavistas, había sido “inoculado por la CIA” para sacarles a ese magnánimo “líder de masas” (que parece que se las comió todas sin convidar ni una), teoría que también fue adherida mundialmente por animalitos sectarios de la misma especie. Hugo no se agarró un cáncer por comer como cerdo, o por cuestiones genéticas, o por la mugre que debe haber juntado por las duchas comunistas de sólo 3 minutos, o por hablar con el Vergatario cerca de la cabeza no, todo fue premeditado por los Illuminati que fumigan los cielos con chemtrails creados por el HAARP. Comenzaron a ligar los cánceres de los líderes de la región (como el de Cristina… que no era cáncer) y generaron como una especie de certeza de que EEUU no nos quiere porque somos muy buenos, socialistas, y repartidores equitativos de (impuesto a las) ganancias. Porque parece ser más fácil inocular cánceres de enfermedad larga sin que se den cuenta, que pegarle un balazo en la cabeza y hacerlo pasar como que fue la oposición. La historia no cuenta lo que ahora vende, es la ficción biológica. En cualquier momento dicen que Lord Voldemort es del FBI y el relato se hace best seller. Y mientras el país del que le dijo que se calle a Chávez anunciaba 5 millones de parados, demostrando que parece que ninguna especie de animalito político hace las cosas bien (menos los que están parados a la izquierda), en Argentina empieza otro ladrillo más en la increíble historia popular. Cristina Fernández de Kirchner suspende toda su agenda de re-re-reinauguraciones de galpones ya inaugurados o sin terminar aún, y decreta 3 días de duelo nacional y bandera a media asta. Parece que ni la oposición le dijo que ese duelo es destinado sólo para personajes o sucesos nacionales. Como, por ejemplo, el accidente de tren con 52 muertos por desidia estatal (mal llamado “tragedia de Once”), en el que la dama de negro sólo decretó 2 días de congoja. Nunca subestimen a un expropiador serial rabioso de bienes y derechos, porque hasta en los papeles vale más que 52 inocentes asesinados por coimas kirchneristas. No menos lírica fue la cintita negra al lado del logo de TV Pública, cosa que no se vio ni con los muertos de Once, ni por Carolina Píparo ni Isidro, ni por Candela, ni por los casi 7 muertos diarios por robos en todo el país. Tal vez si hubiesen linchado la libertad de expresión, asesinado opositores, o tuvieran un par de tanques al menos, les hubieran dado un poco más de bola. Al momento que Cristina anunciaba su partida a Venezuela para llorar al único que le vendía energía con sobreprecio y le entregaba valijas y Antoninis Wilsons, se enganchan otros diputados, senadores, ministros, cafeteros, limpiabaños, creadores de salideras, vatayadores militantes, tomadores de comisarías, y defensoras de terroristas disfrazadas con pañales en las cabezas. Como sobra espacio, también invitan a Pepe Mujica, que hacía dedo en Plaza de Mayo, pero con la condición de ir al 50/50 con los sanguichitos y el café que se trajera del velorio. Cristina es buena, pero no boluda. Por ahí les tira las migajas de medio de jamón y queso a los sindicatos de la CGT oficialista, y se dejan de romper las bolas con que los trabajadores se les quieren desafiliar por no defenderlos. En el mismo instante en que el avión salía por el impulso de los bolsillos de los moribundos y maltratados jubilados, parece que el país se va al tacho. Descarrila otro tren, asesinan a 3 personas más por robos, muere otro hincha baleado el último fin de semana, se descubre que Gendarmería SÍ espiaba personas y organizaciones con Proyecto X. Pero como lo que importa es sólo Chávez y los agentes médicos de la CIA, todo eso queda borrado, y hasta el mismo kirchnerismo suelta un informe que había guardado por dos meses en un cajón, que hacía notar que en el 2012 hubo pérdidas por primera vez desde 1996. O sea, que la plata que entró no pudo cerrar el agujero fiscal de subvencionar villas, planes, hoteles cristinistas, Playstations maxinistas, estudios de cine florcistas, organizaciones madrecistas, autos alivertistas, anillos oyarbidistas, proyectos x garreístas, falsas escrituras deliístas, ediciones seissieteochistas, hijos luppistas, guarderías camporistas, molotovs unidosyorganizadistas, ni operaciones de nariz kolinistas. No, ni siquiera los jubilados de Anses, ni los juicios que no les pagan, ni el impuesto a las ganancias que les sacan casi a todos, ni la Ley 19.032 de los recibos de sueldo, ni el IVA de casi ¼ del producto, ni las empresas expropiadas pueden dar tantas ganancias. Lo malo, es que van a tener que inventar otro impuesto para poder volver a ser rentables y lo doble malo, es que tampoco les va a alcanzar. Menos si se gastan más de 21 millones de pesos POR DÍA para decirnos que “todo está bien”… La defensa de Chávez, se llevó adelante por los mismos que defienden su modelo, que son casi lo mismo que Cristina y su modelo. Por ello, no hay K que no haya defendido al fallecido, y no hay chavista que no haya defendido a la que está en coma. En el funeral del venezolano, iba la misma especie de gente que asistía al equiparable nacional (versión estrábica) del 2010. Los mismos que hoy piden amor y respeto, son los mismos que insultaron 14 y 9 años (allá y acá), mofándose de cualquiera y por cualquier cosa, sin respetar ni amar a nadie. La misma Presidenta que hace un par de días decía que le Ley de Ética Pública no se cumplía porque “¿quién tiene la regla de lo que es ético?”, hoy defenestra a los que se alivian con la desaparición de otro pichón stalinista por “inmorales”. Pero bueno, también había dicho que nadie hizo más que ellos por la educación un viernes, cuando el lunes ya le habían hecho paro todos los maestros bonaerenses y harían uno doble el lunes y martes siguente ¿cómo explicarle algo así de complejo? Mientras veo las manifestaciones en Venezuela, es como si mirase un reflejo norteño de los mismos integrantes de la secta nacional, que se despachan ante un micrófono con lágrimas y pedidos de amor y unión, pero que 3 segundos después, más rápido que pedo de mosquito, alzan sus puños al cielo amenazando a oposición, EEUU, derecha, perros, jardines infantiles, y cualquiera que no esté ahí apoyando o subvencionando la secta. Lo peor es que son muchos yo había previsto una mayoría estúpida, pero no de tantos ni de tan serviles. Supongo que el no pensar es la nueva moda populista, no en balde propulsada por sectores oficialistas sin tapujos ni reparos. Deberían ponerles sellos indelebles en las manos a los que asistan al funeral, así sabríamos por anticipado quién puede aportarnos algo, quién puede ser constructivo, y quiénes no valen ni el esfuerzo de un saludo. Si piensa que el mundo anda mal, que todo está de cabeza, o que está perdiendo la cordura, no se preocupe: es el mejor síntoma de que usted sigue sano y cuerdo. Lo que sucede es que estamos atravesando el signo de estos tiempos, en donde SÍ todo lo que se fomenta es lo que no debería fomentarse, lo que se hace es lo que ni debería considerarse, y todo lo que se alaba es lo altamente condenable. No es usted, son las mayorías idiotas. Idiotas fueron siempre, pero en mayorías se convirtieron gracias a un sistema político creado para tal fin. Si a un idiota se lo mantiene con un par de discursos populistas y un plan por dos monedas, y su voto vale lo mismo que el de un médico que trabaja gratis para una ONG, o un maestro en zona rural, o el de un empresario que crea puestos de trabajo, ¿para qué molestarse en medidas que ayuden a los últimos, si con mucho menos se fideliza a los primeros? Entiéndase entonces que los pensantes ya somos minoría, y abundan los descerebrados que elegirán a nuestros mandatarios de éstas y de las próximas generaciones. Es el signo de los tiempos. Y prepárese, que lo peor aún está por venir. “¡Huele a azufre!”. Hugo Chávez, septiembre del 2010 (tal vez, anticipando su futura morada) [link]http://camaleonx.wordpress.com/2013/03/07/signo-de-los-tiempos/[/link][anchor_text]ENLACE AL ARTICULO[/anchor_text]

Mensaje escrito por porunga2 el 10/01/2013 03:10:48 pm - Puntaje: 0 
voyaguer escribió: muchas personas calientes!!!! guarda que acumulan estrsss y dicen que viene luego la muerte subita
Lo decís por el virolo o por los que súbitamente murieron en Once?
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Mensaje escrito por porunga2 el 09/01/2013 06:27:02 pm - Puntaje: -7 
“Libertino: Persona que malgasta su fortuna, generalmente heredada, en diversiones y placeres para sí. Suele adquirir deudas impagables cuando dilapida su patrimonio, e incurre en crecientes peleas a medida que sus fondos disminuyen. No tiene respeto ni consideración por otros, y suele ser descreído y nihilista. También es conocido como “petimetre”, “dandy”, “playboy” e históricamente se le dió el nombre de “depravado”. La odisea de la Fragata ARA Libertad Q-2 (más conocida como Fragata Libertad), no hizo más que demostrar cómo se maneja el gobierno de Cristina Kirchner en, virtualmente, todos los ámbitos que le competen (y también en los que no). Pero no sólo nos dejó esa estela histórica sobre ella, sino que también nos dejó una gran enseñanza sobre la Argentina toda. La explosión se inició cuando los “fondos buitre” (dueños de bonos vendidos por el gobierno de turno para salir de deudas que nos dejaron otros gobiernos de turno) retuvieron la Fragata en Ghana, país africano tercermundista con menor tasa de inflación y corrupción que Argentina. Aquellos “bonistas salvadores que creyeron en el país”, se convirtieron en “conglomerados capitalistas de plumaje negro” al momento del cobro. Pero para Cristina todo es así: si pagás, sos Dios si reclamás, te hace el pagadios. Doña Fernández convirtió el tema en una causa de epicúrea lucha patriótica contra la “inembargable fragata”, pero olvidando que su mismo esposo había firmado un convenio internacional que le quitaba dicha inembargabilidad de patrimonio histórico a esa mismísima fragatucha, que desde entonces podía ser rematada y canjeada por fichas para el casino kirchnerista. Mientras ese (ex)46% de votantes pro-Patria y pro-futuro realmente se indignaba por lo ocurrido, el resto encontraba otra razón para enarbolar otra banderita política en defensa de la Presidente Heroína vs. el Mundo Malvado. Pero los “pibes para la liberación”, paradójicamente, se quedaron sentaditos viendo a la Fragata Esclava por TV, y moviéndose sólo en Twitter y en choripaneadas gubernamentales. Supongo que en la jerga camporista, “la liberación” sería “los aplausos funcionales en actos oficiales”. Pero tampoco es que le cayó el sapo del cielo: ella, la Capitán Piluso del Siglo XXI, sabía que eso podía suceder. Desde hacía un tiempo, algunos aviones oficiales evadían ciertos países por temor a un embargo (por deudas que ELLA dice que ÉL liquidó), y ni siquiera el mismo aviso de Cancillería sobre la posibilidad de una retención judicial de la Fragata la hizo recapacitar. De hecho, hasta su propia mesa chica le sugirió que encallara en Ghana (no estaba en los planes oficiales del navío). Si uno conociera al kirchnerismo, casi se podría decir que como movimiento adrede, les salió bárbaro las gestas populistas siempre tapan cagadas magnánimas. El juez Griesa impone una fianza de 10 millones de dólares (que luego aumentaría), como garantía para el pago de la deuda que ya debería haberse liquidado, pero que parece que se gastó en planes sociales para la inclusión humanista de chorros y asesinos en las calles de la sociedad. La oposición, siempre atenta y alerta según patrones delaruístas, comienza una “colecta patriótica” para ayudar “a recuperar lo nuestro”. Lejos de criticar el por qué se incautó ese bien, y pasar facturas a los culpables en la cima de la colina, la mejor idea es hacer una vaquita para ver si se llega a soltar, si se llega. Y, curiosamente, la plata se la pedían a la misma gente a la que le habían birlado un patrimonio nacional. Un lado te la deja robar, y el otro lado te cobra… Nunca lenta de reflejos, la Presidenta tiró el timón sobre la opo, diciendo “si quieren hacer una colecta, que la hagan para la gente que no tiene gas, agua, o cloacas, que son muchos en este país”, sin darse cuenta que todos sus reflejos son traicioneros y autolesionantes, aceptando al vuelo que hay mucha pobreza y necesidades insatisfechas en ese extraño país cuartomundista que debe estar manejando Menem o los militares. O sea, las dos divisiones que supuestamente nos representan, demostraron ser completamente idiotas e inútiles. Pero lo bueno es que podemos elegir entre la que tiene “el palo ese” que le prestó el marido, o bien a los otros que quieren tenerlo. La Presidenta se hizo la abnegada luchadora nacionalista de la misma Patria que le vende a la Barrick Gold y a otras multinacionales, y lanzó un “acá no se paga” con el mismo tono y convencimiento de Moreno cuando veta el voto en las juntas de accionistas de empresas privadas (cambiando el “paga” por el “vota”), haciendo cuentas de cuánto podría comprar en Louis Vuitton con ese ahorro. Lo extraño del caso es que si uno suma todos los gastos que demandó el caso (idas y venidas de funcionarios, costos de atraco en puerto, manutención de los marinos, etc), dan más de los 10 millones que le pedían por la liberación (el kirchnerismo hasta en las negociaciones dá pena…). La primer mandataria lanza entonces una frase que sería ampliamente criticada (y recordada): “podrán quedarse con la fragata, pero nunca se quedarán con la libertad”. Así, no sólo demostraba su poco interés real sobre la misma fragatucha que su marido había entregado en bandeja por un puñado de dólares, sino también la aparente falta de ciudadanía e importancia de todos los marinos que se quedaron varados en la misma fragata quedable, y la poca potestad que tenía el Pueblo sobre sus propios patrimonios históricos. La facción más vulgar del país aplaudió hasta sangrar palmas, mientras el resto veía un nuevo paso en la desargentinización de la Argentina. El gobierno mete recursos, amparos, pedidos, y rezos a cuanto funcionario foráneo se cruzase, sin importar si tenían actuación o no en el caso. Pero la burocracia sin tino era el único movimiento que hacían, mientras los marinos olvidados y expropiables tenían que defender por las armas ese pedazo de tierra y de Patria que tenían como único hábitat, ante cada avance ghanés. La corpo mediátiK puja por sus múltiples medios la idea de la expropiación sólo por ser buenos, pacíficos y chavistas. Mucha gente compra la propaganda hitleriana y se une a la causa épica del David pobre y argentino, contra el Goliath con patrimonio en dólares y antimalvinense, y se suma aunque sea antivaciamiento. Muy pocos entendieron lo que había detrás de la gesta, y aportaron su dosis de patriotismo en liquidación por temporada, que sirvió para tapar la fuga de pesos del Banco Central o los saqueos que dejaron más muertos que los que sacaron en el 2001 al creador de la dinámica opositora actual. Finalmente, alguien le da bola a la viuda de negro que grita todo el día y caga a pedos a estudiantes harvardianos, y que comanda un país “de esos que están por abajo, pero no crecen”, y ordenan soltar la fragata. No porque le temieran a una mandataria que posee armas de piquetes masivos, o porque los bonistas no tuvieran derecho a cobro, sino porque iban a recibir más dinero que los que se sumaron al canje de bonos por papel higiénico hecho en La Matanza (¡en La Matanza che!), y podía sentar precedentes a nivel mundial. La Presidenta no lo vió así, y dijo que se la devolvieron porque con la Argentina de la igualdad de deshechos no se jode, y porque we are de champions. La causa de la fragata se convirtió, entonces, en la victoria virtual de la consecución de mundiales de fútbol no ganados y de pronto, el navío que antes no era equiparable con la libertad y podía reducirse a papel moneda, ahora era una pedazo de Patria, de Razón, de Estado, de Pueblo, y de ella misma. Y todo dedicado a ÉL, el innombrable. Como Lord Voldemort. Que la fragata viene, pero no venía. Escollos, y sale otra vez, pero sin salir. Ya emprendió el regreso, pero varada en el puerto. Unos días después sale “denserio”, y comienza el largo recorrido que será cuidadosamente trazado. No sea cosa que otra vez toquen otro puerto antisolidario y se tenga que empezar otra gesta épica de otros 60 días… Hasta publican el GPS de la Fragata Libertad, para que pueda seguirse por internet en cualquier momento del día. Pero lejos ya de culminar la travesía, casi comienza otra paralela. Cristina Capitana Se organiza en Mar Del Plata una fiesta por la recuperación de algo así como la Patria canjeable. Allí se prepara un megafest en donde sólo tocará la DJ Cristina. No sea cosa que se escuche algún otro remix que desentone con el ánimo guevarista tan de moda. Se pone como fecha de llegada al puerto, el día miércoles 9 de Enero. Se preparan escenarios, torres de sonido, y se ordena cerrar el puerto al público, para que sólo los integrantes de la Patria Kirchnerista puedan asistir a tan memorable evento que compete a 44 millones que conforman la Patria Real. La seguridad fue lo segundo que se planeó, más sabiendo que muchos inconformistas destituyentes, golpistas, fachos, nazis, y abuelos de la recalcitrante derecha caranchera, también planeaban un cacerolazo fuera del puerto en desacuerdo con el modelo de recuperación de objetos olvidados a propósito. La misma Presidenta que entrega netbooks a los alumnos y hace videoconferencias para adoctrinar Salustrianas, parece que falla en otros aspectos tecnológicos, y piensa que los chips van a creerse las mentiras populistas que sostienen al modelo. Y la tuvo que deschavar el mismo GPS que ella misma publicitó. Como la Fragata parece que venía muy apurada siendo perseguida por buitres, caranchos, y orcas antipinguinos, llegaba muchísimo antes de lo esperado. Toda la cúpula K se puso a hacer matemática ligera (se necesitaban una decena de neuronas y muchos deditos para contar, por eso semejante convocatoria) y cayeron en la cuenta de que el navío llegaría el domingo al mediodía. La orden entonces fue que se quedasen en una isla de Brasil un par de días, que no había problemas porque la Presi de ahí era gomía y jermu. Los marinos, con casi 100 días sin tocar tierra nacional ni ver a su familia (y alguno, hasta sin conocer nuevos hijos), tuvieron que sufrir una nueva traba, paradójicamente, de un gobierno populista, patriota y familiero. Lo único que pudieron agradecer, fue que por lo menos esa “estadía forzoza” les tocó en un lugar mucho más amigable y disfrutable que el anterior. La Fragata vuelve a zarpar con destino marplatense. Pero como la cúpula que debatió e hizo cuentas en la reunión anterior, no llegó al quórum de 10 neuronas (es difícil, entiéndanlos), otra vez volvieron a pifiar con las matemáticas infantiles, y notaron que de todas formas estaría llegando un día antes de lo esperado. El martes 8 mismo, el rastreo por GPS de la mañana daba una posición mucho más cercana a las costas argentinas, que el rastreo hecho por la tarde. Efectivamente, la Fragata había retrocedido. Algún avezado fotógrafo que vió el GPS, sacó una foto con lente desde la costa, y documentó que el navío tan esperado, estaba parado allí en el horizonte, solo, solísimo, casi tan aislado como en Ghana. Lo malo de tener un líder pseudofascista, es que él es el más importante, y todos los demás no sólo deben hacer caso a todo lo que se diga, sino que deben esperar por él. Con Cristina, nunca menos. Si la Fragata llegó antes, que espere a la Presidenta y su fiestita con globitos inaudito que ella sea la que tenga que apurarse, porque por algo también la esperan todos los mandatarios de la ONU o los distintos presidentes de otros países. ELLA es lo más importante, y lo demás corre bajo sus inconcebibles e inescrutables caprichos. Y es por ello que la Fragata tuvo que esperar en el mismo lugar, más de 24 horas. Bueno, “casi” en el mismo lugar, porque cuando la embarcación se llegó a ver a simple vista, se le ordenó retroceder a 9 millas náuticas para que se convirtiese en “sensación de Fragata”, y no en una realidad. Porque si no se ve (o no lo mide el Indec), no existe. Otra muestra más de que la Fragata y su tripulación, importan menos que nada lo único que mueve al kirchnerismo, son las fiestas que se hacen en su propio honor. La congregación invitada, tampoco se escapó del libreto cristinista. Rápidamente se juntaron micros en las puertas de las unidades básicas funcionales (La Cámpora, Kolina, Unidos y Organizados, JP Descamisados, MILES de D´Elía, etc.), pero también en las instituciones funcionales (Indec, Correo Argentino, Aerolíneas, etc.). Muchos, hasta publicitando “dos días gratis en Mardel y $200 en mano” para agregar asistencia. Por supuesto, cada agrupación con su bandera identificatoria, no sea que todos pareciesen argentinos contentos con el regreso de un navío histórico, y no militantes alabando el discurso playero de la amiga del alto guiso. Y por eso mismo, ni una sola de las banderas K dice algo sobre la Fragata o sus ocupantes. Ya desde el martes partían los “micros espontáneos” rumbo a la costa, y hasta las 16 horas del mismo miércoles, todos los “pibes del modelo” estaban a plena playa y mar, mientras un grupo de marinos se asaba, aislada y depresivamente, bajo el sol abrasador de ultramar, sobre un limitado barco histórico que parecía importarle sólo a una minoría del país. Algo que entregadora/libertadora olvidó adrede, fue a los propios familiares de los marinos. El planeamiento de los micros populistas ya se había realizado días antes de que la fragata hiciese puerto, casi al momento de la concepción del acto mismo. Pero a los familiares, ni señales de nada. No sólo les movieron el puerto a uno a 400 kilómetros de distancia (recordemos que los de aquí son públicos, pero el de Mar Del Plata no lo es, o sea que no podían asistir los que Cristina no señalase con “el palo ese”), sino que los que no podían pagarse un pasaje hasta allí, se perdían el “vení a nuestra fiestita K”, junto al contacto con un familiar embarcado hacía más de 3 meses. Se hizo la sota hasta un día antes, cuando anunció, a última hora, que habría micros disponibles para los familiares que “todavía no habían viajado”. Los que sacrificaron ahorros o comida para viajar, que se jodan por ansiosos. Dichos micros salían a las 9 AM y llegaban a las 4 PM, no fuera cosa que los familiares de “milicos” le cagasen la playa a los pobres inadaptados pichones de Montoneros. Y así, llegamos a ver cómo se maneja y se trata todo en éste país. Los pocos valores que quedaban en pie, han sido dejados de lado para abrir paso al circo populista a costa de, básicamente, cualquier cosa. No importan ni siquiera los patrimonios nacionales, ni la gente que los maneja y los defiende por un magro sueldo sin paritarias ni sindicato. Pero si no importaron ni los muertos de Once, ¿por qué iba a ser distinto con un grupo de milicos que manejaban algo que es de ELLA, y no de todos? La Fragata Libertinaje zarpó hace rato al mando de la Capitana Jack Sparrow, tratando de renombrar la embarcación a Perla Negra Internacional, un título más que bien ganado a fuerza de tortazos a la historia, al honor, a los valores, y a la lógica. Y una conducción que 44 millones de piratas, seguimos dejando que suceda. Aplaudiendo a babor, o repudiando a estribor, la Jack Sparrow sigue allí, navegando por mares cada vez más tormentosos y peligrosos, dispuestos a acabar con toda la fragata de un momento a otro. Pero todos los piratas siguen prefiriendo esos azares de la Capitana caprichosa, antes que pasar por un motín, que ya promete ser menos peligroso y dañino que unos meses más de timonel irresponsable y libertino. Sigamos así, que vamos bárbaro hacia el iceberg. [link]http://camaleonx.wordpress.com/2013/01/09/la-fragata-libertinaje/[/link][anchor_text]ENLACE
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Mensaje escrito por porunga2 el 21/11/2012 09:08:16 pm - Puntaje: 0 
Lo que se logró el 13 de Septiembre (13S) y el 8 de Noviembre (8N), fue algo de tal magnitud, que creo que ni la oposición, y ni siquiera muchos de los asistentes, han sabido leer o reconocer en toda su extensión no sólo por lo magnífico de la protesta, sino también por sus mensajes (esos que no aparecían en carteles o consignas a viva voz, y que fueron los motores de movilización en semejante gesta). Y digo oposición y asistentes, porque creo que el único que entendió de lleno el verdadero mensaje, fue el Gobierno el mismo que simula hacerse el sordo, que disminuye el grito del Pueblo en las calles, y que le da una entidad malévola que, aduce, amenaza casi acabar con la Argentina toda. Pero el comunicado les llegó muy claro, y esa es parte de la razón de esos ataques. En el escrito anterior, había hecho notar que la marcha del 8N había sido “apolítica”, y muchos me cuestionaron ese punto, diciendo que lo que había sido era “apartidista”. La realidad, es que ninguna de las dos acepciones es correcta en su totalidad, pero sí, sumadas, crean una tercera definición que se ajusta más a la congregación y su reclamo. La marcha (en su conformación y en su mensaje) fue “apartidista” (porque no se colocaba detrás de ningún partido político conformado), fue “apolítica” (porque no seguía los caminos de la política tradicional, y por lo tanto, no tenía representación), y creó la tercera definición: fue “antipolítica”. Y creo que es lo mejor que pudo haber ocurrido. Pero antes de que ponga el grito en el cielo por semejante conclusión y apoyo, déjeme explicarme y explayarme. Si analizamos al vuelo la historia nacional, venimos de pasados fuertemente divididos. Azules o Colorados, ultraderecha o ultraizquierda, peronistas o radicales, militares o subversivos, salvajes o roquistas. Estuvimos constantemente expuestos a esa polarización política que, luego, siempre terminó transfiriéndose hacia la sociedad, con resultados mayoritariamente nefastos de una forma u otra. Aunque también podría leerse a la inversa: que la división ya estuviese presente en la sociedad, y se haya transferido hacia representantes políticos que siguieron girando la rueda de la eterna división e impulsando la confrontación como eje para enquistarse en el poder. Aunque no es el punto de este escrito, haya sido primero el huevo o la gallina, ambos forman parte del reino animal y traen las mismas consecuencias. Y si piensa que estoy en contra de las diferencias o de la división, está muy equivocado (cosa que tampoco discutiré aquí). De lo que sí estoy en contra es de la violencia impuesta sobre el que piensa distinto a uno sin pasar antes por los estadíos de tolerancia y comprensión, y de colocarlo automáticamente en el “bando enemigo” sin siquiera contemplar los intermedios. Y los políticos de hoy, en su conjunto, nos están sumergiendo directamente en ese escenario. Sí, también los opositores. La gente forjó una tolerancia espectacular a la política histórica pero a su vez fue sumando enojos y presión, que también iban en aumento, y hasta se traspasaron generacionalmente. Cada cambio en el poder fue trayendo más y más desajustes e injusticias, que fueron tolerados (y acumulados) desde hace quién sabe cuánto aunque también se reforzó la fe en el próximo cambio político como medio de reencauzamiento y neutralización de políticas anteriores. Pero la realidad les siguió dando cachetazos por izquierda y por derecha, haciendo que la tasa de tolerancia fuese bajando, y aumentara el índice de acumulación inflamable. Puede que ese cambio popular de “aceptar más a la política” se haya dado luego del bombardeo a Plaza de Mayo, aunque lo reconozco más patente luego de la dictadura de los 70´s. Asumen los militares, mantienen un orden relativo de la sociedad y su economía pero en contraparte, se opone un grupo violento y asesino, que es reprendido de la misma forma desde el Estado. La gente, se opone a medias, pero luego empieza a aceptar “el menor mal” y calla las desapariciones. La economía se zafa, se sienten medidas en contra del Pueblo mismo, y la gente comienza a girar hacia “el menor mal” del momento: apoya y marcha junto a Madres de Plaza de Mayo, y presiona para que la Junta Militar deje el poder. Durante Alfonsín (elegido como contra de los militares), la gente tolera una inflación inaudita en nombre de la Democracia y los Derechos Humanos, pero a su vez acumula ese golpe (y otros más) y sigue aumentando el sentimiento de “algo anda mal”. Alfonsín huele esa presión acumulada y renuncia adelantando elecciones. Asume Menem (la contra política peronista), pone el “1 a 1” y para en seco la inflación, pero se sienten los desajustes en casi todos los otros frentes. La gente tolera y acumula, y con los militares y la vuelta de la Democracia todavía frescos (y cautivo del “voto cuota”), reelige al mismo presidente. Se continúan los perjuicios, pero se suma el plano económico, haciendo que el menemismo carezca ya de beneficios. Como no hay partido contra, se crea una alianza comandada por un contra (De La Rúa), y comienza otra etapa de (pseudo)radicalismo. El Presidente se duerme en el sillón presidencial, y ahí es cuando la gente… cambia. La sociedad parece haberse cansado de tolerar, y trata por cualquier medio de librarse del exceso de presión interna que la acucia. Surge el primer estallido (contenido) de tanta acumulación, que termina sacando al primer mandatario en helicóptero con el “que se vayan todos” (al final, salió uno solo). Se suceden los presidentes a un ritmo vertiginoso (nadie quería tomar la posta, y la gente mostró un atisbo de no querer más elegir entre dos facciones inútiles), pero se terminan imponiendo Duhalde, Saá, y luego democráticamente, Néstor Kirchner (por abandono de Menem). Tanto lío, y al final la “alternancia” siguió con la contra política a De La Rúa… Con Néstor se retoman las políticas de DDHH, pero con un giro perverso que es no procesar a los terroristas de esa época. La gente acumula ese hecho, junto a que los mismos Montoneros asumían posiciones de poder, las Madres antes apoyadas ahora estafaban bajo el manto presidencial, y algunos grupos violentos comenzaban a conformarse pero se aceptaba el gobierno y se lo toleraba, porque era mejor que los militares, que Alfonsín, que Menem, y que la debacle del 2001. Con un país medio acomodado, aunque con inflación creciente y principios de desmanejos institucionales, es elegida su esposa, Cristina Fernández, que comienza a ahondar en lo que no debía, y deja de lado lo que debía hacer. La gente continúa acumulando, tiene un estallido ecléctico en 2008 que es reprimido con violencia por aparatos gubernamentales paralelos, y la gente… vuelve a cambiar. Elige acumular a tasas más aceleradas, aunque sin posibilidad de queja. Se acepta y se tolera ser esclavos sin voz. Desde el Estado se reprime moralmente y se conmina al Pueblo a seguir los caminos tradicionales políticos, ya anunciando a viva voz que volverían los militares, el 2001, Menem, o cosas peores si no se cumplía. Cristina vuelve a ganar de forma dudosa en 2011 (aunque de todas formas lograría números importantes por la falta de una “alternancia” visible, la reciente muerte de su marido (imagen usada como plataforma), y la tiranización política de los pobres). Se suceden los males a ritmos increíbles, se miente, se ejerce violencia de Estado en todos los ámbitos, se puja por una re-reelección, hay inflación que se niega, hay negociados que se justifican, hay muertes que se convierten en “sensaciones”, y se culpa al Pueblo mismo de todos los males causados por la inutilidad gubernamental. La gente traza una línea, explota, y le pega el primer grito fortísimo el 13S (a menos de un año de su reelección), que hace un eco aún mayor el 8N. Pero la Presidente ningunea y ataca esos gritos, haciendo que la acumulación esté al borde de un estallido como nunca antes visto. Por primera vez en la historia, ocurren dos cosas antagónicas paralelas: por un lado, la gente tiene en claro lo necesario y lo grita directamente al poder sin utilizar líderes y por otro, Cristina Fernández, lejos de repetir fórmulas de otros políticos, ha dejado en claro que no va a salir por vergüenza a su gestión ni va a aceptar sus propios errores (mucho menos, corregirlos), y que hará lo necesario para mantenerse en la cueva del poder, cueste lo que cueste, y por los medios que sean necesarios (democráticos y constitucionales… o no). El Pueblo siempre aceptó esa polarización divisoria (“nosotros o ellos”) con su correspondiente intercambio, con el fin de que la política funcionase y le sirviese para tener un mejor país en el cual desarrollarse (junto con su progenie). Y es por eso que se aceptó la famosa “alternancia del poder” (rotar entre un partido u otro) promulgada por cualquier político de cualquier partido o escalafón, como si de una verdad universal se tratase. Pero lo cierto, es que esa especie de mantra intocable, no sólo sirvió para que el nuevo poder en asunción se autoatrincherara en la larga zanja del poder, sino que la sentencia misma demostró ser una gran mentira. Antes que, otra vez, ponga el grito en el cielo, déjeme ofrecerle un ejemplo práctico bien extremista para que comprenda: si tuviésemos dos partidos (uno comandado por Dios, y otro por el Diablo), con Dios al poder y en época de elecciones: ¿sería lógica la “alternancia del poder” y elegir al Diablo? ¿Sería “todo un ejercicio de la Democracia” estar obligados a elegir el mal? Si Dios es lo mejor que podemos tener y todo un país está contento con su manejo, ¿por qué hay que ascender al Diablo, sí o sí, luego de la reelección divina? Entiéndase entonces, que ya desde el vamos, uno de los pilares políticos, es una gigantesca falacia. Usted entonces me recriminará el estar a favor de las re-re-reelecciones eternas. Nada más lejos de la verdad. Que un sistema tenga como regla inexcusable la alternancia del poder, no es más que una muestra feroz que indica que toda la política es mala, y que hay que rotar entre esos males necesarios. Porque si se contemplase la posibilidad de existir “EL” sistema que solucionase todo, esa regla no tendría razón de ser. Le hago notar también, que si en mi ejemplo anterior, el Diablo fuese el que gobernase, dicha alternancia sería ampliamente aplaudida, esperando el fin de ese mal para poder tener “un resquicio” de bien. Y aquí es donde viene la otra cuestión: ¿para qué ser bueno, si no haciendo nada, igual el sistema les promete estar un buen rato en el poder? Con sólo moverse un poco más y promocionar la imagen de “mejor opositor” (con paladas de dinero, por supuesto, y por ello las alternancias casi siempre se dan entre los mismos), sería más que suficiente para ganar una elección. Las cosas son bien claras: las reglas del sistema están hechas para que malos políticos nos toquen y se alternen entre ellos. La mística solucionadora e intachable que recubre a la política y sus ideologías intercambiables, son un mero chiste que le sirve sólo a los políticos que la utilizan (estén al poder o lo no). Pero lo cierto es que hoy, ni siquiera tenemos esa alternancia dividida que veníamos teniendo en la historia política nacional. Antes, la renovación pivotaba entre dos partidos pésimos, pero al menos se diferenciaban en algo. Si el poder de turno hacía algo malo, la oposición salía al cruce para denunciarlo, y si trataba de hacerlo, le ponía trabas. Las acciones se hacían siempre con fines de beneficio político, pero de alguna forma diluída le servía a la sociedad en cierto grado. Hoy, ni siquiera eso nos ha quedado. Los opositores actuales, en lo único que se oponen, es en el partido que debería estar gobernando. Mientras dicen oponerse, captan militantes de los mismos grupos violentos con los que cuenta el kirchnerismo, cooptan integrantes de los otros partidos (perpetuando, así, el “que se queden todos”), y firman leyes K por conveniencia mientras se hacen los distraídos mirando hacia algún lugar “constitucional”. Mientras el kirchnerismo se caga en la Constitución, se limpia con la Justicia, y lo tira todo en el tacho de los Valores, la oposición se limita a adherir o no a esos atropellos, dependiendo de cuánto les toque a ellos a la vez que firman declaraciones conjuntas “de buena voluntad”, que están obligados a cumplir de forma básica, firmen esos papeles sin valor o no y mientras piden una colecta popular para recuperar una Fragata que perdió un Gobierno ineficiente, en vez de reclamárselos al Poder y hacerles pagar esa pérdida patrimonial histórica, con todos sus marinos dentro. Pero hay razones claras por las que el oficialismo actúa de esa forma, y es que no pueden oponerse a algo que ellos mismos harán cuando suban al sillón de Rivadavia. Todo lo que nosotros detestamos que se le haga a la Nación, ellos lo aplauden con un leve gruñido, porque es lo que aplicarán a futuro, mientras por dentro sonríen porque saben que el costo político lo está pagando otro partido, el que ahora está al poder. Se limitan a autoreferenciarse como “oposición real” al kirchnerismo, porque no se necesita más en un país en donde la “alternancia al poder” está asegurada. “Soy pésimo, no me opongo a nada, no ayudo a la sociedad, no defiendo valores populares, me muevo sólo en épocas de elecciones, ni siquiera tengo proyectos, pero… ¡Hey! ¡Soy LA alternativa!”. Fíjense que a lo único que se opusieron fervientemente y unió a todo el arco opositor (y hasta firmaron la declaración inocua de la que hablaba en el párrafo anterior), fue a la re-reelección de Cristina. Lo único que perjudicaba de forma directa a sus aspiraciones personales por la amenaza a la alternancia. Hambre, inseguridad, violaciones de la Constitución, falta de acatamiento a las leyes, tiranía electoralista, son cosas sin interés para esta casta de oficialismo light, que pretende desmarcarse del kirchnerismo por “ser una tono menos oscuro de la escala del negro”. La unión de base entre todos los sectores de la oposición, sólo se da cuando su propio futuro conjunto se ve amenazado. La sociedad explotó por una mezcla de varios factores, pero definitivamente los detonantes fueron dos, también inéditos en la historia nacional: por la falta de respeto del gobierno contra todos los argentinos, y la falta de representatividad opositora. Podrán decirme que las razones fueron otras, como la inseguridad, la inflación, la falta de justicia, la inconstitucionalidad, el atropello a (y de) las instituciones. Y yo les digo que estoy de acuerdo, pero sólo como quejas sobre la superficie de lo que realmente se pide. En el 2011 ya teníamos inseguridad, inflación, falta de justicia, y atropello institucional y constitucional, pero Cristina Fernández ganó por un 54%. Algo pasó en ese interín, que hizo intolerable la continuación de la políticas nefastas que se venían soportando con disipadas quejas aisladas. Y creo que esas dos razones antes expuestas, fueron el desencadenante no sólo de la queja callejera, sino también de un nuevo movimiento que implica una nueva forma de pensar la política, más allá de lo que nos dicen los políticos que tenemos que pensar. Eso, es temible para las generaciones de garrapatas del poder, y por eso atacan o se hacen los desentendidos del asunto. Pero lo extraño, es que hasta entre los mismos políticos hay disidencias de lectura. Entre los opositores, han tratado de explotar el movimiento popular (“capitalizar”), intentando lograr algún empuje con sus apoyos a la masa que se expresaba. Pero no caen en cuenta que adherir a una marcha contra la política que no funciona, es prueba contundente de que la política REALMENTE no funciona. Si ante el hastío popular, un opositor responde con alabanzas y entregando a sus mismos militantes para la asistencia, quiere decir que ni ellos mismos consideran a la política como parte de la solución. Lo mismo sucede desde la parte militante del asunto: si adhieren a los cacerolazos, quiere decir que el trabajo que hacen para tal o cual partido, es completamente inútil, y no tienen representantes ni siquiera entre aquellos jefes para los cuales se trabaja. ¿Cómo encontrar entonces representación de voto, si dicha representación es inexistente hasta para sus propios adherentes? Y esos errores se produjeron porque la oposición no leyó la queja subyacente por debajo de la superficie visible. Se contentaron con los carteles de inseguridad, justicia, y demás, pero ni siquiera tuvieron la inteligencia básica para identificar que esos problemas que hoy nos aquejan, son también males germinados exitosamente gracias a la inacción opositora (y hasta de la acción desentendida). El apoyo público de la marcha se reduce a un “nosotros te entendemos, por eso vení que te vamos a representar con nuestro partido”, pero nunca con una empatía patriótica que acepte el verdadero valor de la protesta libre contra la política disfuncional actual, aceptando sus propios errores (por maldad o inutilidad). Si así fuese, hubiesen renunciado del primero al último. Pero en vez de eso, nos itentan poner la cucarda identificatora que permita torcer los votos a su favor en la próxima “rotación obligatoria”. La Argentina, que se cague. Desde el lado del oficialismo, se ha dado, creo yo, la mejor lectura posible sobre las movilizaciones del 13S y del 8N. Desde hace tiempo el kirchnerismo alaba y promueve la militancia “por cualquier partido” (ya expliqué de forma detallada el por qué), porque es más útil seguir con el juego del “contrario asimilable o batallable”, que tratar con gente que no se encolumne tras nada. Esa fue una de las razones del haber desoído la primer marcha: se intentó quitarle potestad representativa haciendo de cuenta que nunca había existido el reclamo. Pero el mundo entero se lo recordó innumerables veces (más que la oposición local), y Cristina tuvo que salir a disminuír el impacto, y prepararse a atacar la siguiente marcha. Pero, nuevamente, falló con las consignas, porque el miedo a su propio Pueblo (cosa inédita en el kirchnerismo) le hizo cometer el peor error de todos para un gobierno de tintes fascistas: nombrar las cosas a las que más le tiene miedo. Si uno analiza todas las respuestas, explicaciones y excusas dadas por el oficialismo, casi todas se intersectan en 2 puntos centrales: la falta de representantes políticos de la masa, y el espíritu “antisistema golpista” del movimiento “violento y destituyente”. Nótese que ambas razones concluyen en una única escencia del miedo kirchnerista: el Pueblo yendo por fuera del sistema político tradicional. Gente que no tiene representantes sobre los que se pueda hacer blanco (comprándolos o atacándolos), que no tiene planes específicos de solución (sino que se le exige a los políticos, como debe ser), que no puede ser conducida con mentiras o promesas vacías, que se escapa a todo manual populista y ni siquiera se conmueve con el aparente nacionalismo de reestatizar empresas por expropiación. Ése es el temor que destilan Cristina y los cortesanos de la política (oficialista y opositora), porque saben que una sociedad que no sigue las exigencias creadas para la misma protección del poder, es una sociedad peligrosa que puede derruír la política tradicional consistente en prestarse el poder un ratito cada uno, sin siquiera tener que mover un dedo para lograrlo. Un Pueblo que no se encolumne tras una de las etiquetas reducidas políticas que nos ofrecen, es una sociedad con individuos librepensantes (¡oh, pecado!) imposibles de conducir y tiranizar con planes cortoplacistas o promesas a incumplir. Una Argentina libre es lo peor que le puede pasar a ese tipo de políticas, y por eso se le busca un representante que conduzca y controle a esos quejosos sin pastor. Y si no los puede manejar Cristina, que los maneje la oposición. Hasta en ese punto sus discursos se cruzan y se abrazan. Los “quejosos”, alguna vez, creyeron en la política. No sabría decir si el término de ese idilio irracional acabó antes de que yo llegara al mundo, o si en realidad asistí a su entierro el mismo 8N y fui uno de los partícipes que le tiró otra palada de tierra encima. Pero lo cierto, es que acabó. Se puede seguir adhiriendo a algún partido, pero no con el mismo convencimiento con el que se hubiese hecho hace 10 años. Inclusive puede encolumnarse la mayoría cacerolera tras un “mal conocido” hoy, pero volver a explotar mañana con las mismas consignas en su pecho. La gente que estuvo manifestándose, lo hizo también contra la política tradicional y el sistema que ha dejado de representarnos hace rato. Fue un claro grito antipolítico en toda su extensión. Tal vez no se haya dado cuenta, tal vez lo note sin terminar de asimilarlo, pero el Pueblo se cansó de política para los políticos. La historia nacional nos ha legado lo peor de la política mundial, en donde ellos ni siquiera se esfuerzan ya en hacer un buen papel en el poder o siquiera de ser oposición. El rol de la gente ha quedado relegado a ser sólo un rebaño marcado (o a marcar) que elegirá qué tipo de pastor prefiere que lo esquile o mate mañana. Y eso nos lo disfrazan de “Democracia”. La corrupción, ineficiencia, y falta de empatía popular, los ha unido a todos, convirtiendo esas características en cuestiones de base para cualquier bandería política. Y es por ello que ni oficialismo ni oposición se diferencian, porque sus pilares, en lo más bajo de sus cuestionables valores, son compartidos y defendidos por la logia homogénea de los comandantes del poder. Pero ante tanto atropello a diestra y siniestra de nuestros políticos y representantes sociales, los sistemas fusibles que debían defendernos, también han fallado. Y por una simple razón: esos fusibles no están preparados para actuar cuando la traición política es mayoritaria (o son manejados a gusto cuando esa traición es totalitaria). Ni la Justicia, ni las Instituciones, ni los sindicatos, ni siquiera la misma Constitución contempla semejante escenario, y es por eso que una masa cansada no tiene representación como tal, y tampoco puede cambiar nada (en apariencia) si no es por dentro de la política misma. Es por ello que hay que realizar un cambio en TODOS los frentes, porque si de algo nos ha servido el kirchnerismo, es para demostrarnos que ante el copamiento total del poder, pueden hacer lo que les plazca sin que haya defensa alguna para los que no queremos ser pisoteados porel gigantesco pie del poder. Se intentó largamente saber cuál era la fibra base que nos unía a todos los manifestantes, y gran parte salió con la unánime “la defensa de la Constitución”. Pero yo disiento, porque la Constitución, si bien ha sido violada sin miramientos por el kirchnerismo, también ha sido utilizada a su favor por la oposición, la misma que hoy no nos defiende ni representa. Creo fervientemente que lo que nos une, es algo que creíamos hace largo tiempo haber perdido en las gavetas del pasado. Algo que nos debe quedar en algún rastro de ADN basal, resistiéndose a ser pisoteado por la modernidad política de la tiranía disimulada. Lo que nos hizo salir asqueados a la calle, unos “nuevos muchos” contra unos “pocos de siempre”, fue “la defensa de los valores”. Los valores morales, los valores patrióticos, los valores del honor, los valores que combaten la mentira. Los valores que quieren que tengamos una vida digna, justa, y libre. Valores que buscan no sólo el bien propio, sino también el bien común para nuestros hijos, nietos, y vecinos. Valores que han sido pisoteados por el falso progresismo y los redactores de la perpetuidad maléfica en los estratos del poder. Valores que no aparecen en ningún libro de texto, y por ello no pueden ser aprendidos ni simulados por los actores políticos de turno, que carecen de la voluntad de poder escuchar esos llamados que nos unen a todos los manifestantes contra un sistema que carece ya de cualquier valor para la sociedad toda. El Pueblo se cansó, y se cansó mal. No quiere alianzas que ya sabe que no sirven, no quiere representantes oportunistas que quieran “capitalizar” un movimiento que nos costó mucho a todos, ni quiere más atropellos en nombre de una República casi deshecha. Hoy no se grita el “que se vayan todos”, sólo porque muy dentro nuestro sabemos que aunque lo hiciesen, otros de igual calaña ocuparían el lugar de los anteriores. Estamos cansados, muy cansados de todo y de todos. Como una gran muestra de hacia dónde reclamamos, no hay más que ver las encuestas que se hicieron entre los participantes del 8N: casi el 70% no era militante de ningún partido y no tenía representantes en ninguna de las ofertas políticas (ni aliadas al oficialismo ni a la oposición). Más del 75% que asistió, creyó que nada iba a cambiar por parte del Gobierno (demostrando que se fue a la marcha “por algo más”). El 65% reclamaba en contra del kirchnerismo, pero el 25% le reclamaba a oficialismo Y a oposición. Más del 90% aplaudía el hecho de no haber banderas políticas, y un 39% de los que se manifestaron, habían votado a Cristina Kirchner en el 2011. Si ese conjunto de datos no es una expresión antipolítica, es que aún no hemos terminado de asimilar el por qué salimos a la calle. También tenemos miedo de pedir un desmantelamiento de la estructura política y social que tenemos hoy, por temor a que nos convirtamos realmente en “golpistas”, “destituyentes”, o “anarquistas”. Pero, otra vez, nada más lejos de la realidad. El sistema se puede cambiar estando fuera del sistema tradicional. Pero no importa el cómo, ni en qué medida (eso quedará para algún otro escrito, porque incluso con pequeños cambios se puede reforzar el sistema completo), porque también estará sujeto a muchas discusiones y análisis. Pero lo que realmente importa, es que entendamos y asimilemos que es necesario un cambio no se puede seguir aceptando vivir bajo los designios ya no de un sistema con fallas, sino de uno estrictamente funcional a lo peor de la política y los derechos, que se muestra inmune ante los reclamos de la gente hacia la cual dice estar funcionando. Basta de mentiras, basta de encasillamientos funcionales, basta de señalar siempre a la cabeza del otro, mas no al piso desde donde todos se señalan. Hay que cambiar las bases de la sociedad y de la política, para así tener unos representantes que realmente sean representantes de un Pueblo. Ese día, seremos todos dichosos y felices, incluídos los elegidos que nos conduzcan. Estaremos felices y completos como sociedad. Como humanos. Como argentinos. Hay que terminar con la política partidista y alternante, hay que formar un sistema que se base en los valores sociales, hay que rechazar cualquier cabeza visible que cambie de ideologías para poder perpetuarse en el poder, hay que construír un sistema de defensa eficiente y rápido para cuando nuestros representantes fallen, hay que escuchar más a otros argentinos y desoír a todos los políticos inútiles, hay que ser antipolíticos para ser capaces de armar una mejor política. El día que hayamos entendido y asimilado esa necesidad, habremos ganado la batalla más difícil de todas. Y, lo creamos o no, el 8N ha sido un gran paso en ese sentido. “Vengan madres y padres a lo largo de la tierra / Y no critiquen lo que no pueden entender / Sus hijos e hijas empiezan su mandato / Su viejo camino está envejeciendo rápidamente / Por favor exclúyanse de lo nuevo si no pueden dar su mano / Porque los tiempos están cambiando.” (Bob Dylan – “The times they are a-changin´”) [link]http://camaleonx.wordpress.com/2012/11/21/la-nueva-argentina-2-el-triunfo-de-la-antipolitic
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Mensaje escrito por porunga2 el 14/11/2012 11:35:33 am - Puntaje: -2 
Considero que hay cuatro pilares básicos en la historia de la queja en tiempos modernos, siendo uno más representativo que el otro, cada uno con más presión social que el anterior. En el 2001, con una masividad pequeña (muy atomizada y con grupos de izquierda violentos), se reclamó el famoso “que se vayan todos” (haciendo que se vaya uno solo y que el resto se prenda como garrapata al poder). En el 2008, se reclamó de forma dual (por un lado, los ruralistas afectados por la 125, y por el otro, gente común que vio un ataque severo en el discurso presidencial de Cristina Fernández), también con una movilización pequeña en Plaza de Mayo, y mucha atomización de repudio dentro de cada casa. En el 13 de Septiembre del 2012 es cuando empezaron a cambiar, casi súbitamente, varios aspectos que marcarían la siguiente movilización. Por un lado, la convocatoria, si bien fue consensuada (yo sabía de la marcha casi una semana antes de hacerse), tuvo un aspecto mixto de preparación y espontaneidad. Por otro, la convocatoria se dio casi exclusivamente por las redes sociales (Twitter y Facebook, las más importantes), evitando los “canales tradicionales 1.0”. El motivo también fue disperso, pero uno entendía que era “contra el kirchnerismo”, que sobrados motivos nos había dado en cada una de sus áreas de acción era una línea trazada en la arena con un simple “basta”. Se pidió también el no llevar banderas políticas de ningún tipo: el que convocaba era el Pueblo, y el Pueblo no tiene partido. Confieso que aunque le dí difusión a esa marcha, no sabía que tendría tanta convocatoria (ya se habían dado dos intentos anteriores con magros participantes), y hasta a mí me sorprendió el resultado. Ya desde el inicio se sumaron varias decenas de miles en todo el país, pero la televisación de partes pequeñas por un solo canal (justamente el archienemigo TN), enfervorizó al resto que también terminó sumándose por la afinidad de la protesta masiva. Eran muchos, no había banderas ni grupos violentos, no había mucho orden, todos en contra de las medidas kirchneristas. El cacerolazo fue un éxito. La reacción del Gobierno fue de sorpresa y falta de respuestas (Cristina canceló sus famosas cadenas nacionales y no se la vio por una semana), y no tuvo el reflejo suficiente como para reaccionar en tiempo y forma, demostrando no sólo la falta de preparación política, sino también el verdadero baldazo helado que le llegó de forma inesperada. El pre-cacerolazo del 8 de Noviembre fue todavía mejor que el anterior. Se consensuó de la misma forma (por internet), pero se propagó hacia afuera, contagiando a gente que no suele manejarse en ese medio, y el boca a boca por fuera potenció el efecto. Viendo que el kirchnerismo se hacía el desentendido, se habló de llevar carteles con consignas bastante puntuales con los pedidos directos a realizar, y los cánticos agresivos que se dieron en la anterior, debían cesar o se dejarían al mínimo. Los medios y hasta la misma oposición política se encargó de mostrar su adhesión, y continuó con la cadena propagandística de esa marcha. Se lanzaron ideas sobre cómo tratar con los violentos o los que intentaran ensuciar el reclamo (muchas, consignas tomadas de las marchas españolas), y no se tuvo miedo de organizar y consensuar, cosa que en ninguna de las anteriores quejas se había dado. Se pidieron también contribuciones económicas para distintas cosas (por ejemplo, para globos aerostáticos o banderas grandes) entre usuarios de las redes, cosa no sólo vista por primera vez, sino también muy bien recibida. También por vez primera, se sabía que no se iba a cambiar nada en el país o la forma de trato del gobierno de forma basal, pero que el cacerolazo tendría un éxito rotundo. Y eso era todo lo que importaba. El kirchnerismo, sabiendo de todo eso, pasó de sordo a agresivo. Comenzó a atacar las consignas, puso en tela de juicio a los “intereses detrás de ese movimiento de ultraderecha”, se insultó el cacerolazo por no tener líderes visibles, se trató de imbéciles a cada uno de los asistentes por “ser malos con un gobierno benefactor o permitirse manejar por terribles grupos económicos/políticos”, se acusó al movimiento constitucional de ser un golpe de Estado encubierto. Se puso a todo el aparato mediático, propagandístico, y de empleados y militantes funcionales, a trabajar para quitar asistentes a como dé lugar, pero siempre con violencia y agresividad para con el Pueblo. Se contrató a una empresa de márketing para llevar adelante un “yo no voy” y dar de baja usuarios y páginas en redes que anunciaran la marcha. El 8N estaba en boca de todos, a favor o en contra, y cada vez que un “en contra” hablaba, se sumaban más adherentes por el “a favor” (cosa que debemos reconocerle al kirchnerismo). Se inundaron las ciudades con pintadas y carteles K, desde los que recordaban a un Néstor Kirchner “insoportablemete vivo”, hasta los amarillos una semana antes de la congregación, que pedían “no al golpe de Magnetto, Macri y Moyano”, intentando alertar sobre un golpe de Estado anticonstitucional que se daría en días nomás. Se enviaron mensajes alertando sobre grupos violentos que se apropiarían de las plazas y del Obelisco, tratando de desalentar la asistencia de familias completas. Parecieron recordar también derechos (como el de tránsito) que se violarían en ésta marcha (pero no en las varias miles que se dan por año y ellos aceptan). Se apuntó no sólo a los políticos opositores de turno, sino también a cada integrante del Pueblo a congregarse: es que al no tener líderes, no había blancos, y decidieron, así, llevar a cabo el ataque con todo aquel que no estuviese con ELLA. Hubo un momento de mareo táctico presidencial, que se dio 2 semanas antes del cacerolazo, en el que la bajada de línea pareció ser “todo es amor y podemos convencer al resto de nuestra paz con el universo”, pero fue tan rara y tan solapadamente falsa para quienes conocemos a Cristina Fernández y su equipo, que apenas 4 días después se retomaría el ataque ciego hacia cualquiera que se cruzara enfrente. Pese a todas las maniobras oficialistas (con nuestro propio dinero), llegó el 8N. Entre 500.000 y 700.000 asistentes en el Obelisco y Plaza de Mayo, entre 1.500.000 y 2.000.000 argentinos estimados en todo el país, enormes convocados en puntos “no consensuados” previamente (por ejemplo, a 10 cuadras de Acoyte y Rivadavia, en Carabobo, había otro corte de calles con 1/3 de los convocados en el punto “consensuado”, que no fue contabilizado por nadie), incontables personas caceroleando en las puertas de sus casas, incesantes bocinazos, incontables fotos y videos que llegaban de todas las ciudades del interior del país, y miles que se reunían en el exterior del país frente a las embajadas argentinas para apoyar el reclamo que también les incumbía. Pese a la violencia armada por la prensa oficialista, a enviar noteros militantes recriminadores en vivo esperando algún golpe (de puño o de Estado, daba igual), a ladrones con armas blancas carcelarias (muy bien por Vatayón Militante y sus facas), y un equipo especial de funcionales que pareció hacer violentar a un reconocido grupo de derecha, la marcha (mal que les pese) se desarrolló en total paz y armonía. Más allá del reclamo, fue una fiesta en la que todos teníamos los mismos fines y empatía con el otro. Todos fuimos sin micros, todos llegamos y nos fuimos por nuestros propios medios, nadie nos pagó para asistir, nadie nos contabilizó para ver de qué facción militante éramos, ninguno nos dio argumentos para la asistencia, nadie se fijó si el de al lado era de derecha o de izquierda. Por segunda vez, fuimos todos argentinos hermanados, reclamando por un país ni siquiera de primera línea, sino uno donde, sencillamente, nuestros hijos y nietos puedan vivir. Un Pueblo unido por las fibras más básicas, contra el mal que amenaza con romperlas de un momento a otro. Por supuesto, hubo grupos políticos opositores que intentaron capitalizar ese movimiento popular (en serio), aunque de formas disímiles. Ya de movida, el sólo dar difusión de una marcha popular o apoyarla, es colgarse de la masividad del cacerolazo. Recordemos que no fue como en el 13S: aquí, ya se sabía que el éxito estaba asegurado. Entonces, el intento de capitalizar “algo” de esa movida, está patente, aunque resta definir cuánto es lo que quita y cuánto le suma al movimiento ciudadano. En ese mismo sentido, hubo otros (como el PRO de Macri) que hasta gastaron recursos partidistas para apoyar la movida (con pintadas callejeras realizadas por militantes) y si bien es algo loable como medio propagandístico, es claro que también busca un rédito (y aunque a muchos les haya salido gratis, convengamos en que esas erogaciones se hacen de impuestos cobrados a todos en CABA). Todo el arco opositor completo intentó reflotarse partidariamente a través de esas medidas o con meros actos discursivos (como Pino Solanas. Binner, o Altamira, por ejemplo), intentando utilizar esa masividad popular con fines propios. Clarín también fue parte de ese uso político, al armar un spot especial diciendo que eran los únicos que habían pasado “eso que muchos podían pintar como cualquier cosa, pero que fue una queja contra el Gobierno”, tratando de formar alguna clase de defensa ante el 7 de Diciembre (7D), fecha en la que el kirchnerismo amenazó con quitarle casi todo. Pero creo que la que más usó (o intentó usar) al Pueblo, fue Patricia Bullrich con su “Unión Por Todos”, que repartía banderitas argentinas impresas con consignas y el nombre de su partido. ¿Qué parte de “apolítica” no entendió esta abusadora? Como nota especial, creo que esas son las cosas que habría que discutir para la próxima marcha. ¿Qué sería abuso político o empresarial? ¿Cuáles serían los límites tolerables de inserción política en la marcha? ¿Es necesario el aporte publicitario o económico partidista, aunque sea del sector opositor y nos representen de alguna forma? ¿Si la marcha es congregada por algún partido o empresa, o en favor de algún sector político o empresario, habría que sumarse de todas formas, aunque tenga algo de representatividad? Si me preguntan a mí, diría que hay que conservar lo mismo que nos unió y nos fue sumando hasta ahora: sólo gente, congregada consensuadamente, sólo Pueblo asistente. No tenemos la opción de bloquear que publiciten los cacerolazos, pero sí de quitarle toda entidad a la política paralela, y el no tomar banderitas o carteles con consignas de partido alguno. Hay que ser claros al respecto. El Gobierno, por supuesto, redobló la apuesta. La Policía Federal (esos mismos que hace un tiempito pedían por los sueldos, sindicatos, y denunciaban que estaban siendo maltratados por el gobierno los mismos también que abrían el tránsito el 13S con gente todavía en las calles) contó apenas 125.000 personas en CABA pero el funcional Luis D´Elía (el mismo que golpeaba a manifestantes en el 2008) dijo que no llegaron ni a 40.000 y que era una verguenza (así y todo, superaría con creces los 3.500 militantes que hace semanas fueron a la conmemoración de la muerte de Néstor Kirchner). Los ataques se multiplicaron, y variaron desde “intento de golpe fallido”, pasando por “son un grupo de violenta ultraderecha”, por “no se entendió lo que se pedía”, hasta el “no nos vamos a dejar atemorizar por el odio”. La misma Presidente salió un día después, diciendo que había que recordar el 8N como “un día importantísimo para China”, en claro antiguiño hacia los caceroleros, y anunciando públicamente su desestimación de millón y medio de manifestantes a los que debe responderles. Tal como se había previsto, Cristina nada cambiaría. Sólo sirvió para demostrar que al Frente Para la Victoria lo enfada la gente que reclama por derechos inalienables para tal cantidad de argentinos, que pueden aglutinar integrantes de distintas ideologías, clases, partidos y vertientes en una misma marcha (cosa que ellos no pueden lograr… ni pagando). Puede haber varias lecturas sobre la marcha, el después, las capitalizaciones, y lo que se busca más allá de lo visible (algunas serán tratadas en próximos posteos), pero cabe destacar que la marcha en sí fue un éxito rotundo. Se dice que la única movilización que convocó tanta cantidad de gente, fue la vuelta de Perón con 3.000.000 de personas. Pero yo disiento: esa vez fue por el exilio y la inmensa mayoría eran peronistas. Un Pueblo lleno de Pueblo en estas cantidades, me parece algo inédito para nuestra historia. Y se ha logrado. Luego pueden tratar de desmitificar y decir que somos 44 millones, que 12 millones votaron a Cristina y demás, pero no pueden dejar de olvidar que el argentino es un Pueblo que no suele moverse de sus sillones. Y menos si no hay dirigentes, dinero, o amenazas de por medio. La última movilización multitudinaria kirchnerista (en aquellos tiempos, con Moyano de su lado) no llegó a los 200.000 entre un estadio y las calles gente que es partidista, paga, o que “tiene que ir sino los rajan”. Entre choripaneros, militantes de ley, personas a las que les gusta el partido o la Presidente porque sí, organizaciones afines y demás, nunca se movilizaron más de 400.000, ni siquiera con música y comida gratis en el lugar de reunión. El 8N, como mínimo, triplicamos esa cifra, sin beneficios colaterales o adicionales por la asistencia, con los ataques de todo un aparato gubernamental que tiene medios y recursos de sobra (que nos quitan a nosotros mismos, fíjense la ironía), con los intentos de atemorización y violencia kirchnerista, con un arco opositor que buscaba resquicios por doquier para sumar para su quintita, y con una congregación tan disímil como el arco iris. Y con el apoyo de mucha gente más gente que no pudo ir, o temió asistir, o no reclama de esa forma. ¿Si ese no es el Pueblo, el Pueblo dónde está? Fue un éxito, fue en paz, fue representativa, fue demostrativa, fue apolítica. Fuera de lo que pase a futuro, el presente es inmaculado, y la protesta tomó los mejores caminos evolutivos que se han podido ver en mucho tiempo. Pase lo que pase en el futuro, hoy, estoy muy orgulloso de todos y cada uno de ustedes. Hoy, como nunca, casi me siento parte representante de un País, con el pecho henchido por formar parte de los defensores de los valores y la historia del país, y haber marcado un hito que merece ser contado a la posteridad. Nadie fue más peón que el otro, ninguno fue más empresario que el resto, no hubo clases sociales, no existieron diferencias raciales ni ideológicas, no hubo división alguna en ningún sentido: todos juntos, en hermandad patriótica, defendiendo la República de punta a punta, en todos los confines del país. Cosa que no se siente (ni pasa) ni siquiera en las mismísimas elecciones, ¿vió? [link]http://camaleonx.wordpress.com/2012/11/13/la-nueva-argentina-1-8n-evolucion-protesta/[/link
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Mensaje escrito por porunga2 el 09/11/2012 06:55:29 am - Puntaje: 28 
700.000 en Capital según el conteo de la Metropolitana y las cámaras de seguridad. Estiman dos millones en todo el país

Mensaje escrito por porunga2 el 09/11/2012 06:51:47 am - Puntaje: 0 
Los mismos de C5N aclararon que se trató de un hecho único y aislado, que nada tuvo que ver con la marcha pacífica como se dio en su totalidad. Si querés atacar al pueblo, por lo menos, informate

Mensaje escrito por porunga2 el 31/10/2012 12:05:17 pm - Puntaje: 21 
LIBREPENSADOR: Persona que forma sus opiniones sobre la base del análisis imparcial de hechos y que es dueño de sus propias decisiones. El librepensador utiliza la ciencia y la lógica para discriminar las ideas falaces. (Wikipedia) Hace mucho tiempo hice notar que el kirchnerismo se estaba quedando sin librepensadores, porque cuando notaban que el modelo no soportaba la lógica, volvían a escudarse bajo los dogmas oficialistas preconfigurados, dejando de lado el raciocinio y la imparcialidad. Hace poco tiempo, dije que el oficialismo ya había perdido a todo pensador e intelectual, que sólo se había quedado con los violentos (actuales y de otros tiempos), y que los únicos exponentes a los que ellos llamaban “intelectuales”, eran una simple caterva que podía articular un par de palabras más que el resto, antes de salir a golpear al contrario (como el resto). Por supuesto, esa era mi teoría. No tenía forma de demostrar que el kirchnerismo se había llenado de idiotas serviles, más allá de llegar a esa certeza con mi simple lógica y conocimiento empírico. Pero hoy, traigo las pruebas que la confirman. El primer indicio de que estaba en lo correcto me lo dio, precisamente, la poca “oposición oficialista” ante ambas sentencias. Entraron algunos kirchneristas a insultar (como siempre), pero ninguno siquiera intentó esgrimir algo contra esa postura, convirtiéndola casi en axioma desde el vamos. Es algo raro que uno alerte que un partido se está llenando de estúpidos, pero que sus integrantes ni siquiera pongan en duda esa sentencia. No se les puede negar un alto nivel de autoaceptación, tal vez lo único bueno que posea el Frente Para la Victoria. Luego, vino una semiprueba de la mano de Nacha Guevara, ex-kirchnerista y congresista testimonial. En el programa “Tiene la palabra”, dijo que estaba “un poco enojada porque le limitaban la libertad”, y se despachó con un ejemplo: la por entonces compañera diputada del FPV, Vaca Narvaja, le dijo que “no era lugar para librepensadores”, y que allí supo que ese partido no era para ella. En ese momento confieso que no le creí, y atribuí sus dichos a algún tipo de venganza o como forma de desengancharse del oficialismo. Me pareció algo tremendamente imbécil no sólo aceptar que no se pensaba, sino también adoctrinar para que el resto tampoco pensase. Y aunque esa confesión sirviese para mi hipótesis, no la tomé con mucha seriedad que digamos. Aunque tuve que haber vislumbrado que haber dicho eso, o mentir con que se había dicho eso, era igual de pelele y, sea cual fuere el caso, era un punto positivo para mi teoría. Pero como parece que el cristinismo cretinismo kirchnerista es ilimitado (comparable sólo con sus ánimos de vaciar cajas públicas), aparece otro diputado con pruebas contundentes e irrefutables de la subnormalidad oficialista. Don Agustín Rossi, Presidente de todo el bloque K, al momento de dar su discurso en la Cámara para aprobar una nueva ley de ART que perjudica a todos los trabajadores, dijo “Nosotros somos el bloque oficialista. No somos librepensadores. No somos parte de una entelequia“. Dicho de otra forma, no sólo está aceptando que no piensa libremente, que no es imparcial, que no es dueño de sus propias decisiones, y que no usa la ciencia ni la lógica, sino que para él, pensar es una fantasía. Y por si no me creen, les dejo pruebas como la gente vean este video de ese mismo discurso, desde los 4:20: http://youtu.be/lYn03ILJiFs Supongo que también habrán notado los aplausos de todo el bloque del FPV completo luego de tal sentencia: las pruebas de imbecilidad no las condenan, al contario, se festejan con fervor. Ser un zombie descerebrado que vota lo que venga porque “es parte del modelo”, sin siquiera pasarlo por el filtro lógico, parece que es algo sensato para un antilibrepensador. Hasta Hitler intentaba apelar a resquicios de raciocinio, cosa ni siquiera necesaria para el Cristinismo. Pensar es una fantasía, ser libre es terrible, servir sin pensar es bueno y lo que el país necesita. ¿Qué mejor que funcionarios que sólo aprueban, y electores que sólo los votan? Ahora se entiende mejor por qué siempre apuntan a los que pensamos libremente, es algo intolerable para todo el arco oficialista. Por suerte, tanto oposición como oficialismo, tenemos el primer consenso en toda la historia: ambos estamos de acuerdo en que los kirchneristas son todos unos reverendos títeres pelotudos. Y ya hay sobradas e irrefutables pruebas de eso, pruebas que ellos mismos se han encargado de ofrecernos, como buenos imbéciles que son. “Un necio encuentra siempre otro necio mayor que le admira” (Nicolas Boileau) “Cuando un estúpido hace algo que le da vergüenza, siempre declara que es su deber” (George Bernard Shaw) [link]http://camaleonx.wordpress.com/2012/10/30/kirchneristas-vs-librepensadores/[/link][anchor_t
ext]FUENTE DEL ARTICULO[/anchor_text]

Mensaje escrito por porunga2 el 19/10/2012 11:57:51 am - Puntaje: 2 
Almitamu escribió: Al momento, los que ...se queden diciendo boludeces entre ellos entiendo que son los que le pusieron a diversos posteos del thread pulgares negativos. Se autoconvocaron y vinieron solitos sin que nadie los llame. Por ende, ni pienso gastarme en responder nada que venga de: tanatos pablo001 elpolacocs ZeusOlimpo tomada fergachan porunga2 HENRYGT megagroso Berso drtinto PLATERIO FaCuZ MercaMerca Y el particular caso del user MercaMerca, que siendo Miembro desde: 11/04/2005, escribió en 7 años 1 solo mensaje, pero gasta votos y pulgares que dá calambre. Disimulen los clones porque se notan demasiado, háganlos escribir algo cada tanto. Realmente dan verguenza ajena con esas actitudes dignas de un pibito de 7 años. Al de 8, ya le daría verguenza. Son como este... [image]http://killthehydra.com/wp-content/uploads/iphone5-26-12-038.jpg[/image]
...y después se quejan de las listas negras. Te juro que a veces no distingo al kirchnerismo de los militares...

Mensaje escrito por porunga2 el 19/10/2012 01:49:00 am - Puntaje: -3 
fedeguille escribió: Noto desde hace un tiempo mucha gente propensa a imponer cuestionarios. Contestame lo que te pregunto o bla bla bla, A qué no pueden responder bla bla bla. No me gustan los interrogatorios, no me traen buenos recuerdos. Por otro lado, desde qué lugar preguntan ? El sr.porunga2 va a emitir una opinión sobre mí, en base a si contesto o no a las preguntas de un imbécil escritas en un mamarracho impresentable ? Lamento informarle muchacho que se equivocó de lugar. Somos tontos pero no tanto.
Entonces... para qué entrás a un post que empieza con La pregunta...? Ya no sé si son o se hacen. Y tampoco se cuál de esas dos opciones es la peor
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Mensaje escrito por porunga2 el 19/10/2012 01:30:50 am - Puntaje: -3 
luism escribió: Almita respondió 3 preguntas, karajero aportó el thread, no hay porunga que les venga bien, es al divino botón discutir con gente que tiene las preguntas contestadas de antemano, jamás considerarán lo que piensa el otro, es perder el tiempo discutir con monoblocks.
Respondió 3 preguntas (no las que se pedían) y karajero aportó una lista de... todavía no se bien de qué. Y las tuyas... ah, ok, ya tenés excusas. 4 páginas de comentarios y siguen esquivando o poniendo cualquier cosa. Listo. Si necesitan intelectuales, llamen a Cabito

Mensaje escrito por porunga2 el 19/10/2012 12:54:54 am - Puntaje: 1 
Almitamu escribió: Y sigue el desfile de los, esta vez, REALMENTE autoconvocados... [image]http://www.eluniversal.com.co/reinado/2010/sites/default/files/imagecache/horizontales_580px/
galerias/DESFILE%209_3.jpg[/image]
Y otra vez una línea y una foto. Sos una maratón paradójica