| Recién acabo de leer tu mensaje. Te agradezco la disculpa, aunque en realidad nunca me ofendí. Mi intención, fallida, no era convencer a nadie de que yo soy el dueño de la verdad, sino crear un debate con alguien que atacara mis argumentos. En particular, mi argumentación sobre el aborto se basaba en un supuesto débil (que la Iglesia condena el preservativo por evitar la concepción), sobre el cual no estoy muy seguro y que de resultar falso desmoronaba todo lo que decía después. Un abrazo. |