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La larga y accidentada historia del mural “Ejercicio Plástico” de David Siquieros
Escrito por Administrator
Jueves, 08 de Octubre de 2009 19:14
Historia del Partido de Tigre - Parte XXVII
En 1933, David Alfaro Siqueiros realiza el famoso mural “Ejercicio Plástico” en el sótano de la quinta “Los Granados” de Natalio Botana. Cuando en 1941, Botana fallece, la propiedad pasará por distintos dueños y el mural iniciará un largo camino de penurias. Esta es una de las historias más apasionantes sobre la travesía de una obra de gran valor artístico e histórico que estuvo atravesada por escándalos amorosos, intentos de destrucción, litigios judiciales y olvido, pero que finalmente luego de varias décadas fue rescatada y obtuvo el reconocimiento que merece dentro del arte latinoamericano.
Junto con Diego Rivera y José Orozco, David Siquieros fue uno de los padres de la escuela muralista mexicana, y en 1933 llega a Buenos Aires invitado por Victoria Ocampo para una serie de conferencias en la Asociación “Amigos del Arte”, las que luego fueron suspendidas por una cuestión ideológica ya que apoyaban al arte revolucionario de la época. Siqueiros tenía un enfoque nacionalista y marxista que intentó plasmar en un arte de dimensiones monumentales y de gran fuerza dramática. Asimismo, siendo miembro del Partido Comunista Mexicano, tuvo un importante compromiso político con los procesos revolucionarios de entonces, y padeció numerosos exilios y estadías en la cárcel. Su objetivo era llevar el arte a la calle, “vamos a producir arte en los muros más visibles”, decía, y sus temáticas giraban alrededor del arte precolombino, de la lucha del proletariado y de la liberación humana.
En esa visita a la Argentina, Siqueiros conoce a Natalio Botana y ante la falta de espacios públicos para pintar, Botana le ofrece hacer un mural en el sótano de 90 m3 de su quinta “Los Granados”, ubicada en Don Torcuato. Se desconocen cuáles fueron los motivos que llevaron a Siqueiros a aceptar la propuesta de pintar en un lugar oscuro y escondido. La cuestión es que con la colaboración de Antonio Berni, Carlos Castagnino, Lino Spilimbergo (que luego formarían parte del equipo que realizó los murales de la Galería Pacífico) y el escenógrafo uruguayo Enrique Lázaro, Siquieros comenzó a realizar el mural que se llamó “Ejercicio Plástico”.
“El espectador queda atrapado en una burbuja”
El muralista mexicano decide pintar los 200 m. de superficie del sótano en su totalidad, tanto paredes, el techo abovedado y el piso. “Ejercitando la creatividad Siqueiros creó un orden diferente en el sótano, alterando y modificando la topografía del terreno. Imaginó transparente los muros, provocando por medio de un truco visual el efecto de una caja de vidrio sumergida en el agua. El espectador queda atrapado en una burbuja, el paisaje y los personajes que lo habitan ocupan un espacio exterior e infinito”[1].
A diferencia del movimiento muralista mexicano, en “Ejercicio Plástico”, Siqueiros no trata una temática comprometida con la problemática social del proletariado. Por el contrario, su esposa Blanca Luz Brum, una poetisa uruguaya de 24 años, fue la modelo sobre la que se basó el mural que consiste en puños apretados, pies que se aplastan con fuerza y cuerpos femeninos desnudos que aprietan sus senos, sus vientres y sus piernas contra el límite del muro. Se sumerge al espectador en una burbuja bajo el mar con una sensación de que las imágenes salen de su espacio real en posiciones trastocadas de la figura femenina de Blanca Luz Brum.
Siqueiros había llegado al país acompañado por Blanca Brum con quien se había casado hacía pocos meses en Los Ángeles, California. Cuenta Helvio Botana, hijo de Natalio, que: “Del paso de Siqueiros por Buenos Aires quedaron dos buenas cosas: el mural y Blanquita, que huyó con Natalio”. La relación entre Siqueiros y Botana aparentemente culminó en un escándalo por el romance de Botana con Blanca Brum. De hecho, cuando Siqueiros se va a Nueva York, Blanca Brum se queda en Buenos Aires. Más tarde, ésta tendrá otros maridos y fallece en 1985 a los 70 años.
La quinta “Los Granados” y el mural inician su largo derrotero cuando en 1941 Natalio Botana fallece trágicamente en un accidente automovilístico en la provincia de Jujuy. Su comprometida, María del Carmen, lo esperaba en Chile para viajar a México y casarse. La esposa legítima de Botana, Salvadora Medina Onrubia, en medio de un litigio familiar por las propiedades, decide cerrar el sótano con el mural adentro y permanece allí por años hasta que se vende la quinta y comienza a pasar de mano en mano.
Luego de una larga secuencia de demandas judiciales por la propiedad del mural, de reclamos y denuncias y de Ordenanzas, Decretos y Leyes que buscaban su recuperación, finalmente por medio de la intervención del Gobierno Nacional en el 2009 “Ejercicio Plástico” se trasladó a la Aduana Taylor y se pudo iniciar su restauración. Se espera que su inauguración forme parte de los festejos del Bicentenario.
A partir del fallecimiento de Natalio Botana, la quinta “Los Granados” pasó por distintos dueños. Uno de ellos fue Álvaro Alsogaray quien intentó cubrir el mural de Siqueiros con ácido muriático y con pintura a la cal. “Las iras moralistas de la esposa del Ingeniero se debieron a la preocupación de la señora por la salud moral de su pequeña hija María Julia. Imagínese el mural era de carácter erótico donde dos protagonistas se encontraban desnudos”[1]. Además de este maltrato, la casa tuvo períodos en los que estuvo abandonada y fue refugio de linyeras que prendieron fogatas y de otros que estamparon graffitis
En 1988, la quinta fue adquirida por la firma Seville SA, cuyo presidente Héctor Mendizábal, le encargó al restaurador mexicano Manuel Serrano la recuperación del mural. Este proyecto implicó la destrucción de la casa ya que el mural estaba ubicado en el sótano de la misma. La superficie del mural fue adelgazándose desde el exterior hasta llegar a 10 mm de espesor, y posteriormente, fue cubierto por una resina sintética de alta resistencia. El equipo de expertos pertenecía al Estudio Del Carril-Montán Palestra, quienes emplearon una técnica llamada Estacco para retirar el mural. De esa manera, se logró sacarlo sin que sufriera ningún daño, se lo dividió en siete paneles y se lo guardó en 2 contenedores de 14 m. de largo cada uno.
El mural iba a ser enviado al Museo Metropolitano de Nueva York, en Estados Unidos, pero nunca llegó. Héctor Mendizabal tuvo que afrontar distintas demandas de parte de sus acreedores y no le permitieron sacar la obra del país. Finalmente, la empresa quebró en 1994 y el mural fue comprado por Decanor SA, una firma uruguaya, que sin embargo entró en litigio ante la justicia con la firma vendedora por el derecho de propiedad del mural.
En medio de estos conflictos, el mural fue embargado ante las demandas por deudas del trabajo realizado y se lo colocó en un depósito de la aduana en el Camino de Cintura. Entre aquellos que se manifestaron por la recuperación del mural se encuentran los vecinos de Don Torcuato que en 1992 habían realizado una serie de protestas y en el año 2000 un periodista de Clarín, Alberto Giúdice, publicó una serie de notas denunciando la situación del mural y reclamando por su recuperación.
Se concreta la recuperación y la restauración de mural
Una Ordenanza de la Municipalidad de Tigre promulgada por el Ejecutivo Municipal mediante el Decreto N° 1413/00 declaró al mural bien histórico y artístico de Tigre y la Ley N° 12718 de la Provincia de Buenos Aires en el 2001, que fue iniciativa del entonces Diputado Provincial Sergio Massa, declaró al mural Patrimonio Cultural de la Provincia. De esta manera, se pudo evitar su exportación. Más tarde, en noviembre de 2003, el Decreto N° 1045/03 del Poder Ejecutivo Nacional ordenó la recuperación de “Ejercicio Plástico”, aunque su compleja situación judicial seguía sin resolverse aún hasta el 2008.
Recién en el 2009, el Gobierno Nacional rescató el mural del depósito de San Justo donde quedó olvidado 17 años y se pudo iniciar su restauración bajo la supervisión de Magdalena Faillace. Fue trasladado a un lugar especialmente acondicionado en la Aduana Taylor - la antigua aduana porteña del siglo XIX que está bajo la Plaza Colón - con el fin de revalorizar este edificio y el Museo de la Casa Rosada. La restauración de la obra que habría demandado U$S 600.000 es realizada con el aporte de ocho empresas privadas y se espera que el mural esté terminado para su inauguración el 25 de mayo de 2010 durante los festejos del Bicentenario.
Del 18 de junio al 19 de julio, el Municipio de Tigre presentó en el Museo de Arte Tigre “Historia de un Mural” en la que se exhibió una reconstrucción de “Ejercicio Plástico” realizada por los artistas Miguel Bataglia, Nadal Solari y Roberto Colem, y una muestra de fotografías del sótano de “Los granados” de Aldo Sessa, Annemarie Heinrich y Pedro Roth.
Fuentes:
Vallejos Carlota G., “Natalio Botana. Un hombre. Un diario”, en “El Pago de Las Conchas y el Partido de Tigre”, Instituto de Estudios Históricos del Partido de Tigre”, Municipalidad de Tigre, noviembre de 2007.
Folleto informativo: Don Torcuato, Villa de Los Granados, 1933. “Historia de un mural”, Municipio de Tigre.
[1] Vallejos Carlota G., “Natalio Botana. Un hombre. Un diario”, en “El Pago de Las Conchas y el Partido de Tigre”, Instituto de Estudios Históricos del Partido de Tigre”, Municipalidad de Tigre, Noviembre de 2007. Pág. 118.
(Fuente Actualidad. El periódico de Tigre.)
Si alguien se interesó en esta historia y pone imágenes del mural se lo agradezco,yo no sé ponerlas, disculpen.