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Cuentos cortos: Leopoldo Lugones La lluvia de fuego





Thread creado por nicus07 el 28/08/2017 07:30:38 pm. Lecturas: 863. Mensajes: 21. Favoritos: 0







28/08/2017 07:30:38 pm 
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Voy a subir un par de relatos de desastres naturales o cataclismos. Empiezo por Lugones.



La lluvia de fuego


Y tornaré el cielo de hierro y la tierra de cobre.
Levítico, XXVI – 19.



Recuerdo que era un día de sol hermoso, lleno del hormigueo popular, en las calles atronadas de vehículos. Un día asaz cálido y de tersura perfecta.

Desde mi terraza dominaba una vasta confusión de techos, vergeles salteados, un trozo de bahía punzado de mástiles, la recta gris de una avenida…

A eso de las once cayeron las primeras chispas. Una aquí, otra allá -partículas de cobre semejantes a las morcellas de un pábilo partículas de cobre incandescente que daban en el suelo con un ruidecito de arena. El cielo seguía de igual limpidez el rumor urbano no decrecía. Únicamente los pájaros de mi pajarera cesaron de cantar.

Casualmente lo había advertido, mirando hacia el horizonte en un momento de abstracción. Primero creí en una ilusión óptica formada por mi miopía. Tuve que esperar largo rato para ver caer otra chispa, pues la luz solar anegábalas bastante pero el cobre ardía de tal modo, que se destacaban lo mismo. Una rapidísima vírgula de fuego, y el golpecito en la tierra. Así, a largos intervalos.

Debo confesar que al comprobarlo, experimenté un vago terror. Exploré el cielo en una ansiosa ojeada. Persistía la limpidez. ¿De dónde venía aquel extraño granizo? ¿Aquel cobre? ¿Era cobre?…

Acababa de caer una chispa en mi terraza, a pocos pasos. Extendí la mano era, a no caber duda, un gránulo de cobre que tardó mucho en enfriarse. Por fortuna la brisa se levantaba, inclinando aquella lluvia singular hacia el lado opuesto de mi terraza. Las chispas eran harto ralas, además. Podía creerse por momentos que aquello había ya cesado. No cesaba. Uno que otro, eso sí, pero caían siempre los temibles gránulos.

En fin, aquello no había de impedirme almorzar, pues era el mediodía. Bajé al comedor atravesando el jardín, no sin cierto miedo de las chispas. Verdad es que el toldo, corrido para evitar el sol, me resguardaba…

¿Me resguardaba? Alcé los ojos pero un toldo tiene tantos poros, que nada pude descubrir.

En el comedor me esperaba un almuerzo admirable pues mi afortunado celibato sabía dos cosas sobre todo: leer y comer. Excepto la biblioteca, el comedor era mi orgullo. Ahíto de mujeres y un poco gotoso, en punto a vicios amables nada podía esperar ya sino de la gula. Comía solo, mientras un esclavo me leía narraciones geográficas. Nunca había podido comprender las comidas en compañía y si las mujeres me hastiaban, como he dicho, ya comprenderéis que aborrecía a los hombres.

¡Diez años me separaban de mi última orgía! Desde entonces, entregado a mis jardines, a mis peces, a mis pájaros, faltábame tiempo para salir. Alguna vez, en las tardes muy calurosas, un paseo a la orilla del lago. Me gustaba verlo, escamado de luna al anochecer, pero esto era todo y pasaba meses sin frecuentarlo.

La vasta ciudad libertina era para mí un desierto donde se refugiaban mis placeres. Escasos amigos breves visitas largas horas de mesa lecturas mis peces mis pájaros una que otra noche tal cual orquesta de flautistas, y dos o tres ataques de gota por año…

Tenía el honor de ser consultado para los banquetes, y por ahí figuraban, no sin elogio, dos o tres salsas de mi invención. Esto me daba derecho -lo digo sin orgullo- a un busto municipal, con tanta razón como a la compatriota que acababa de inventar un nuevo beso.

Entre tanto, mi esclavo leía. Leía narraciones de mar y de nieve, que comentaban admirablemente, en la ya entrada siesta, el generoso frescor de las ánforas. La lluvia de fuego había cesado quizá, pues la servidumbre no daba muestras de notarla.

De pronto, el esclavo que atravesaba el jardín con un nuevo plato, no pudo reprimir un grito. Llegó, no obstante, a la mesa pero acusando con su lividez un dolor horrible. Tenía en su desnuda espalda un agujerillo, en cuyo fondo sentíase chirriar aún la chispa voraz que lo había abierto. Ahogámosla en aceite, y fue enviado al lecho sin que pudiera contener sus ayes.

Bruscamente acabó mi apetito y aunque seguí probando los platos para no desmoralizar a la servidumbre, aquélla se apresuró a comprenderme. El incidente me había desconcertado.

Promediaba la siesta cuando subí nuevamente a la terraza. El suelo estaba ya sembrado de gránulos de cobre mas no parecía que la lluvia aumentara. Comenzaba a tranquilizarme, cuando una nueva inquietud me sobrecogió. El silencio era absoluto. El tráfico estaba paralizado a causa del fenómeno, sin duda. Ni un rumor en la ciudad. Sólo, de cuando en cuando, un vago murmullo de viento sobre los árboles. Era también alarmante la actitud de los pájaros. Habíanse apelotonado en un rincón, casi unos sobre otros. Me dieron compasión y decidí abrirles la puerta. No quisieron salir antes se recogieron más acongojados aún. Entonces comenzó a intimidarme la idea de un cataclismo.

Sin ser grande mi erudición científica, sabía que nadie mencionó jamás esas lluvias de cobre incandescente. ¡Lluvias de cobre! En el aire no hay minas de cobre. Luego aquella limpidez del cielo no dejaba conjeturar la procedencia. Y lo alarmante del fenómeno era esto. Las chispas venían de todas partes y de ninguna. Era la inmensidad desmenuzándose invisiblemente en fuego. Caía del firmamento el terrible cobre -pero el firmamento permanecía impasible en su azul. Ganábame poco a poco una extraña congoja pero, cosa rara: hasta entonces no había pensado en huir. Esta idea se mezcló con desagradables interrogaciones. ¡Huir! ¿Y mi mesa, mis libros, mis pájaros, mis peces que acababa precisamente de estrenar un vivero, mis jardines ya ennoblecidos de antigüedad, mis cincuenta años de placidez, en la dicha del presente, en el descuido del mañana?…

¿Huir?… Y pensé con horror en mis posesiones (que no conocía) del otro lado del desierto, con sus camelleros viviendo en tiendas de lana negra y tomando por todo alimento leche cuajada, trigo tostado, miel agria…

Quedaba una fuga por el lago, corta fuga después de todo, si en el lago como en el desierto, según era lógico, llovía cobre también pues no viniendo aquello de ningún foco visible, debía ser general.

No obstante el vago terror que me alarmaba, decíame todo eso claramente, lo discutía conmigo mismo, un poco enervado a la verdad por el letargo digestivo de mi siesta consuetudinaria. Y después de todo, algo me decía que el fenómeno no iba a pasar de allí. Sin embargo, nada se perdía con hacer armar el carro.

En ese momento llenó el aire una vasta vibración de campanas. Y casi junto con ella, advertí una cosa: ya no llovía cobre. El repique era una acción de gracias, coreada casi acto continuo por el murmullo habitual de la ciudad. Ésta despertaba de su fugaz atonía, doblemente gárrula. En algunos barrios hasta quemaban petardos.

Acodado al parapeto de la terraza, miraba con un desconocido bienestar solidario la animación vespertina que era todo amor y lujo. El cielo seguía purísimo. Muchachos afanosos recogían en escudillas la granalla de cobre, que los caldereros habían empezado a comprar. Era todo cuanto quedaba de la grande amenaza celeste.

Más numerosa que nunca, la gente de placer coloría las calles y aun recuerdo que sonreí vagamente a un equívoco mancebo, cuya túnica recogida hasta las caderas en un salto de bocacalle, dejó ver sus piernas glabras, jaqueladas de cintas. Las cortesanas, con el seno desnudo según la nueva moda, y apuntalado en deslumbrante coselete, paseaban su indolencia sudando perfumes. Un viejo lenón erguido en su carro manejaba como si fuese una vela una hoja de estaño, que con apropiadas pinturas anunciaba amores monstruosos de fieras: ayunta-mientos de lagartos con cisnes un mono y una foca una doncella cubierta por la delirante pedrería de un pavo real. Bello cartel, a fe mía y garantida la autenticidad de las piezas. Animales amaestrados por no sé qué hechicería bárbara, y desequilibrados con opio y con asafétida.

Seguido por tres jóvenes enmascarados pasó un negro amabilísimo, que dibujaba en los patios, con polvos de colores derramados al ritmo de una danza, escenas secretas. También depilaba al oropimente y sabía dorar las uñas.

Un personaje fofo, cuya condición de eunuco se adivinaba en su morbidez, pregonaba al son de crótalos de bronces, cobertores de un tejido singular que producía el insomnio y el deseo. Cobertores cuya abolición habían pedido los ciudadanos honrados. Pues mi ciudad sabía gozar, sabía vivir. Al anochecer recibí dos visitas que cenaron conmigo. Un condiscípulo jovial, matemático cuya vida desarreglada era el escándalo de la ciencia, y un agricultor enriquecido. La gente sentía necesidad de visitarse después de aquellas chispas de cobre. De visitarse y de beber, pues ambos se retiraron completamente borrachos. Yo hice una rápida salida. La ciudad, caprichosamente iluminada, había aprovechado la coyuntura para decretarse una noche de fiesta. En algunas cornisas, alumbraban perfumando, lámparas de incienso. Desde sus balcones, las jóvenes burguesas, excesivamente ataviadas, se divertían en proyectar de un soplo a las narices de los transeúntes distraídos, tripas pintarrajeadas y crepitantes de cascabeles. En cada esquina se bailaba. De balcón a balcón cambiábanse flores y gatitos de dulce. El césped de los parques palpitaba de parejas.

Regresé temprano y rendido. Nunca me acogí al lecho con más grata pesadez de sueño.

Desperté bañado en sudor, los ojos turbios, la garganta reseca. Había afuera un rumor de lluvia. Buscando algo, me apoyé en la pared, y por mi cuerpo corrió como un latigazo el escalofrío del miedo. La pared estaba caliente y conmovida por una sorda vibración. Casi no necesité abrir la ventana para darme cuenta de lo que ocurría.

La lluvia de cobre había vuelto, pero esta vez nutrida y compacta. Un caliginoso vaho sofocaba la ciudad un olor entre fosfatado y urinoso apestaba el aire Por fortuna, mi casa estaba rodeada de galerías y aquella lluvia no alcanzaba las puertas.

Abrí la que daba al jardín. Los árboles estaban negros, ya sin follaje el piso, cubierto de hojas carbonizadas. El aire, rayado de vírgulas de fuego, era de una paralización mortal y por entre aquéllas se divisaba el firmamento, siempre impasible, siempre celeste.

Llamé, llamé en vano. Penetré hasta los aposentos famularios. La servidumbre se había ido. Envueltas las piernas en un cobertor de viso, acorazándome espaldas y cabeza con una bañera de metal que me aplastaba horriblemente, pude llegar hasta las caballerizas. Los caballos habían desaparecido también. Y con una tranquilidad que hacía honor a mis nervios, me di cuenta de que estaba perdido.

Afortunadamente, el comedor se encontraba lleno de provisiones su sótano, atestado de vinos. Bajé a él. Conservaba todavía su frescura hasta su fondo no llegaba la vibración de la pesada lluvia, el eco de su grave crepitación. Bebí una botella, y luego extraje de la alacena secreta el pomo de vino envenenado. Todos los que teníamos bodega poseíamos uno, aunque no lo usáramos ni tuviéramos convidados cargosos. Era un licor claro e insípido, de efectos instantáneos.

Reanimado por el vino, examiné mi situación. Era asaz sencilla. No pudiendo huir, la muerte me esperaba pero con el veneno aquél, la muerte me pertenecía. Y decidí ver eso todo lo posible, pues era, a no dudarlo, un espectáculo singular. ¡Una lluvia de cobre incandescente! ¡La ciudad en llamas! Valía la pena.

Subí a la terraza, pero no pude pasar de la puerta que daba acceso a ella. Veía desde allá lo bastante, sin embargo. Veía y escuchaba. La soledad era absoluta. La crepitación no se interrumpía sino por uno que otro ululato de perro, o explosión anormal. El ambiente estaba rojo y a su través, troncos, chimeneas, casas, blanqueaban con una lividez tristísima. Los pocos árboles que conservaban follaje retorcíanse, negros, de un negro de estaño. La luz había decrecido un poco, no obstante de persistir la limpidez celeste. El horizonte estaba, esto sí, mucho más cerca, y como ahogado en ceniza. Sobre el lago flotaba un denso vapor, que algo corregía la extraordinaria sequedad del aire.

Percibíase claramente la combustible lluvia, en trazos de cobre que vibraban como el cordaje innumerable de un arpa, y de cuando en cuando mezclábanse con ella ligeras flámulas. Humaredas negras anunciaban incendios aquí y allá.

Mis pájaros comenzaban a morir de sed y hube de bajar hasta el aljibe para llevarles agua. El sótano comunicaba con aquel depósito, vasta cisterna que podía resistir mucho al fuego celeste mas por los conductos que del techo y de los patios desembocaban allá, habíase deslizado algún cobre y el agua tenía un gusto particular, entre natrón y orina, con tendencia a salarse. Bastóme levantar las trampillas de mosaico que cerraban aquellas vías, para cortar a mi agua toda comunicación con el exterior.

Esa tarde y toda la noche fue horrendo el espectáculo de la ciudad. Quemada en sus domicilios, la gente huía despavorida, para arderse en las calles en la campiña desolada y la población agonizó bárbaramente, con ayes y clamores de una amplitud, de un horror, de una variedad estupendos. Nada hay tan sublime como la voz humana. El derrumbe de los edificios, la combustión de tantas mercancías y efectos diversos, y más que todo, la quemazón de tantos cuerpos, acabaron por agregar al cataclismo el tormento de su hedor infernal. Al declinar el sol, el aire estaba casi negro de humo y de polvaredas. Las flámulas que danzaban por la mañana entre el cobre pluvial, eran ahora llamaradas siniestras. Empezó a soplar un viento ardentísimo, denso, como alquitrán caliente. Parecía que se estuviese en un inmenso horno sombrío. Cielo, tierra, aire, todo acababa. No había más que tinieblas y fuego. ¡Ah, el horror de aquellas tinieblas que todo el fuego, el enorme fuego de la ciudad ardida no alcanzaba a dominar y aquella fetidez de pingajos, de azufre, de grasa cadavérica en el aire seco que hacía escupir sangre y aquellos clamores que no sé cómo no acababan nunca, aquellos clamores que cubrían el rumor del incendio, más vasto que un huracán, aquellos clamores en que aullaban, gemían, bramaban todas las bestias con un inefable pavor de eternidad!…

Bajé a la cisterna, sin haber perdido hasta entonces mi presencia de ánimo, pero enteramente erizado con todo aquel horror y al verme de pronto en esa obscuridad amiga, al amparo de la frescura, ante el silencio del agua subterránea, me acometió de pronto un miedo que no sentía -estoy seguro- desde cuarenta años atrás, el miedo infantil de una presencia enemiga y difusa y me eché a llorar, a llorar como un loco, a llorar de miedo, allá en un rincón, sin rubor alguno.

No fue sino muy tarde, cuando al escuchar el derrumbe de un techo, se me ocurrió apuntalar la puerta del sótano. Hícelo así con su propia escalera y algunos barrotes de la estantería, devolviéndome aquella defensa alguna tranquilidad no porque hubiera de salvarme, sino por la benéfica influencia de la acción. Cayendo a cada instante en modorras que entrecortaban funestas pesadillas, pasé las horas. Continuamente oía derrumbes allá cerca. Había encendido dos lámparas que traje conmigo, para darme valor, pues la cisterna era asaz lóbrega. Hasta llegué a comer, bien que sin apetito, los restos de un pastel. En cambio bebí mucha agua.

De repente mis lámparas empezaron a amortiguarse, y junto con eso el terror, el terror paralizante esta vez, me asaltó. Había gastado, sin prevenirlo, toda mi luz, pues no tenía sino aquellas lámparas. No advertí, al descender esa tarde, traerlas todas conmigo.

Las luces decrecieron y se apagaron. Entonces advertí que la cisterna empezaba a llenarse con el hedor del incendio. No quedaba otro remedio que salir y luego, todo, todo era preferible a morir asfixiado como una alimaña en su cueva.

A duras penas conseguí alzar la tapa del sótano que los escombros del comedor cubrían…

…Por segunda vez había cesado la lluvia infernal. Pero la ciudad ya no existía. Techos, puertas, gran cantidad de muros, todas las torres yacían en ruinas. El silencio era colosal, un verdadero silencio de catástrofe. Cinco o seis grandes humaredas empinaban aún sus penachos y bajo el cielo que no se había enturbiado ni un momento, un cielo cuya crudeza azul certificaba indiferencias eternas, la pobre ciudad, mi pobre ciudad, muerta, muerta para siempre, hedía como un verdadero cadáver.

La singularidad de la situación, lo enorme del fenómeno, y sin duda también el regocijo de haberme salvado, único entre todos, cohibían mi dolor reemplazándolo por una curiosidad sombría. El arco de mi zaguán había quedado en pie y asiéndome de las adarajas pude llegar hasta su ápice.

No quedaba un solo resto combustible y aquello se parecía mucho a un escorial volcánico. A trechos, en los parajes que la ceniza no cubría, brillaba con un bermejor de fuego, el metal llovido. Hacia el lado del desierto, resplandecía hasta perderse de vista un arenal de cobre. En las montañas, a la otra margen del lago, las aguas evaporadas de éste condensábanse en una tormenta. Eran ellas las que habían mantenido respirable el aire durante el cataclismo. El sol brillaba inmenso, y aquella soledad empezaba a agobiarme con una honda desolación cuando hacia el lado del puerto percibí un bulto que vagaba entre las ruinas. Era un hombre, y habíame percibido ciertamente, pues se dirigía a mí.

No hicimos ademán alguno de extrañeza cuando llegó, y trepando por el arco vino a sentarse conmigo. Tratábase de un piloto, salvado como yo en una bodega, pero apuñaleando a su propietario. Acababa de agotársele el agua y por ello salía.

Asegurado a este respecto, empecé a interrogarlo. Todos los barcos ardieron, los muelles, los depósitos y el lago habíase vuelto amargo. Aunque advertí que hablábamos en voz baja, no me atreví -ignoro por qué- a levantar la mía.

Ofrecíle mi bodega, donde quedaban aún dos docenas de jamones, algunos quesos, todo el vino…

De repente notamos una polvareda hacia el lado del desierto. La polvareda de una carrera. Alguna partida que enviaban, quizá, en socorro, los compatriotas de Adama o de Seboim.

Pronto hubimos de sustituir esta esperanza por un espectáculo tan desolador como peligroso.

Era un tropel de leones, las fieras sobrevivientes del desierto, que acudían a la ciudad como a un oasis, furiosos de sed, enloquecidos de cataclismo.

La sed y no el hambre los enfurecía, pues pasaron junto a nosotros sin advertirnos. ¡Y en qué estado venían! Nada como ellos revelaba tan lúgubremente la catástrofe.

Pelados como gatos sarnosos, reducida a escasos chicharrones la crin, secos los ijares, en una desproporción de cómicos a medio vestir con la fiera cabezota, el rabo agudo y crispado como el de una rata que huye, las garras pustulosas, chorreando sangre -todo aquello decía a las claras sus tres días de horror bajo el azote celeste, al azar de las inseguras cavernas que no habían conseguido ampararlos.

Rondaban los surtidores secos con un desvarío humano en sus ojos, y bruscamente reemprendían su carrera en busca de otro depósito, agotado también, hasta que sentándose por último en torno del postrero, con el calcinado hocico en alto, la mirada vagorosa de desolación y de eternidad, quejándose al cielo, estoy seguro, pusiéronse a rugir.

Ah… nada, ni el cataclismo con sus horrores, ni el clamor de la ciudad moribunda era tan horroroso como ese llanto de fiera sobre las ruinas. Aquellos rugidos tenían una evidencia de palabra. Lloraban quién sabe qué dolores de inconsciencia y de desierto a alguna divinidad obscura. El alma sucinta de la bestia agregaba a sus terrores de muerte, el pavor de lo incomprensible. Si todo estaba lo mismo, el sol cotidiano, el cielo eterno, el desierto familiar, ¿por qué se ardían y por qué no había agua?… Y careciendo de toda idea de relación con los fenómenos, su horror era ciego, es decir, más espantoso. El transporte de su dolor elevábalos a cierta vaga noción de provenencia, ante aquel cielo de donde había estado cayendo la lluvia infernal y sus rugidos preguntaban ciertamente algo a la cosa tremenda que causaba su padecer. Ah… esos rugidos, lo único de grandioso que conservaban aún aquellas fieras disminuidas: cual comentaban el horrendo secreto de la catástrofe cómo interpretaban en su dolor irremediable la eterna soledad, el eterno silencio, la eterna sed…

Aquello no debía durar mucho. El metal candente empezó a llover de nuevo, más compacto, más pesado que nunca.

En nuestro súbito descenso, alcanzamos a ver que las fieras se desbandaban buscando abrigo bajo los escombros.

Llegamos a la bodega, no sin que nos alcanzaran algunas chispas y comprendiendo que aquel nuevo chaparrón iba a consumar la ruina, me dispuse a concluir.

Mientras mi compañero abusaba de la bodega -por primera y última vez, a buen seguro-decidí aprovechar el agua de la cisterna en mi baño fúnebre y después de buscar inútilmente un trozo de jabón, descendí a ella por la escalinata que servía para efectuar su limpieza.

Llevaba conmigo el pomo de veneno, que me causaba un gran bienestar apenas turbado por la curiosidad de la muerte.

El agua fresca y la obscuridad, me devolvieron a las voluptuosidades de mi existencia de rico que acababa de concluir. Hundido hasta el cuello, el regocijo de la limpieza y una dulce impresión de domesticidad, acabaron de serenarme.

Oía afuera el huracán de fuego. Comenzaban otra vez a caer escombros. De la bodega no llegaba un solo rumor. Percibí en eso un reflejo de llamas que entraban por la puerta del sótano, el característico tufo urinoso… Llevé el pomo a mis labios, y…

FIN
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28/08/2017 07:47:42 pm 
       4                           
Voy a subir en la semana otros dos que me parecen fantásticos: La muerte del sol, y La ola de perfume verde, ambos de Roberto Arlt.

Si alguien conoce algún relato de ciencia ficción sobre el límite (o los límites) del universo, por favor les pido que lo suban.


28/08/2017 07:58:20 pm 
       4                           
Imagínense los ´´punto y coma´´, porfa... no puedo corregir todo el relato.


28/08/2017 07:59:55 pm 
       3                           
fedeguille


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nicus07 escribió:
Voy a subir en la semana otros dos que me parecen fantásticos: La muerte del sol, y La ola de perfume verde, ambos de Roberto Arlt.Si alguien conoce algún relato de ciencia ficción sobre el límite o los límites del universo, por favor les pido que lo suban.


Hay una parva, pero no son tan ´´cortos´´. En un rato subo uno de cataclismos que, creo, te va a sorprender. Sobre todo por el año en el que fue escrito.
Nos leemos...

Ultima edición por fedeguille el 29/08/2017 06:46:51 , editado 1vez


28/08/2017 08:04:31 pm 
       1                           
fedeguille escribió:
nicus07 escribió: Voy a subir en la semana otros dos que me parecen fantásticos: La muerte del sol, y La ola de perfume verde, ambos de Roberto Arlt.Si alguien conoce algún relato de ciencia ficción sobre el límite o los límites del universo, por favor les pido que lo suban. Hay una parva, pero no son tan cortos. En un rato subo uno de cataclismos que, creo, te a sorprender. Sobre todo por el año en el que fue escrito. Nos leemos...
Dale!... si sabés de alguno que trate sobre el ´´borde´´ del universo o algo similar, avisame.

Ah, ayer leí ´´La flota vengadora´´ de Brown. Que pedazo de cuento!... eso sí, me quedaron dudas acerca del planteo. Alguien que sepa más que yo (cualquier persona, en verdad) de cosmología, podría explicarme un poco acerca de ese bucle, de esa paradoja que plantea el relato. Lo querés subir?.


28/08/2017 08:10:04 pm 
       2                           
fedeguille


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nicus07 escribió:
fedeguille escribió: nicus07 escribió: Voy a subir en la semana otros dos que me parecen fantásticos: La muerte del sol, y La ola de perfume verde, ambos de Roberto Arlt.Si alguien conoce algún relato de ciencia ficción sobre el límite o los límites del universo, por favor les pido que lo suban. Hay una parva, pero no son tan cortos. En un rato subo uno de cataclismos que, creo, te a sorprender. Sobre todo por el año en el que fue escrito. Nos leemos...Dale!... si sabés de alguno que trate sobre el borde del universo o algo similar, avisame.Ah, ayer leí La flota vengadora de Brown. Que pedazo de cuento!... eso sí, me quedaron dudas acerca del planteo. Alguien que sepa más que yo cualquier persona, en verdad de cosmología, podría explicarme un poco acerca de ese bucle, de esa paradoja que plantea el relato. Lo querés subir?.


Estoy medio tapado de laburo, pero para mañana seguro que alguna cosita devoradora de cabezas subo. Siempre y cuando me acuerde de los títulos...


28/08/2017 08:13:27 pm 
       3                           
Deeg


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(Una vez presté ´´Cuentos fatales´´ y nunca volvió: recuerdo, sin embargo, al menos los títulos ´´Agueda´´, ´´El Vaso de Alabastro´´ y ´´Los Ojos de la reina´´... genial!)


28/08/2017 08:17:16 pm 
       2                           
Deeg escribió:
Una vez presté Cuentos fatales y nunca volvió: recuerdo, sin embargo, al menos los títulos Agueda, El Vaso de Alabastro y Los Ojos de la reina... genial!
El primero que mencionaste es mi preferido del libro. Los otros son muy buenos, con la rareza de estar narrados, no sólo en primera persona, sino que también con su nombre real... el personaje de esas aventuras es... el mismo Lugones. Las fuerzas extrañas también tiene relatos impresionantes...

El final de Agueda (o Águeda no recuerdo) es una genialidad... pura elegancia.


28/08/2017 11:54:25 pm 
       2                           
Tremendo relato, la manera en que te transporta no sólo con la trama, sino con los términos y modismos que usaba. Leopoldo Lugones estará siempre entre los grandes, justito al lado de Poe.


30/08/2017 05:03:24 am 
       2                           
nicus07 escribió:
fedeguille escribió: nicus07 escribió: Voy a subir en la semana otros dos que me parecen fantásticos: La muerte del sol, y La ola de perfume verde, ambos de Roberto Arlt.Si alguien conoce algún relato de ciencia ficción sobre el límite o los límites del universo, por favor les pido que lo suban. Hay una parva, pero no son tan cortos. En un rato subo uno de cataclismos que, creo, te a sorprender. Sobre todo por el año en el que fue escrito. Nos leemos...Dale!... si sabés de alguno que trate sobre el borde del universo o algo similar, avisame.Ah, ayer leí La flota vengadora de Brown. Que pedazo de cuento!... eso sí, me quedaron dudas acerca del planteo. Alguien que sepa más que yo cualquier persona, en verdad de cosmología, podría explicarme un poco acerca de ese bucle, de esa paradoja que plantea el relato. Lo querés subir?.



Vengeance Fleet (1950)
Fredric Brown


Llegaron de la negrura del espacio, desde una distancia incalculable. Convergieron sobre Venus... y lo aniquilaron. Los dos millones y medio de seres humanos que habitaban en aquel planeta murieron en cuestión de minutos, y toda la flora y la fauna de Venus murió con ellos.

La potencia de sus armas era tal, que incluso la atmósfera del desdichado planeta ardió y se disipó.

Venus había sido tomado por sorpresa. El ataque resultó tan repentino e inesperado, y sus resultados tan devastadores, que ni un solo disparo se efectuó contra ellos.

A continuación se dirigieron hacia el planeta más próximo partiendo del Sol: la Tierra.

Pero aquello fue distinto. La Tierra estaba preparada. No porque se preparara durante los escasos minutos que transcurrieron a partir de la llegada de los invasores al Sistema Solar, sino porque la Tierra se encontraba en guerra —en pleno año 2820— con su colonia marciana, la cual había crecido hasta alcanzar la mitad de la población de la propia Tierra y estaba luchando por su independencia. En el momento en que se producía el ataque a Venus, las flotas de la Tierra y Marte estaban maniobrando en orden de combate cerca de la Luna.

Pero la batalla terminó con más rapidez que cualquier otra batalla de la historia. Una flota conjunta de naves terrestres y marcianas, súbitamente en paz unas con otras, salió al encuentro de los invasores y se enfrentó con ellos entre la Tierra y Venus. Nuestros efectivos eran muy superiores, y las naves invasoras fueron barridas del espacio, aniquiladas.

Al cabo de veinticuatro horas se había firmado, en la capital terrestre de Albuquerque, un tratado de paz basado en el reconocimiento de la independencia de Marte y una perpetua alianza entre los dos mundos — ahora los dos únicos planetas habitables dentro del Sistema Solar— contra la invasión extranjera. Y comenzaban a elaborarse planes para un vuelo de represalia, para localizar la base de los extranjeros y destruirla antes que pudieran enviar otra flota contra nosotros.

Los instrumentos que funcionaban en la Tierra, y en las naves patrulla que orbitaban a su alrededor, habían detectado la llegada de los extranjeros aunque no a tiempo de salvar a Venus, y los datos facilitados por aquellos instrumentos indicaban la dirección de la cual procedían los extranjeros y demostraban, sin señalar específicamente la distancia, que habían llegado de un lugar remotísimo.

Un lugar que hubiera resultado demasiado remoto para nuestros medios de transporte, de no haber podido disponer del motor a propulsión C-plus, que acababa de ser inventado y que permitía a una nave alcanzar velocidades varias veces superiores a la velocidad de la luz. No había sido utilizado porque la guerra entre la Tierra y Marte absorbía todos los recursos de ambos planetas, y el motor de propulsión C-plus no ofrecía ninguna ventaja estratégica dentro del Sistema Solar, puesto que sus distancias no exigían velocidades superiores a la de la luz.

Ahora, en cambio, el motor de propulsión C-plus tenía un objetivo concreto. La Tierra y Marte combinaron sus esfuerzos y sus posibilidades técnicas para construir una flota equipada con aquellos motores que sería enviada contra el planeta habitado por los extranjeros a fin de destruirlo. La construcción de la flota requirió diez años, y se calculó que el viaje duraría otros diez.

El vuelo de represalia —pocas naves, pero con una potencia destructora increíble— se inició en el año 2830. La flota salió del puerto espacial de Marte. Nunca más se supo de ella.

Transcurrió casi un siglo antes que se conociera la suerte que había corrido, gracias a los razonamientos deductivos de Jon Spencer 4, el famoso historiador y matemático.


“Ahora sabemos —escribió Spencer— que un objeto que se mueve a una velocidad superior a la de la luz viaja hacia atrás en el tiempo. Por lo tanto, la flota vengadora debió llegar a su punto de destino, de acuerdo con nuestro tiempo, antes de su partida.

Hasta ahora no hemos conocido las dimensiones del Universo en el cual vivimos. Pero, basándonos en la experiencia de la flota vengadora, podemos deducirlas. En una dirección, al menos, el Universo tiene C elevado a C kilometros de diámetro... o de longitud: las dos dimensiones tienen el mismo significado, en este caso. En diez años, viajando hace adelante en el espacio y hacia atrás en el tiempo, la flota hubiera recorrido aquella distancia exacta: 186,334 elevado a 186,334 kilometros. La flota, viajando en línea recta, dio la vuelta al Universo regresando a su punto de partida diez años antes de salir. Destruyó el primer planeta que encontró, y luego, mientras se dirigía al más próximo, su almirante debió comprender súbitamente la verdad (y debió reconocer, también, a la flota que salía a su encuentro), y dio la orden de alto al fuego en el preciso instante en que la flota conjunta de la Tierra y Marte iniciaba su ataque.

Resulta sorprendente (y aparentemente paradójico) comprobar que la flota vengadora estaba al mando del almirante Barlo, el cual había sido también almirante de la flota terrestre durante el conflicto entre la Tierra y Marte, en la época en que la flota conjunta de los dos planetas destruyó a las naves supuestamente invasoras, y que muchos de los tripulantes de la flota conjunta formaban parte también de la tripulación de la flota vengadora.

Resulta interesantísimo especular acerca de lo que hubiera ocurrido si el almirante Barlo, al final de su viaje, hubiera reconocido a Venus con el tiempo suficiente para evitar su destrucción. Pero tal especulación es inútil posiblemente no podría haberlo reconocido, porque lo había destruido ya: de no ser así no hubiera estado allí como almirante de la flota enviada para vengar aquella destrucción. El pasado no puede modificarse.”


no creo saber más que nadie de cosmología pero ahí va una opinión, a ver si ayuda

Brown postula que dada la velocidad oportunamente descubierta (C-plus, ya que el cuento es anterior a la denominación FTL que hoy es común) la Flota Vengadora dió una vuelta completa ¨exacta¨ al Universo y que, al viajar más rápido que la luz, ésta (la Flota) regresó en el tiempo diez años, convirtiéndose ¨en apariencias¨ en la Flota Invasora al no reconocer el sistema solar que había abandonado hasta después que los defensores se unieron para destruirlos (y aceptando estoicamente su destino)

según se especula hoy en día (el cuento tiene más de sesenta años) el pasado es estático y no se puede modificar, pero en una forma algo diferente a lo que se creía entonces, hoy suponemos que cualquier viajero al pasado (aceptando la teoría de la observación modificante) entra instantáneamente en un Universo alterno que, desde ése momento, toma una nueva dirección de eventos haciendo imposible modificar ¨el pasado¨ y creando un nuevo futuro

Brown, para mi uno de los mayores exponentes del relato breve (si no el mayor) fue un apasionado del tiempo y le dedicó muchos de estos relatos, mis favoritos son ¨Las cortas y felices vidas de Eustace Weaver¨ una serie de tres cortísimos que quedan en FileNurse, como siempre, durante una semana

zip/pdf de la serie

¡chao!


30/08/2017 01:23:58 pm 
       4                           
Me encanta este tipo de cuentos que han estado subiendo, cuando vi que entraban a subir y subir se me ocurrió recopilarlos para después (cuando haya suficientes) meterlos en el kindle para leerlos recordando aquéllas viejas y buenísimas antologías que solía encontrar en viejas librerías de barrio, las cuales me encantaban, por cierto.

Afinen y suban che, suban que hace falta el triple por lo menos



Y gracias, después de todo.


30/08/2017 01:54:30 pm 
       3                           
trenton007 escribió:
Me encanta este tipo de cuentos que han estado subiendo, cuando vi que entraban a subir y subir se me ocurrió recopilarlos para después cuando haya suficientes meterlos en el kindle para leerlos recordando aquéllas viejas y buenísimas antologías que solía encontrar en viejas librerías de barrio, las cuales me encantaban, por cierto. Afinen y suban che, suban que hace falta el triple por lo menos i66.tinypic.com/k3t6k4.jpgY gracias, después de todo.


Genial idea lo de recopilar los cuentos, te la robo y haré lo mismo


30/08/2017 02:02:27 pm 
       2                           
fedeguille


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trenton007 escribió:
Me encanta este tipo de cuentos que han estado subiendo, cuando vi que entraban a subir y subir se me ocurrió recopilarlos para después cuando haya suficientes meterlos en el kindle para leerlos recordando aquéllas viejas y buenísimas antologías que solía encontrar en viejas librerías de barrio, las cuales me encantaban, por cierto. Afinen y suban che, suban que hace falta el triple por lo menos i66.tinypic.com/k3t6k4.jpgY gracias, después de todo.


Ahí agrego uno. Recomendación personal: no leer después de cenar.


30/08/2017 02:07:56 pm 
       3                           
Illuminauta escribió:
trenton007 escribió: Me encanta este tipo de cuentos que han estado subiendo, cuando vi que entraban a subir y subir se me ocurrió recopilarlos para después cuando haya suficientes meterlos en el kindle para leerlos recordando aquéllas viejas y buenísimas antologías que solía encontrar en viejas librerías de barrio, las cuales me encantaban, por cierto. Afinen y suban che, suban que hace falta el triple por lo menos i66.tinypic.com/k3t6k4.jpgY gracias, después de todo.Genial idea lo de recopilar los cuentos, te la robo y haré lo mismo


Los voy recopilando y editando maso en la medida de lo posible, cuando haya la cantidad suficiente (calculo que unos treinta a treinta y cinco cuentos) lo convierto a pdf y aquél que lo quiera pues se lo paso, no hay drama.


30/08/2017 02:46:09 pm 
       3                           
Excelente respuesta, Motero. Me sacaste algunas dudas... por ejemplo, lo del la ´´creación de un universo paralelo´´ al viajar al pasado e intentar cambiar las cosas... asunto que he leído en algunos cuentos de un tomo que ya estoy terminando, titulado ´´El tiempo no es tan simple´´ Ficha.

Ahí (para mi sorpresa) exponen la teoría de que el pasado es inmodificable... es decir, si yo viajara al pasado y matara a algún personaje trascendente, NO modificaría el presente, la ´´realidad´´ del resto del mundo, sino que sólo abriría una dimensión paralela, donde mi acto no tendría, entonces, y en el curso de los acontecimientos del mundo, ningún peso.

Algo de eso entendí... ¿Estoy cerca?. Mi sorpresa (sobre este concepto nuevo para mí) se debía a que según Bradbury, en su magnífico ´´El ruido de un trueno´´, en el cuál dice que cualquier modificación en el pasado, por más insignificante que fuera, produciría una reación en cadena gigantesca, alternando la realidad de una forma brutal... son visiones opuestas sobre un mismo tema. A priori, hubiera pensado que Bradbury tenía razón, pero de a poco me estoy familiarizando con este concepto, tan diferente y extraño, del pasado inmodificable.

Esto me gusta cada vez más. Y esto, es lo que me gusta de estos threads... los comentarios y cambios de opinión, de los cuáles uno continúa aprendiendo.


30/08/2017 03:35:04 pm 
       2                           
trenton007 escribió:
Los voy recopilando y editando maso en la medida de lo posible, cuando haya la cantidad suficiente calculo que unos treinta a treinta y cinco cuentos lo convierto a pdf y aquél que lo quiera pues se lo paso, no hay drama.


Pasá el link cuando lo tengas, se agradece desde ya.

Acá el título tentativo de la recopilación:

- Colección Vórtice SDX
- Selección de relatos:... (todos los que subieron cuentos)
- Compilado, corregido y editado por Trenton. (mas alguno que quiera sumarse a la corrección)




30/08/2017 05:46:59 pm 
       3                           
nicus07 escribió:
Excelente respuesta, Motero. Me sacaste algunas dudas... por ejemplo, lo del la creación de un universo paralelo al viajar al pasado e intentar cambiar las cosas... asunto que he leído en algunos cuentos de un tomo que ya estoy terminando, titulado El tiempo no es tan simple www.tercerafundacion.net/biblioteca/ver/libro/22607 Ficha.Ahí para mi sorpresa exponen la teoría de que el pasado es inmodificable... es decir, si yo viajara al pasado y matara a algún personaje trascendente, NO modificaría el presente, la realidad del resto del mundo, sino que sólo abriría una dimensión paralela, donde mi acto no tendría, entonces, y en el curso de los acontecimientos del mundo, ningún peso.Algo de eso entendí... ¿Estoy cerca?. Mi sorpresa sobre este concepto nuevo para mí se debía a que según Bradbury, en su magnífico El ruido de un trueno, en el cuál dice que cualquier modificación en el pasado, por más insignificante que fuera, produciría una reación en cadena gigantesca, alternando la realidad de una forma brutal... son visiones opuestas sobre un mismo tema. A priori, hubiera pensado que Bradbury tenía razón, pero de a poco me estoy familiarizando con este concepto, tan diferente y extraño, del pasado inmodificable.Esto me gusta cada vez más. Y esto, es lo que me gusta de estos threads... los comentarios y cambios de opinión, de los cuáles uno continúa aprendiendo.


sí, lo del tiempo es una historia... Asimov lo deja bastante explicado en El fin de la Eternidad (The End of Eternity, 1955) que es uno de los fundamentales en la temática, y nadie explica las cosas como ¨el buen doctor¨
hay un axioma de Clarke (el de ¨2001¨) que dice que ¨cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia¨ y eso es una realidad, así que cuando nos metemos con la tecnología del viaje temporal estaríamos hablando de lo mágico
lo de los Universos alternos se empezó a difundir cuando la cuántica hizo que la ciencia entrara en el terreno de lo imposible, a principios de los cuarenta para el ambiente académico, pero al ser un concepto contra-intuitivo la divulgación nunca llegó a mucho, es así que al día de hoy es común pensar equivocadamente que lo de ¨Volver al futuro¨ puede ser una buena idea (aunque la película lo haya sido)
para el constructo matemático (lo que sería LA realidad, la matrix) es más fácil crear todo un nuevo Universo a partir de una alteración que modificar el que ya existe (siempre que se suponga que la alteración es posible, que según alguna teoría la inercia hace que no se pueda cambiar el curso de los hechos)
y todavía peor, si se agota el concepto del multiverso cuántico que dice que hay un infinito de Universos posibles coexistiendo donde todas las variantes están contempladas (Universos sin gravedad, sin tiempo, con otras leyes para la física...) la lógica dice que en un Universo sería posible el viaje en el tiempo y la modificación del ¨futuro presente¨... con consecuencias indefinidas
no hay certezas cuando se trata estos temas y es una de las razones de llamarlos ¨ficción especulativa¨, lo que hace tan válida la posición de Bradbury como cualquier otra


01/09/2017 11:03:08 pm 
       2                           
elmoteroloco escribió:
sí, lo del tiempo es una historia... Asimov lo deja bastante explicado en El fin de la Eternidad The End of Eternity, 1955 que es uno de los fundamentales en la temática, y nadie explica las cosas como ¨el buen doctor¨hay un axioma de Clarke el de ¨2001¨ que dice que ¨cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia¨ y eso es una realidad, así que cuando nos metemos con la tecnología del viaje temporal estaríamos hablando de lo mágicolo de los Universos alternos se empezó a difundir cuando la cuántica hizo que la ciencia entrara en el terreno de lo imposible, a principios de los cuarenta para el ambiente académico, pero al ser un concepto contra-intuitivo la divulgación nunca llegó a mucho, es así que al día de hoy es común pensar equivocadamente que lo de ¨Volver al futuro¨ puede ser una buena idea aunque la película lo haya sidopara el constructo matemático lo que sería LA realidad, la matrix es más fácil crear todo un nuevo Universo a partir de una alteración que modificar el que ya existe siempre que se suponga que la alteración es posible, que según alguna teoría la inercia hace que no se pueda cambiar el curso de los hechosy todavía peor, si se agota el concepto del multiverso cuántico que dice que hay un infinito de Universos posibles coexistiendo donde todas las variantes están contempladas Universos sin gravedad, sin tiempo, con otras leyes para la física... la lógica dice que en un Universo sería posible el viaje en el tiempo y la modificación del ¨futuro presente¨... con consecuencias indefinidas no hay certezas cuando se trata estos temas y es una de las razones de llamarlos ¨ficción especulativa¨, lo que hace tan válida la posición de Bradbury como cualquier otra


¡Que hermosa frase la de Clarke!...´´¨cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia¨´´, ya que es absolutamente cierto. Es más, cualquier cosa observada con detenimiento, podría ser considerada ´´magia´´. Las arterias, la sangre, los órganos, una flor, la música, las letras, las estrellas, un animal, un insecto (con sus voluntades ciegas, su breves y extrañas vidas), una bacteria, el ciclo de las estaciones, la nieve, la lluvia... todo esto es para mí algo mágico.

Eso de la teoría de la inercia me parece interesante... me pierdo bastante con todo esto del multiverso y la cuántica... pero cada vez me atrapa más. Lo malo es que para mí, estas cosas termina limándote la saviola... según mis pobres conocimientos, la teoría de Bradbury me resulta más fácil de asimilar. La otra me produce algo similar a un acv

Sin embargo, me atrae mucho más. Será porque no comprendo del todo la idea?


04/09/2017 12:33:36 am 
       1                           
nicus07 escribió:
elmoteroloco escribió: sí, lo del tiempo es una historia... Asimov lo deja bastante explicado en El fin de la Eternidad The End of Eternity, 1955 que es uno de los fundamentales en la temática, y nadie explica las cosas como ¨el buen doctor¨hay un axioma de Clarke el de ¨2001¨ que dice que ¨cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia¨ y eso es una realidad, así que cuando nos metemos con la tecnología del viaje temporal estaríamos hablando de lo mágicolo de los Universos alternos se empezó a difundir cuando la cuántica hizo que la ciencia entrara en el terreno de lo imposible, a principios de los cuarenta para el ambiente académico, pero al ser un concepto contra-intuitivo la divulgación nunca llegó a mucho, es así que al día de hoy es común pensar equivocadamente que lo de ¨Volver al futuro¨ puede ser una buena idea aunque la película lo haya sidopara el constructo matemático lo que sería LA realidad, la matrix es más fácil crear todo un nuevo Universo a partir de una alteración que modificar el que ya existe siempre que se suponga que la alteración es posible, que según alguna teoría la inercia hace que no se pueda cambiar el curso de los hechosy todavía peor, si se agota el concepto del multiverso cuántico que dice que hay un infinito de Universos posibles coexistiendo donde todas las variantes están contempladas Universos sin gravedad, sin tiempo, con otras leyes para la física... la lógica dice que en un Universo sería posible el viaje en el tiempo y la modificación del ¨futuro presente¨... con consecuencias indefinidas no hay certezas cuando se trata estos temas y es una de las razones de llamarlos ¨ficción especulativa¨, lo que hace tan válida la posición de Bradbury como cualquier otra¡Que hermosa frase la de Clarke!...¨cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia¨, ya que es absolutamente cierto. Es más, cualquier cosa observada con detenimiento, podría ser considerada magia. Las arterias, la sangre, los órganos, una flor, la música, las letras, las estrellas, un animal, un insecto con sus voluntades ciegas, su breves y extrañas vidas, una bacteria, el ciclo de las estaciones, la nieve, la lluvia... todo esto es para mí algo mágico. Eso de la teoría de la inercia me parece interesante... me pierdo bastante con todo esto del multiverso y la cuántica... pero cada vez me atrapa más. Lo malo es que para mí, estas cosas termina limándote la saviola... según mis pobres conocimientos, la teoría de Bradbury me resulta más fácil de asimilar. La otra me produce algo similar a un acv Sin embargo, me atrae mucho más. Será porque no comprendo del todo la idea?


no sabría decirte, a mi me llevó un tiempo asimilar la realidad cuántica, en gran medida porque hay poca divulgación seria y la mayoría en inglés (al menos hasta hace unos años) y no me da el pinet para el formuleo matemático que va con la teoría, así que fuí pescando algo acá y allá en el transcurso de los años hasta que más o menos me hice una idea grosera de lo que propone
lo del tiempo va por otro lado y es todo especulativo (al menos hasta ahora y por un rato largo, me parece) y puede que sea la última de las fronteras a conquistar, si alguna vez se da
por ahora se está tratando de encontrar la subpartícula responsable de la gravedad, que ya es un pez gordo
el tiempo es tan caprichoso que en ciertas circunstancias podemos decir que no exista (aunque suene a delirio de mariscal ): en las ¨partículas fantasma¨ o ¨entrelazamiento cuántico¨ se predice que los dos componentes tienen una copia de comportamiento exacta sin mediar lapso de tiempo sin que importe la distancia a la que se encuentren... bueno, es otra de las cosas en las que se está trabajando fuerte y comprender ese mecanismo puede ayudarnos a entender qué es el tiempo, más allá de experimentarlo
hasta el momento es un vector sin más explicaciones

como tal, y por coherencia con el resto de las leyes físicas de nuestro Universo, se lo imagina con una posible ¨estropada¨ o inercia que lo haría testarudo a la hora de tratar de modificar los hechos pasados, como al tratar de cambiar la dirección cuando se hace rafting o el ángulo de cualquier vector, el tiempo trataría de retomar su cauce con la baraja de la cuántica en la mano... y es un mazo tramposo
entre la multidimensionalidad y la incertidumbre probable puede hacer prácticamente todo lo que se puede imaginar y casi todo lo que no se puede, Cronos es un muchacho de cuidado


04/09/2017 12:48:03 am 
       0                           
elmoteroloco escribió:
ahora se está tratando de encontrar la subpartícula responsable de la gravedad, que ya es un pez gordoel tiempo es tan caprichoso que en ciertas circunstancias podemos decir que no exista aunque suene a delirio de mariscal : en las ¨partículas fantasma¨ o ¨entrelazamiento cuántico¨ se predice que los dos componentes tienen una copia de comportamiento exacta sin mediar lapso de tiempo sin que importe la distancia a la que se encuentren... bueno, es otra de las cosas en las que se está trabajando fuerte y comprender ese mecanismo puede ayudarnos a entender qué es el tiempo, más allá de experimentarlohasta el momento es un vector sin más explicacionescomo tal, y por coherencia con el resto de las leyes físicas de nuestro Universo, se lo imagina con una posible ¨estropada¨ o inercia que lo haría testarudo a la hora de tratar de modificar los hechos pasados, como al tratar de cambiar la dirección cuando se hace rafting o el ángulo de cualquier vector, el tiempo trataría de retomar su cauce con la baraja de la cuántica en la mano... y es un mazo tramposoentre la multidimensionalidad y la incertidumbre probable puede hacer prácticamente todo lo que se puede imaginar y casi todo lo que no se puede, Cronos es un muchacho de cuidado
Tuve que leerlo un par de veces y no entendí una goma . Insisto en que me parece alucinante, tal vez porque no lo pueda comprender, y eso me cause más curiosidad.

Todo ese párrafo (el editado), me resultó muy complicado... de a poco, estudiando y leyendo relatos y algún libro científico, tal vez logre captar algo, pero por ahora, es como si estuviera leyendo en chino

Gracias, Motero . Y gracias por los libros que me regalaste también. Por la hojeada que le pegué, intuyo que Vance me va a gustar. Ahora mismo estoy por empezar alguno de estos dos, después de ´´Mazirian el mago´´, a ver cuál me recomendás:

La ciudad y las estrellas, de Arthur C. Clarke, o Tau Zero, de Poul Anderson








cobre

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