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Cuentos Cortos: La Ventana Abierta (Saki)





Thread creado por nightpr0wler el 25/08/2017 08:57:09 pm. Lecturas: 153. Mensajes: 3. Favoritos: 1





25/08/2017 08:57:09 pm 
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nightpr0wler


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Me sumo a esta iniciativa de pasar cuentos cortos. En este caso les dejo un cuento de Hector Hugh Munro, mejor conocido por su seudonimo ´´Saki´´, uno de los maestros del cuento corto de fines del XIX y principios del XX.


LA VENTANA ABIERTA (1911)

- Mi tía bajará enseguida, señor Nuttel -dijo con seriedad una jovencita de quince años- mientras tanto debe hacer lo posible por soportarme.
Framton Nuttel se esforzó por decir algo que halagara a la sobrina sin dejar de pensar en la tía que estaba por llegar. Dudó más que nunca que esta serie de visitas formales a personas totalmente desconocidas fueran de alguna utilidad para la cura de reposo que estaba llevando a cabo.
- Sé lo que va a pasar -le había dicho su hermana cuando se disponía a viajar a este retiro rural-: te encerrarás ni bien llegues y no hablarás con nadie y tus nervios empeorarán por la depresión. Por eso te daré cartas de presentación para todas las personas que conocí allí. Algunas, por lo que recuerdo, eran bastante simpáticas.
Framton se preguntó si la señora Sappleton, la dama a quien había entregado una de las cartas de presentación, podía ser clasificada entre las simpáticas.
- ¿Conoce a muchas personas aquí? -preguntó la sobrina, cuando consideró que ya había habido entre ellos suficiente comunicación silenciosa.
- Casi nadie -dijo Framton-. Mi hermana estuvo aquí, en la rectoría, hace unos cuatro años, y me dio cartas de presentación para algunas personas del lugar.
Hizo esta última declaración en un tono que denotaba claramente un sentimiento de pesar.
- Entonces no sabe prácticamente nada acerca de mi tía -prosiguió la joven, muy segura.
- Sólo su nombre y su dirección -admitió el visitante, que se preguntaba si la señora Sappleton estaría casada o sería viuda. Algo indefinido en la habitacion sugería la presencia masculina.
- Sufrio una gran tragedia hace tres años -dijo la niña- es decir, después que se fue su hermana.
- ¿Una tragedia? -preguntó Framton, ya que de alguna manera las tragedias parecian fuera de lugar en aquella tranquila campiña.
- Usted se preguntará por qué dejamos esa ventana abierta de par en par en una tarde de octubre -dijo la sobrina señalando una gran ventana que daba al jardín.
- Hace bastante calor para esta época del año -dijo Framton- pero no entendió cual era la relacion entre esa ventana y la tragedia.
- Hace tres años, su marido y sus dos hermanos menores salieron a cazar por el día, a través de esa ventana. Nunca regresaron. Al atravesar el páramo para llegar al terreno donde solían cazar quedaron atrapados en una ciénaga traicionera. Esto ocurrió durante ese verano tan lluvioso, en que los terrenos que antes eran firmes cedian de pronto sin que hubiera manera de preverlo. Nunca encontraron sus cuerpos. Eso fue lo peor de todo.
A esta altura del relato la voz de la niña perdió ese tono seguro y se tornó tremula.
- Mi pobre tía sigue creyendo que volverán algún día, ellos y el pequeño spaniel que los acompañaba, y que entrarán por la ventana como solían hacerlo. Por eso la ventana permanece abierta hasta que llega la noche. Mi pobre y querida tía a menudo me cuenta como salieron, su marido con el impermeable blanco en el brazo, y Ronnie, su hermano menor, cantando como de costumbre “¿Bertie, por qué saltas?”, porque sabía que esa canción la irritaba. A veces, en tardes apacibles como la de hoy, yo también tengo la sensación de que todos volverán a entrar por la ventana…
La niña se estremeció. Framton se sintió aliviado cuando la tía ingresó en el cuarto pidiendo disculpas por haberlo hecho esperar tanto.
- Espero que Vera haya sabido entretenerlo -dijo.
- Me ha contado cosas muy interesantes -respondió Framton.
- Espero que no le importe que la ventana esté abierta -dijo la señora Sappleton- mi marido y sus hermanos han ido a cazar. De un momento a otro volverán de la cienaga y siempre suelen entrar por la ventana. No quiero ni imaginar como quedarán mis pobres alfombras. Esto es muy típico de los hombres ¿no es verdad?
La señora Sappleton siguió charlandoe acerca de la caza y de la escasez de aves, y de las perspectivas que había de cazar patos en invierno. Para Framton, todo eso resultaba sencillamente horrible. Hizo un esfuerzo por desviar la conversación hacia un tema menos espantoso, pero se dio cuenta de que su anfitriona le prestaba poca atención y que su mirada se perdía en dirección a la ventana abierta y al jardín.¡Que espanto estar aquí justo el día del tragico aniversario!.
-Los médicos me han aconsejado absoluto reposo. Me han desaconsejado cualquier cosa que pueda ponerme nervioso y también la practica de ejercicios fisicos violentos - dijo Framton, quien tenía la ilusión de que la señora Sappleton se pudiera mostrar interesada por sus dolencias-. Con respecto a la dieta no se ponen de acuerdo.
-¿No? -preguntó la señora Sappleton ahogando un bostezo a último momento. Repentinamente pareció prestar mas atención, aunque no a las palabras de Framton.
-¡Por fin llegan! -exclamó-. Justo a tiempo para el té, y parece que se hubieran embarrado hasta los ojos, ¿no es verdad?
Framton se estremeció levemente y se volvió hacia la sobrina con una mirada que intentaba comunicar su compasiva comprensión. La niña estaba mirando con espanto la ventana abierta. Preso de un terror desconocido, Framton se volvió y miró en la misma dirección.
En el oscuro crepúsculo, tres figuras atravesaban el jardín y avanzaban hacia la ventana cada una llevaba bajo el brazo una escopeta y una de ellas soportaba la carga adicional de un abrigo blanco puesto sobre los hombros. Los seguía un fatigado spaniel de color pardo. En silencio se acercaron a la casa, y se oyó una voz joven y ronca que cantaba: “¿Dime, Bertie, por qué saltas?”
Framton tomó su bastón y su sombrero la puerta de entrada, el sendero y el portón, fueron apenas percibidos por su instintiva retirada. Un ciclista que iba por el camino tuvo que hacerse a un lado para evitar un choque inminente.
- Aquí estamos, querida -dijo el señor Sappleton- bastante embarrados, pero casi secos. ¿Quién era ese hombre que escapó tan de golpe apenas aparecimos?
- Un hombre muy raro, un tal señor Nuttel -dijo la señora Sappleton- no hablaba de otra cosa que de sus enfermedades, y se fue apurado sin despedirse ni pedir disculpas al llegar ustedes. Cualquiera diría que había visto un fantasma.
- Supongo que ha sido a causa del spaniel -dijo tranquilamente la sobrina-. Me contó que siente verdadero horror por los perros. Una vez lo persiguió una jauría de vagabundos hasta un cementerio cerca del Ganges, y tuvo que pasar la noche en una tumba recién cavada, con esas bestias que gruñían y mostraban los colmillos y echaban espuma encima de él. Así cualquiera pierde los estribos.
Improvisar siempre había sido su especialidad.


Eso fue todo, al que le guste este cuento le recomiendo leer ´´Sredni Vashtar´´, ´´Gabriel-Ernest´´ y ´´Semillas para codorniz´´, todos del mismo autor (aunque tiene otros cuentos muy cortos que valen la pena).
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25/08/2017 09:27:10 pm 
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Espectacular!... tengo tres libros de Saki en casa, pero siempre que tuve uno de él y cualquier otro en la mano, me decidí por el ´´otro´´... sólo leí Sredni Vashtar, en un compilado famoso de Borges, Bioy y Ocampo... pero éste me gustó mucho. Sentido del humor, al estilo Bierce... otro del que subiré algunos cuentos, en cualquier momento.


26/08/2017 01:03:48 am 
       0                           
melusineh


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Muy bueno, muchas gracias!








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