El amor no consiste en mirarse el uno al otro, sino más bien mirar
los dos en la misma dirección. Es muy fácil dar prioridad a casi
todo antes que al sexo. Los niños, hacer la colada, llamadas
telefónicas, pagar las facturas, etc. Si no sitúa al sexo en una
posición elevada dentro de su escala de valores, la relación con su
pareja perderá rápidamente interés y calidad. Reservar a las
relaciones sexuales un lugar importante en su vida de pareja
ayuda a mantener la llama viva.
Si realmente desea que su vida sexual conserve todo su atractivo
debe darle la importancia que se merece, aunque deje de hacer
otras cosas por ello. Es lo inesperado lo que mantiene vivo el
romanticismo y la atracción sexual. Así pues, pequeños regalos,
fines de semana íntimos, cenas románticas, etc. cuando su pareja
no se lo espere serán mano de santo para este menester. Una
palabra de elogio pronunciada con una voz tierna y dulce puede
hacer milagros. No debe perder nunca la inquietud por conocer
las fantasías sexuales de su pareja y realizarlas conjuntamente.
No olvide jamás el arte de descubrir, de comunicar, de seducir, de
complacer, de penetrar y de relajarse. Cuide también su aspecto
físico y su manera de vestir. No se abandone, pues si le gusta ser
deseado deberá esforzarse para atraer la atención de su pareja.
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