Lo que no entiendo es porque en lugar de festejar, tenemos que seguir perdiendo tiempo contestando a llorones y envidiosos. (aclaro que me incluyo).
Están dolidos todos los argentinos, es lógico, estaríamos igual nosotros, algunos les da el ánimo para palmearnos en la espalda y felicitarnos a otros les da por tirar bilis que es lo único que les da el ánimo para hacer.
Yo, por mi parte, me voy a dedicar a recostarme en mi sillón mirando la llegada de los campeones y reirme un rato con los llantos y agrias amarguras de algunos.