Filósofo, planteás un dilema típico. La cuestión principal para encararlo, por supuesto desde mi punto de vista, es no planteárselo, y no por una cuestión de no hacerse cargo. La cuestión de la polaridad, los opuestos, lo uno o lo otro, nos lleva a equivocarnos muchas veces, por no encontrar la manera de complementar las dos maneras de pensar, las dos filosofías. No hay que dejarse engañar con la polarización.
Vivir el hoy es genial, hace que se disfruten los momentos mucho mas intensamente, los colores se ven de otra manera. Tenemos que tratar de vivir así, como si cada momento fuera el último, incluso nuestros estados de inactividad, de introspección o de pereza. Y esto no debería estar en desacuerdo con la planificación. Las dos posturas son válidas y pueden complementarse. Se puede vivir intensamente el presente, sin dejar el cálculo y la lógica de lado. Vivir el presente no significa irresponsabilidad o falta de previsión.
En tu vida pueden pasar muchas cosas, y pueden cruzarse en tu camino muchas personas. Todos te van a enseñar algo. Como las querés, como no las querés, que es lo que te gusta, lo que no, de qué cosas debés alejarte y qué cosas tenés que acercar hacia vos para estar bien y tranquilo. Cuando algo sucede, ponele la firma que la decisión es tuya, porque tu actitud atrae eso, las cosas positivas. Cuando no sucede, también es una decisión tuya. La responsabilidad de lo que nos sucede es enteramente nuestra, de nadie mas. Una vez que nos sacamos eso de echarle la culpa a los demás por lo que nos pasa, y somos concientes que la decisión fué y es nuestra, pasamos a tomar el control.
El azar está presente también porque no podemos controlar enteramente lo que nos rodea. Pero cuando algo que queremos se aleja, hay que dejar que lo haga, una vez nuestros esfuerzos (inútiles) para mantenerlo se agotaron. Por algo suceden las cosas. Negligencia de uno o del otro. Hay que tomarlo con filosofía, aún a riesgo de parecer fríos. Y hay que tener en cuenta que las relaciones entre las personas son, cuando está todo bien, como una hermosa copa de cristal. El problema es que cuando se quiebra, podemos intentar arreglarla, pero ya no es lo mismo: las rajaduras no pueden desaparecer.
Muchos de estos dilemas son juegos mentales en los cuales no tenemos que caer. Saludos