A estas alturas no podemos negar que estamos viviendo la generación SMS, tanto por comodidad y velocidad para recibirlos y enviarlos, y por el costo que han adquirido las llamadas, hoy en día nos es más fácil contactarnos vía SMS que mediante llamadas, esto lleva prácticamente a la muerte de las llamadas telefónicas.
Una interesante columna de Clive Thompson en Wired pinta bien un fenómeno que hace tiempo se está percibiendo en la industria: la muerte de las llamadas telefónicas.
Está claro que es un título exagerado para llamar la atención y que nunca este tipo de cambios en el consumo y el estilo de comunicación de las personas se da de un día para el otro pero los datos van hacia ese destino: según Nielsen, el promedio de llamadas desde móviles están cayendo año a año desde que llegaron a su pico en 2007 y, a la vez, las llamadas se están volviendo cada vez más cortas (en 2005 promediaban los 3 minutos y hoy en día cayeron a casi la mitad de eso.
Al mismo tiempo, la cantidad de mensajes de texto enviados por usuarios subió 50% en Estados Unidos durante 2009 y ese año por primera vez la cantidad de datos de SMS, email, descargas de videos, música y servicios, superó la cantidad de datos de voz de llamadas desde celulares (según CTIA). Los adolescentes de USA lideran ese fenómeno con la mitad de ellos mandando descontroladamente casi 1500 SMS por mes! Otro dato que refleja este fenómeno es que el 13% de los usuarios móviles del mundo ya ni siquiera hacían una llamada de teléfono en 2009 (En India esos usuarios ya son el 30%, según Lightspeed Research). Y si piensan que eso sólo pasa en Estados Unidos, están equivocados: desde Carrier y Asociados afirman que en la Argentina los SMS lideran la comunicación celular con 34% frente al 27% de las llamadas.
Como siempre, cualquier cambio en la forma en que se comunican las personas va de la mano de cambios culturales que para las generaciones más jóvenes tiene que ver con estar en contacto con amigos o colegas de varias formas diferentes como pueden ser SMS, chat, redes sociales o llamadas sobre IP. Y no sólo hay más opciones de comunicación sino que cada una de ellas tiene sus propios beneficios y códigos.
Y esos códigos están casi opuestos al diseño o formato de una llamada tradicional que a muchos ya nos parece molesta: desde algunos que ya no atienden llamadas de un número que no tengan registrado, la imposibilidad de avisarle al que te llama que estás ocupado en el momento o lo desesperante que es ser interrumpido en el medio del día laboral por una llamada incómoda (peor presente tiene el correo de voz que ya la mitad ni son escuchados)

(Nota mental: desactiven el contestador entonces)
Entonces, el teléfono móvil no brinda información sobre status así que cada vez que llega una llamada, inevitablemente nos interrumpen y si bien antes eso nos parecía normal, ahora ya no estamos acostumbrados gracias al resto de las formas de comunicación que no necesitas estar sincronizado en tiempo con el otro usuario (y hasta te da tiempo para pensar bien lo que vas a decir si es que la comunicación es importante).
“A pesar de todo el revuelo acerca de convertirse en una sociedad siempre conectada, en realidad nos estamos alejando de la exigencia de que todos estén disponibles de inmediato”, opinó Thompson.
Personalmente me encuentro entre los usuarios que cada vez odian más recibir llamadas inoportunas y disfrutan trabajar mediante emails y chat. Y otra tendencia con la cual comulgo es la de coordinar llamadas de laburo a alguna hora determinada para que ninguno se sienta interrumpido y todos puedan tomarse el tiempo necesario para charlar a fondo de un tema.
No me animo a pronosticar el auge de las video llamadas impulsadas por el iPhone 4 porque es una capacidad que está disponible hace tiempo y nunca tuvo un uso masivo por parte de los usuarios, pero si termina enganchando masivamente también va a ayudar a esta supuesta muerte de las llamadas tradicionales.
De a poco, y tras 25 años de disponer del servicio de SMS, este se fue convirtiendo en el servicio más importante al funcionar correctamente, ser efectivo y económico. Aún si las llamadas se volvieran más económicas o las hiciéramos desde un teléfono de línea fija, creo que muchos de nosotros seguiríamos prefiriendo los SMS antes que las llamadas, porque por la falta de costumbre se nos hace más fácil, sabemos que si “molestamos” no pasa nada porque la otra persona no está obligada a contestar inmediatamente como sucede con las llamadas, y simplemente comenzamos a sentir una especie de “fobia” (si bien no llega a tal punto se le parece bastante), por la que dejamos poco a poco de hablar por teléfono.
Una investigación llevada a cabo por la agencia Nielsen nos deja unos datos bastante interesantes sobre el uso de los teléfonos según el rango de edades:
Entre los 50′s y 60 años: parecen ser las únicas personas que siguen utilizando el servicio de llamada de modo habitual, son muy pocas las veces que en vez de llamar envían un SMS.
Entre los 18 y los 34 años: a partir de los 34 para abajo comenzamos a notar que se utiliza el servicio de llamadas cada vez menos, hasta llegar a los 18 en que predominan los mensajes de texto ante cualquier tipo de llamada. Al parecer este rango de edad ha bajado de 1200 minutos de conversación en promedio a unos 900 en los últimos dos años, y se espera que la cifra siga en bajada.
Entre los 18 y los 24 años: este es el período de edades donde se ha registrado que el envío de mensajes de texto ha aumentado considerablemente a lo que era anteriormente. El promedio ha subido de 600 a 1400 SMS por mes.
A medida que el estudio va tratando con más jóvenes van teniendo la misma respuesta: una llamada, lejos de ser algo bien recibido, se siente como una interrupción a lo que sea que estemos haciendo, porque implica que inmediatamente abandonemos todo y respondamos el teléfono.No sucede lo mismo cuando recibimos un mensaje de texto, ya que podemos tomarnos el tiempo que necesitemos antes de chequear el teléfono y responderlo.
Así como no nos gusta que nos interrumpan, no nos gusta tener la sensación de que estamos interrumpiendo a alguien más, con lo que la cadena se va intensificando con el paso del tiempo, y hace que para comunicarnos usemos cada vez menos las llamadas telefónicas.
Fuente: Celularis