Actualizado 18:02 17 de febrero 2010 por Valerie Jamieson, Washington, DC
Fans de Star Trek, preparense para ser decepcionados. Kirk, Spock y el resto de la tripulación morirán en un segundo cuando la USS Enterprise se acerque a la velocidad de la luz.
El problema radica en la teoría especial de la relatividad de Einstein. Esta transforma el delgado mechón de gas hidrógeno que impregna el espacio interestelar en un haz de radiación intensa que matarían a los seres humanos en cuestión de segundos y destruiría los instrumentos electrónicos de la nave.
El espacio interestelar es un lugar vacío. Por cada centímetro cúbico, hay menos de dos átomos de hidrógeno, en promedio, en comparación con 30 billones de billones de átomos de aire en la Tierra. Pero según William Edelstein de la Universidad Johns Hopkins School of Medicine en Baltimore, Maryland, este disperso gas interestelar debería preocupar a la tripulación de una nave espacial que viajara cerca de la velocidad de la luz incluso más que a los camuflajeados romulanos de proa a estribor.
La relatividad especial describe cómo el espacio y el tiempo son distorsionados por los observadores que viajan a diferentes velocidades. Para la tripulación de una nave espacial llegar hasta velocidad de la luz, el espacio interestelar podría volverse altamente comprimido, lo que incrementaría el número de átomos de hidrógeno que golpean la nave.
Haz Mortal
Peor aún es el hecho de que la energía cinética de los átomos también aumenta. Para que una tripulación haga el viaje de 50.000 años luz hacia el centro de la Vía Láctea en 10 años, tendrían que viajar a 99,999998 por ciento de la velocidad de la luz. A estas velocidades, los átomos de hidrógeno, podrían llegar a unos sorprendentes 7 teraelectron voltios - la misma energía que los protones llegan a alcanzar en el Gran Colisionador de Hadrones cuando funciona a pleno rendimiento. ´´Para la tripulación, esto sería como estar parado frente al haz de partículas del LHC´´, dice Edelstein.
El casco de la nave espacial ofrecería poca protección. Edelstein calcula que una capa de 10 centímetros de grosor de aluminio absorbería menos del 1 por ciento de la energía. Debido a que los átomos de hidrógeno tienen un protón como núcleo, esto deja el equipo expuesto a la peligrosa radiación ionizante que rompe los enlaces químicos y los daña el ADN. ´´Los átomos de hidrógeno son inevitables minas espaciales´´, dice Edelstein.
La dosis de radiación mortal para un ser humano es de 6 sieverts. Los cálculos de Edelstein muestran que la tripulación recibiría una dosis de radiación de más de 10.000 sieverts en un segundo. La intensa radiación también debilitaría la estructura de la nave espacial y dañaría sus instrumentos electrónicos.
Edelstein especula que esto podría ser una razón por la cual civilizaciones extraterrestres no nos han pagado una visita. Incluso si ET tuviera dominada la construcción de un cohete que pueda viajar a la velocidad de la luz, podría ser muerto dentro de una debilitada nave en la cual los sistemas de navegación hayan hecho cortocircuito.
Edelstein presentó sus resultados el sábado en la reunión del American Physical Society en Washington DC.
Fuente: www.desenchufa 2.com (sin espacio)
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