06.09.11
Las sondas Voyager de la NASA están yendo realmente a donde nadie ha ido antes. Navegando silenciosamente hacia las estrellas, a 14,484 millones de kilómetros de la Tierra, están emitiendo nuevas desde el más distante, inexplorado alcance del Sistema Solar.
Los científicos de la misión dicen que las sondas recién acaban de enviar, en efecto, una muy gran nueva.
Utilizando un modelo informático basado en datos del Voyager, los científicos han demostrado que el campo magnético del sol se convierte en burbujas en la heliopausa, debido a la reconexión. Crédito: NASA / Goddard Space Flight Center.
Es burbujeante allá.
De acuerdo con los modelos de computadora, las burbujas son grandes, de cerca de unos 160 millones de kilómetros de ancho, por lo que tomaría semanas a las rápidas sondas para cruzar solo una de ellas. La Voyager 1 entró en la ´´zona-espuma´´ en torno a 2007, y la Voyager 2, la siguió un año más tarde. Los primeros investigadores no entendían lo que la Voyager detectaba, pero ahora tienen una buena idea.
´´El campo magnético del Sol se extiende todo el camino hasta el borde del sistema solar´´, explica Opher. ´´Debido a que el sol gira, su campo magnético se retuerce y arruga, un poco como una falda de bailarina. Lejos, muy lejos del sol, donde las Voyager están ahora, los pliegues de la falda se amontonan.´´
Cuando un campo magnético se severamente plegado como en este caso, cosas interesantes pueden suceder. Las líneas de fuerza magnética se entrecruzan, y ´´conectan´´. (La reconexión magnética es el mismo proceso energético subyacente en las erupciones solares.) Los apiñados pliegues de la falda se reorganizan ellos mismos, a veces explosivamente, en una espuma de burbujas magnéticas.
Las burbujas magnéticas en el borde del sistema solar tienen cerca de 160.000.000 de kilómetros de ancho - similar a la distancia entre la Tierra y el Sol. Crédito: NASA
´´Nunca esperábamos encontrar dicha espuma en el borde del sistema solar, pero ahí está!´´ dice el colega de Opher de la Universidad de Maryland, el físico Jim Drake.
Las teorías remontadas a la década de 1950 habían previsto un escenario muy diferente: el campo magnético distante del sol se suponía que se curvaba alrededor en arcos relativamente elegantes, eventualmente replegándose para reunirse al sol. Las actuales burbujas parecen ser autónomas y de forma sustancialmente desconectadas del amplio campo magnético solar.
Lecturas de los sensores de partículas energéticas sugieren que las Voyager están ocasionalmente entrando y saliendo de la espuma, por lo que podrían haber regiones en las que las viejas ideas se siguan manteniendo. Pero no hay duda de que los modelos viejos por sí solos no pueden explicar lo que las Voyager han encontrado.
Drake dice: ´´Todavía estamos tratando de envolver nuestras mentes en torno a las implicaciones de estos resultados.´´
La estructura del distante campo magnético del sol -de espuma vs no-espuma- es de importancia científica aguda, ya que define la forma en que interactuamos con el resto de la galaxia. Los investigadores llaman a la región donde las Voyager están ahora ´´la heliosheath (heliofunda)´´. Se trata esencialmente de la frontera entre el Sistema Solar y el resto de la Vía Láctea. Muchas cosas intentan conseguir atravesar -nubes interestelares, nudos de magnetismo galácticos, rayos cósmicos y así sucesivamente-. ¿Estos intrusos encontrarían un derroche de burbujas magneticas (Imagen NEW VIEW) o líneas elegantes de fuerza magnética que se dirigen hasta el sol (Imagen OLD VIEW)?
(Click en la imagen). Puntos de vista viejo y nuevo de la heliopausa. Las espirales rojas y azules son las líneas del campo magnético graciosamente curvas de los modelos ortodoxos. Los nuevos datos de las Voyager añaden una espuma magnética a la mezcla (recuadro) a la mezcla. Crédito: NASA
El caso de los rayos cósmicos es ilustrativo. Los rayos cósmicos galácticos son partículas subatómicas aceleradas a casi la velocidad de la luz por los distantes agujeros negros y las explosiones de supernovas. Cuando estas balas de cañón microscópicas tratan de entrar en el sistema solar, tienen que luchar a través del campo magnético del sol para llegar a los planetas interiores.
´´Las burbujas magnéticas parecen ser nuestra primera línea de defensa contra los rayos cósmicos´´, señala Opher. ´´No hemos resuelto aún si esto es bueno o no.´´
Por un lado, las burbujas que parecen ser un escudo muy poroso, permiten que muchos rayos cósmicos atraviesen los huecos. Por otra parte, los rayos cósmicos podrían quedar atrapados dentro de las burbujas, lo que haría de la espuma un escudo muy bueno.
Hasta ahora, gran parte de la evidencia de las burbujas viene de las mediciones de flujo y partículas energéticas de las Voyager. La prueba también se puede obtener de las observaciones del campo magnético de las Voyager y algunos de estos datos son también muy sugerentes. Sin embargo, debido a que el campo magnético es tan débil, los datos toman mucho más tiempo para analizarse con los cuidados adecuados. Por lo tanto, el desentrañamiento de las firmas magnéticas de las burbujas en los datos de las Voyager está en curso.
´´Probablemente se descubrirá que tan correcta es la profunda espuma energética de las Voyager y aprenderemos más acerca de su organización´´, dijo Opher. ´´Esto es sólo el principio, y habrá más sorpresas por delante.´´
El Dr. Tony Phillips
Goddard Space Flight Center
FUENTE: nasa.gov
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y lo que falta por descubrir...