Una historia del copyright, por Rick Falkvinge
I. La Peste Negra Diezmó a los Copistas
La Peste Negra

De Una Historia del Copyright
Rick Falkvinge, fundador del primer Partido Pirata, empezó a publicar el 1o. de febrero, en su blog, una serie de siete capítulos llamada Historia del Copyright.
“En esta serie de siete capítulos, escribiré sobre la historia del copyright desde 1350 hasta nuestros días. Esa historia, en los libros de historia, es muy diferente de lo que normalmente oimos por parte de la industria de copyright hoy”.
Parte 1: La Peste Negra diezma a los copistas
Empezaremos con la llegada de la peste negra al oeste de Europa, en los años 1350. Como en todos los otros lugares, Europa fue alcanzada brutalmente por la peste: las personas huyeron en direción al Oeste del continente, llegada del Imperio Bizantino, y trajeron consigo tanto la plaga como los escritos científicos. Europa tardó 150 años para recuperarse politica, social y economicamente de la peste negra.
Las instituciones religiosas fueron las que mas tardaron en recuperarse. No sólo porque, por congregar a muchos curas y monjas, fueron duramente afectados por la enfermedad, sino también porque fueron las últimas a recuperar su población: las familias, en las décadas posteriores a la plaga, precisaron de la ayuda de todos sus hijos para recuperar su agricultura, su economia etc., por lo tanto enviaban a menos hijos a los conventos.
Eso es importante porque las monjas y curas eran los que hacían los libros, en aquella época. Cuando alguien precisaba la copia de un libro, iba a un copista, en un monasterio, y éste copiaba el texto. A mano. Ninguna copia era perfecta cada copista corregia algunos errores gramaticales al hacer las copias, al mismo tiempo en que introducia en ellas sus propios errores.
Además, como los copistas eran empleados (lease controlados) por la Iglesia Católica, habia algunas limitaciones en relación al número de libros que se podian producir. La primera era el costo astronomicamente alto para producir una copia de un libro — una copia de la Bíblia precisaba de 170 pieles de buey o 300 pieles de oveja (era en pergaminos hechos de esas pieles en que el libro era escrito). Pero también habia un límite sobre que tipo de enseñanzas (informaciones) podian ser reproducidas por una persona que pertencia al clero. No se dudaba ni remotamente reproducir algo que contradijera la opinión del Vaticano.
En 1450, los monasterios todavía no se habían repolbados ni habían sido rehabitados, y el mayor costo involucrado en la reproducción de un libro era el del copista, un ofício artesanal que muy poca gente tenía capacidad de realizar. Para colocar las cosas en proporción, imaginen los costos astronómicos de materia prima necesaria para hacer un libro e imagine que ellos eran un costo menor que la del trabajo del copista. En 1451, Gutemberg perfeccionó una combinación de la técnica de impresión por presión, de tipos (letras) móviles, tintas al óleo e impresión en secuencia. Al mismo tiempo, un nuevo tipo de papel estaba siendo usado, copiado de los chinos, un papel barato de hacer y abundante. Con eso, mas o menos del día a la noche, el ofício de los copistas fue superado.
El proceso de impresión revolucionó a la sociedad, al crear la posibilidad de propagar información más rapidamente, a un costo menor y con mayor exactitud.
La iglesia católica, que hasta entonces controlaba el flujo de la información (y era dueña de un mercado cautivo, basado en la escasez de la información), se revoltó. No podría mas controlar el proceso de reproducción de los libros, no podria mas controlar lo que las personas podrian saber, e hizo lobbies sobre reyes y reinas en toda Europa para que la tecnologia de impresión, que quitaba a la población de su control, fuese prohíbida.
Muchos argumentos fueron usados para justificar ese esfuerzo y para intentar ganar a las mentes de las personas al viejo orden. Uno de los argumentos más notables era: “¿y ahora, como vamos a pagar a los monjes?”.
La iglesia católica fracasaría en su empresa, lo que abriria el camino al Renacimiento y al Movimiento Protestante, pero no sin antes derramar mucha sangre para intentar impedir la distribución barata de ideas, conocimiento y cultura.
Esa tentativa culminó en Francia el 13 de enero de 1535, cuando una ley fue promulgada a pedido de la iglesia católica, una ley que determinaba el cierre de todas las librerias y decretaba la pena de muerte para quien fuese encontrado usando una prensa.
La ley fue completamente ineficaz. Gráficas piratas fueron armadas alrrededor de toda la frontera de Francia, como un collar de perlas, y la literatura pirata entraba en el reino por medio de canales de distribución de contrabando, construídos por personas comunes y ansiosas por más literatura.
II. Bloody Mary

Parte 2: Bloody Mary
El rey Enrique VIII queria un hijo que pudiese heredar el trono de Inglaterra y continuar la Dinastia Túdor, pero su casamiento fue una decepción. Su esposa, Catalina de Aragón, le dió solamente una hija, María. Y peor!, el papa no le permitió divorciarse de Catalina, para poder casarse nuevamente e intentar generar un heredero.
La solución encontrada por Enrique fue muy drástica, eficaz y pionera. Convirtió a Inglaterra al protestantismo y fundó la Iglesia Anglicana, para impedir cualquier influencia del papa sobre su casamiento. Consiguio que su casamiento con Catalina de Aragón fuese declarado nulo el 23 de mayo de 1533 y después se casó con varias mujeres. Tuvo una segunda hija con su segunda esposa y finalmente un hijo con su tercera esposa. Al contrario de Maria, ilegítima, sus medio hermanos más jóvenes — Elizabeth y Eduardo — eran protestantes.
Eduardo sucedió a Enrique VIII en el trono en 1547, a los nueve años. Murió antes de llegar a la edad adulta. Maria era la próxima en la línea de sucesión, independiente de haber sido declarada ilegítima. Así, vengándose, la renegada asumió el trono de Inglaterra, como Maria I, en 1553.
Ella no se hablaba con su padre hacía años. En verdad, su misión era deshacer las fechorías de su padre a la fé católica, a Inglaterra, a su madre, y convertir el reino nuevamente al catolicismo. Ella persiguió sin descanso a los protestantes, ejecutó centenas de ellos publicamente, y así recibió el sobrenombre de Bloody Mary (Maria, la Sanguinaria).
Maria I era solidaria a la iglesia católica en sus preocupaciones respecto a la prensa escrita. La posibilidad de distribuir, en masa y rapidamente, información — y en particular libros heréticos –, era un peligro para su proyecto de restaurar el catolicismo. (En aquella época, no era posible distinguir entre lo que era información religiosa y lo que era información política.)
Conocedora del fracaso de Francia en su intento de acabar con la prensa escrita, incluso bajo la amenaza de la horca, ella se dió cuenta de que precisaria encontrar otra solución. Una solución que beneficiase a los impresores y, así, conseguir su complicidad.
Desarrolló un sistema de monopolio, por medio del que la Corporación de Impresores de Inglaterra tendria el monopolio de todo el material impreso en el reino, en contrapartida a la aceptación de la censura previa, por parte de la corona, sobre lo que seria impreso. Era un monopólio lucrativo para la corporación, que así trabajaria duro para mantenerlo, a favor de la censura real. Esa fusión entre los intereses del gobierno y de la corporación se mostró eficaz en el combate a la libertad de expresión y en la supresión de las divergencias político-religiosas.
El monopolio fue concedido a la Compañia de Libreros de Londres el 4 de mayo de 1557. Y se llamaba copyright.
Fue ampliamente exitoso como un instrumento de censura. La sociedad con la industria para suprimir la libertad de expresión funcionó, al contrario de lo que pasó en el intento francés en el inicio de los años 1500, cuando se intentó prohíbir a la prensa por decreto. Los Libreros trabajaron como una oficina de censura privado, quemando libros no licenciados, cerrando o incautando imprentas que infringian el monopolio e impidiendo que materiales impropios politicamente salieran a la luz del día. Ellos consultaban a los censores de la reinaa apenas en casos de duda sobre lo que era o no permitido imprimir. Casi nada se podia imprimir, quedó claro después de algunas consultas iniciales.
Había una obvia demanda por lectura, y el monopolio era lucrativo para los Libreros. Con tal de que no circulase nada que llevase a la desestabilización política, las personas comunes podian tener acceso a publicaciones de entretenimiento. Fue un acuerdo con ganancias recíprocas para la reina y para los libreros, que tenían un monopolio lucrativo en sus manos.
Maria I murió solamente un año después, el 17 de noviembre de 1558. Fue sucedida por su media hermana, la protestante Elizabeth, que se tornó Elizabeth I, una de las más respetadas reinas de Inglaterra. Maria habia fracasado en sus intentos de restaurar el catolicismo en Inglaterra. Pero su invención del copyright sobrevive hasta hoy.
Próximo: Empiezan las batallas del copyright, con victorias de ambos lados.
III. El monopolio muere y resucita.

Parte 3: El monopolio muere y resucita.
Como vimos en la segunda parte de esta serie, el monopolio del copyright fue instituído como un instrumento de censura por Maria I, en 1557, para impedir a las personas discutir y diseminar materiales impresos favorables al protestantismo. Su sucesora, Elizabeth I, quedó tan satisfecha como Maria I con el monopolio, al sucederla en 1558, porque lo usó para impedir a las personas diseminar y discutir textos favorables al catolicismo.
En los años 1600, el Parlamento intentó gradualmente combatir a la censura real. En 1641, abolió al tribunal que juzgaba los casos de copyright, la infame Cámara Star. En la práctica, eso transformó a la violación del monopolio en un crimen sin sentencia, como cruzar a la calle fuera de la senda para peatones es, hoy, en Suecia: continuaba siendo un crimen imprimir libros fuera del monopolio, era tecnicamente ilegal, pero quien lo hiciese no podria ser juzgado y no habia pena. Por eso, la creatividad creció estratosfericamente en Inglaterra.
Infelizmente no era eso lo que el Parlamento tenía en mente.
En 1643, el monopolio de la censura y del copyright fue reinstituído con una venganza. Incluyó la obligatoriedad de los autores, impresores y editoriales a pre registrarse en la Compañía de Libreros de Londres, la necesidad de obtener una licencia de publicación antes de publicar cualquier obra, el derecho de los libreros de cerrar, quemar y destruir cualquier equipo o libro ilegal, y penas rígurosas y de prisión para quien violase la censura del copyright.
Acelerando la historia, hubo algo llamado la Revolución Gloriosa en 1688, y la composición del Parlamento cambió radicalmente. Las personas que sufrieron el impacto de la censura, al asumir sus cargos en el Parlamento, no tenían deseos verla continuar. Asi, el monopolio de los libreros fue extinto en 1695.
Entonces, a partir de 1695, no existió copyright. Ninguno. La creatividad floreció – nuevamente — y los historiadores afirman que muchos de los textos que contribuyeron a la creación de los Estados Unidos fueron escritos en esa época.
Por desgracia la Compañía de Libreros de Londres no estaba nada satisfecha con el nuevo orden, en el que perdió su lucrativo monopolio. Ellos juntaron a sus famílias y fueron a las escaleras del Parlamento para suplicar que el monopolio fuera restaurado.
Vale reparar que los autores no pidieron la vuelta del monopolio delcopyright: fueron los impresores y distribudores los que lo hicieron. En ningún momento hubo un argumento en la línea de “si no hay copyright, nada mas será escrito”, el argumento era que si no existiera el monopolio nada mas seria impreso. Son dos cosas completamente distintas.
El Parlamento, que había terminado de abolir la censura, no pretendia restabelecer una posibilidad de control central que traia, en sí, el potencial de ser usada abusivamenmte. Los libreros reaccionaron con la idea de que los autores podrian transformarse en “dueños” de sus obras. Al hacer eso, mataron tres pájaros de un tiro. Uno, aseguraban al Parlamento que no habria un control central, que pudiese ser usado como instrumento de censura. Dos, las editoriales mantendrian su monopolio para todos los propósitos y fines, entonces los escritores no tendrian a nadie mas a quién vender sus obras, además de los editores. Tres, y tal vez más importante, el monopolio formaría parte de la Common Law anglosajona, en vez de ser apenas una jurisprudencia, lo que le daba una protección legal mucho más fuerte.
El lobby de los impresores consiguió lo que queria, y el nuevo monopolio del copyright fue decretado en 1709, entrando en vigor el 10 de abril de 1710. Esa fue la primera gran victoria del lobby del copyright.
Lo que tenemos en aquella altura de la historia es el copyright en su forma embrionaria: un monopolio heredado de la censura, en los que autores y artistas no fueron ni siquiera considerados, creado desde el comienzo para asegurar las ganancias de los editores.
Además, la Corporación de Libreros continuó confiscando, destruyendo y quemando a las imprentas de los demás por mucho tiempo, independientemente de no poseer mas el derecho de hacerlo. El abuso de poder fue inmediato, y continuó hasta el proceso Entick versus Carrington, en 1765, cuando hubo una incursión sobre autores “no licenciados” (lease indeseados). En el veredicto de ese proceso, fue establecido claramente que no podría ser negado ningún derecho, a ningún ciudadano, a no ser que eso fuese expresamente determinado por una ley, y que ninguna autoridad podria adoptar un derecho que no le fuese expresamente dado por una ley.
Así, los primeros fundamentos de la democracia moderna y de las libertades civiles fueron establecidos en una batalla contra el monopolio del copyright. Nada nuevo bajo el sol.
Pŕoximo: ¿Leer libros sin pagar? ¿Eso es robo?.
Fuente: partidopirata.com.ar
Continuará...