Por primera vez pude ver la serie de 1998, ´´From the Earth to the Moon´´, presentada en cada capitulo por Tom Hanks, y producida por el mismo y Ron Howard (que tambien dirigio ´´Apolo 13´´ ). Mejor es tarde que nunca.
Se trata de 12 capitulos de 50 minutos, apasionantes para cualquiera que se interese por la astronautica. Se puede bajar de seriesyonkis.
A pesar de su antiguedad, esta impecablemente hecha, combinando animaciones 3D excelentes, filmaciones historicas y actuaciones. No por nada costo 68 millones de dolares de hace 13 años. Tiene un cast notable, con la mitad de sus actores muy bien elegidos por sus parecidos con los personajes historicos. Espectacular esta la dotacion de nerds a cargo de los aspectos tecnicos de las misiones. Ingenieros, cientificos, parecen reales al 100%. Yo conozco gente asi. Son asi !
La musica, gloriosa, es de Michael Kamen (Banda de hermanos, X-Men)
Copypastes varios, corregidos y entremezclados:
Lo unico que no me gusto fue la personificacion de Neil Armstrong a cargo de Tony Goldwin (que hace de maloso en la ultima version de El mecanico). Tiene aspecto demasiado duro. Por el contrario, Armstrong, tenia una cara de buena y noble persona indisimulable.
Mientras miraba los capitulos, me puse a re-investigar un poco los distintos proyectos espaciales (Mercury, Gemini, Apollo), deteniendo la pelicula cada tanto para revisar detalles. En el interin me anoticie de algunas anecdotas de Neil Armstrong que ´´lo pintan de cuerpo entero´´, como se decia antes.
Que son las que quiero compartir
Ni Marco Polo, ni Cristóbal Colón tuvieron que someterse a exigentes pruebas de selección para comenzar sus aventuras. Hoy en día, una actividad de dimensiones equivalentes, como puede ser el envío de un hombre a la Luna, requiere la participación de miles de personas altamente cualificadas. Y en la cúspide de este organigrama se ha de encontrar un auténtico superhombre.
Los astronautas con los que contaba la Nasa en los años sesenta tenían un nivel de preparación tan alto, que cualquiera de ellos estaba perfectamente capacitado para llevar a cabo la primera misión lunar. Las razones por las que se determinó que fuera Neil Armstong el primero, se deben a cuestiones de organización interna, más que a razones de cualificación personal. Pero en realidad Armstrong no dejaba de ser un personaje no solamente con una preparación excepcional, sino con un talante tranquilo y frío, capaz de solucionar las situaciones más peligrosas sin perder los nervios.
Neil Armstrong nació el 5 de Agosto de 1930 en Wapakoneta (Estados Unidos), en el seno de una familia de posición modesta. Mientras que a cualquier otro niño le hubiera gustado volar aviones, a Neil lo que le gustaba era construirlos, hacía maquetas en papel, cartón, madera, etc. Cuando tenía quince años, con los ahorros de pequeños trabajos, obtuvo el título para pilotar aviones, antes que el carnet de conducir. Sabía que para diseñar aviones lo mejor era saber pilotarlos. Sus padres no podían costearle unos estudios universitarios, por lo que firmó un contrato con el gobierno mediante el que se comprometía a servir en las Fuerzas Armadas a cambio de una beca de estudios, así comenzó la carrera de Ingeniería Aeronáutica. Ante la inminente entrada en guerra contra Corea, fue reclamado por el Ejército, sin terminar sus estudios, para someterse a una fase de adiestramiento y su posterior envío al país asiático. Allí viviría los momentos más duros de su vida al ver como desaparecían muchos de sus compañeros y amigos íntimos. En cierta ocasión, en un ataque en vuelo rasante, un cable antiaéreo le arrancó parte de un ala de su avión, en esta situación Neil mantuvo la calma, y poco a poco fue llevando de forma precaria su reactor hasta conseguir llegar a territorio de Corea del Sur. Allí se eyectó del aparato y cayó sobre un arrozal donde fue rescatado poco después.
Una vez finalizada la guerra terminó sus estudios, y trabajó en el Centro de Investigaciones Lewis en Ohio, después trabajaría en la NACA, lo que luego sería la NASA, y a mediados de la década de los cincuenta se incorporaría al Centro de Vuelos Edwards, donde se convirtió en piloto de investigaciones de aeronaves de alta velocidad, donde tripularía el peligroso “X-15” que alcanzaba velocidades superiores a los 6.000 kilómetros por hora y alturas que rondaban los 100 kilómetros.
También volaría, como piloto de prueba de aviones en más de doscientos tipos distintos, incluyendo aviones a reacción, cohetes, helicópteros y planeadores. En 1962, a pesar de presentar la solicitud fuera de plazo (siempre hacía las cosas con mucha calma), obtuvo una plaza de astronauta, por lo que se trasladó a Houston para su instrucción.
Y por fin le llegó el día del bautizmo espacial, el 16 de marzo de 1966, Armstrong como comandante y David Scott eran lanzados a la óbita terrestre en la Géminis 8. Su misión era acoplarse a una nave no tripulada y lanzada unos días antes llamada Agena. Dada la habilidad de Neil, la maniobra se realizó a la perfección, pero unos instantes después los astronautas observaban que el nuevo conjunto giraba cada vez más rápido, siendo imposible su detención. Esta situación se producía en una zona de sombra de comunicaciones con tierra, por lo que Neil decidió soltar el módulo Agena para ver si era este el causante del movimiento incontrolado. Una vez liberados, las cosas parecían ir mejor, pero pronto se darían cuenta que estaban girando de nuevo. De seguir así, esta situación les llevaría a perder la consciencia, ya que los giros iban en aumento. Armstrong decidió controlar la nave utilizando los sistemas de reentrada en la atmósfera, con el consiguiente riesgo de no tener combustible suficiente para las maniobras de descenso. La misión tuvo que ser abortada con rapidez, y la nave cayó sobre el Pacífico en una zona no prevista. La causa del problema fue la avería de uno de los motores de estabilización de la nave que se quedó encendido, produciendo un empuje descontrolado que hacía girar la nave. Pero la misión fue un éxito porque la parte importante de la misma que era el acoplamiento se había realizado perfectamente. Nuevamente la frialdad de Armstrong le haría no perder la cabeza, y tomar las decisiones correctas que le salvarían de una muerte segura.
A principios de los años sesenta, la NASA ya había determinado que para el vuelo lunar se utilizarían dos vehículos, el primero llevaría a los astronautas hasta la órbita de la Luna, y el segundo se encargaría del descenso. Las condiciones ambientales distintas como falta de atmósfera o una gravedad de un sexto la de la Tierra, harían que los entrenamientos de esta última etapa fueran bastante complicados. Mayoritariamente se realizarían con un simulador, pero las prácticas reales necesitarían de un prototipo bastante difícil de simular las condiciones lunares. Neil Armstrong como ingeniero aeronáutico y probador, ya trabajaría en este proyecto en esos años, abandonándolo después y retomándolo a mediados de los sesenta. El prototipo de módulo de descenso era un artefacto con forma de araña, en su parte central inferior tenía dos motores cohete que harían ascender y descender el aparato, y dieciséis propulsores mas que se encargarían de la estabilización y del empuje. El 6 de Mayo de 1968, Armstrong se subía por segunda vez a esta extraña nave. En un momento determinado esta hizo un movimiento brusco de cabeceo iniciando una caída irremediable, Neil se eyectó en la última fracción de segundo, ya que un poco más tarde la expulsión se habría hecho contra el suelo. Pocos minutos más tarde, Alan Bean (astronauta del Apolo 12) pasaba frente al despacho de Armstrong, el cual trabajaba rutinariamente. Unos metros más adelante unos compañeros le contaban lo sucedido, por lo que éste se volvería al despacho de Neil para confirmar la noticia. Cuando Bean le preguntó qué hacía allí después de lo sucedido, éste le contestó: “¿Y qué quieres que haga? Hoy es uno de esos malos días en que pierdes tu nave… ahora necesito terminar unos papeles y luego me voy a casa…” Con esta frialdad y tranquilidad era como se tomaba todas las cosas Neil Armstrong en la vida.
En cierta ocasión, le preguntaron qué cosa querría llevarse a la Luna, y él respondió que “mas combustible”. El poner un kilo de cualquier cosa en el espacio es tan caro, que el combustible que llevan las naves siempre está muy ajustado a sus necesidades.
El 20 de Julio de 1969, Buzz Aldrin y Neil Armstrong se aproximaban en el módulo de descenso a la superficie lunar. Pocos segundos antes del contacto, el rudimentario ordenador de a bordo se colgo, y los astronautas pasaron a dirigir la nave de forma manual.
No solo eso. A pocos metros de la superficie de la Luna observaron que la zona prevista para el alunizaje estaba llena de grandes rocas. El posarse en esta zona podría ser catastrófico, porque de tumbarse el módulo lunar el posterior despegue se haría imposible, y se verían atrapados sin poder regresar. Nuevamente Armstrong iría buscando con su natural parsimonia un lugar apto para el alunizaje, pero el combustible se le acababa, y desde tierra le comunicaban que solo tenía treinta segundos de combustible, en ese momento se debería abortar la misión o quedarse para siempre en la Luna. Neil aguantó hasta los últimos segundos posando el módulo perfectamente sobre el satélite. Nuevamente demostraría su altísima cualificación para el trabajo al que fue destinado.
Pero su carácter introvertido ha hecho que se muestre reacio a aparecer en entrevistas o actos públicos. Luego de que la tripulación del Apollo 11 fuese recibida como verdaderos héroes, Armstrong anunció que no tenía ninguna intención de regresar al espacio. Su relación contractual con la NASA continuó por trece meses más, en los que trabajó como responsable de actividades aeronáuticas. A los 41 años, el astronauta decidió saltar al mundo universitario. No le faltaron ofertas de los centros más renombrados, pero Armstrong era consciente de que no poseía un doctorado, y no quería que sus colegas se sintieran molestos por ser nombrado profesor universitario, teniendo como título máximo un máster. Por eso, se decidió por el departamento de ingeniería de la modesta Universidad de Cincinnati, donde permaneció ocho años.
Su tranquilo trabajo como docente se vio a veces interrumpido por algunas llamadas de la NASA, que solicitó su asesoramiento en momentos puntuales, como en los accidentes espaciales del Apolo 13 y el Challenger. Una vez finalizada la experiencia universitaria, su actividad laboral se centró en el mundo de los negocios y desde entonces ha ocupado cargos de responsabilidad en varias empresas estadounidenses como American Airlines o Eaton Corporation.
Instalado en su granja de Lebanon, Ohio, el astronauta ha tratado en vano de pasar desapercibido. Evita conceder entrevistas y rehuye las apariciones televisivas. Sólo ha hecho algunas excepciones cuando se trata de marcas norteamericanas que necesitan un relanzamiento –Chrysler Corporation o Bankers Association of America– y han solicitado sus servicios como imagen de la compañía. A partir de 1994 se acrecentó todavía más su fobia a la mirada pública. En esa fecha descubrió que su firma se vendía en internet por miles de dólares y que había numerosas falsificaciones en circulación, por lo que se negó a conceder nunca más un solo autógrafo.
En 2005 se vio obligado a denunciar al que había sido su peluquero durante 20 años, ya que éste estaba vendiendo su pelo por altas sumas de dinero. Realmente puede decirse con propiedad que “le estaba tomando el pelo” 
Divorciado de su primera esposa (Janet Elizabeth Shearon), vive con su actual mujer, Carol Held Knight, en su casa campestre en Ohio. Allí, lleva una vida más cercana a la de un granjero que a la de una celebridad mundial. Y ese es el estilo de vida que desea tener, ya que Armstrong confesó en una ocasión, “daría la Luna por recobrar el anonimato”.
Este ha sido Neil Armstrong, un hombre tímido, introvertido, que nunca perdió los nervios ni siquiera en una discusión, que vivió situaciones dramáticas en la guerra de Corea, que debio soportar el fallecimiento de su pequeña hija de diez años víctima de un cáncer, que sorteó la muerte siempre con una tranquilidad pasmosa.
Neil Armstrong cumplira 81 años el 5 de Agosto.
Universal ha adquirido los derechos sobre el libro ´First Man: The Life of Neil A. Armstrong´ para rodar una película sobre su vida. El texto, escrito por el historiador de la NASA James R. Hansen, ofrece una mirada única sobre Armstrong, un piloto de pruebas convertido en astronauta que jugó el papel de héroe estadounidense el 21 de julio de 1969. ´Cuanto más cerca se hallaba de la Luna, más se alejaba de su familia´, señaló Nicole Perlman, la encargada de redactar el guión, para explicar que el éxito del astronauta lo distanció de sus seres más queridos. ´Sufrió una tragedia familiar antes de subir al Apollo y eso lo convirtió en astronauta´, agregó Perlman, quien también afirmó que ´se convirtió en un héroe perfecto hasta tal punto que la NASA decidió que él sería quien pisara la Luna en vez de Buzz Aldrin porque tenía un perfil más heroico´.
Un Neil Armstrong muy joven

Junto al avion experimental X-15

El comandante Armstrong (literalmente “Brazo Fuerte”, buen nombre para un indio Sioux
)

Dentro del Eagle (posado en ese momento en la superficie de la Luna). ¡El acontecimiento (el alunizaje) debe haber conmovido su talante inmutable porque se lo ve bastante euforico!

En una de las innumerables conferencias

A los 80, con el presidente Obama

Su firma

Fuente:
lhtrans.blogspot.com/2010/10/neil-armstrong_04.html
transitosdemedianoche.blogspot.com/2008_04_01_archive.html
www.muyinteresante.es/neil-armstrong-un-granjero-en-las-estrellas
Y otras que se me perdieron