Este curiosidad no la tenía, viene muy bien para convertirse en el centro de atención en ese cóctel con el embajador:
Formosa es una de las provincias de Argentina, situada al norte del país, haciendo frontera con Paraguay. Su nombre deriva de fermosa, hermosa en castellano antiguo. Según se cuenta, el nombre le vino dado por los colonizadores españoles, que encontraban especialmente bello un recodo del río Paraguay al que acabaron denominando Curva Fermosa.
Formosa es también el otro nombre que recibe la isla que comúnmente conocemos como Taiwán. El origen del nombre lo encontramos en el portugués Ilha Formosa, que quiere decir exactamente Isla Hermosa. El nombre le fue dado en 1544 por navegantes portugueses que pasaron frente a la isla, antes de que ésta fuera ocupada por holandeses, primero, y por españoles, después.
Y he aquí la coincidencia. Si empezamos a excavar un túnel en Formosa, después de atravesar el centro de la Tierra (y de violar como tres docenas de leyes de la física) acabaríamos saliendo, otra vez, en Formosa. Para semejante viaje no hacían falta alforjas. Formosa y Formosa están la una en las antípodas de la otra, en una de esas coincidencias tan intrascendentes como curiosas que nos depara la geografía.
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