Los expertos en medición del tiempo se reunieron este jueves en Suiza para debatir si seguimos agregando ocasionalmente un segundo al final de cada año como se hizo durante los últimos 40 años (en 24 oportunidades).
Sin embargo, no lograron ponerse de acuerdo en un tema que genera discordia entre los países y, por ende, pospusieron la decisión por tres años más.
El segundo adicional, llamado intercalar, se le añade a los relojes nucleares para que mantengan el mismo paso que la rotación de Tierra. Eso es lo que intentó decidirse en la Unión Internacional de Telecomunicaciones.
Puede parecer poco importante un simple segundo para semejante discusión. Sin embargo, a lo largo de las décadas, el desajuste entre los relojes basado en la rotación planetaria y los atómicos sería de varios minutos. Y en 500 años sería de una hora,
Desde los años ´20 se sabía, y antes se sospechaba, que el movimiento de la Tierra no es tan constante como se pensaba
Resulta que los mismos ingleses que, en el siglo XVIII, se pusieron en la tarea de establecer el estándar que le serviría de referencia al mundo durante más de 120 años, en 1955 se inventaron el primer reloj atómico preciso, y empezaron los problemas.
Los relojes atómicos son mucho más precisos a la hora de medir intervalos de tiempo.

GMT (Greenwich Mean Time o Tiempo Medio de Greenwich) se basa en el paso del sol sobre el meridiano cero en Greenwich Park, en el sureste de Londres.
Pero al parecer, la Tierra no es un cronómetro fiable debido a un ligero bamboleo al girar sobre su eje, de manera que es mejor confiar en las vibraciones de los átomos, que pueden contar segundos con una precisión increíble.
O por lo menos eso es lo que proponen con vehemencia algunos países de la comunidad internacional. Sin embargo, otros se oponen a la idea con un ardor semejante.
los que defienden mantener la medición del día arraigada a la Tierra, aseguran que sus opositores exageran los problemas que representa tener en cuenta el entorno astronómico.
Añaden que al ignorar la rotación del planeta en nombre de los aparatos que hoy en día lo hacen funcionar, el día de la Tierra se desfasaría, sin opción de ajuste, del día atómico. Pero por muy poco.
Aunque se trata de segundos, estos se van acumulando, ese es uno de los puntos que incomodan a quienes se oponen a condenar a Greenwich a las páginas de la historia.
La polémica parece irreconciliable. Y en teoría, la decisión tiene que ser unánime.
BBC MUNDO