25 de julio 2011 por Anil Ananthaswamy
Piensa por un momento en un tiempo antes de que nacieras. ¿Dónde estabas? Ahora piensa en el futuro a un tiempo después de tu muerte. ¿Dónde estarás? La respuesta es brutal: en ninguna parte. Tu vida es una breve incursión en la Tierra que comenzó un día sin ninguna razón y terminará inevitablemente.
Pero una incursión. Al igual que todo el universo, la conciencia me vino a la existencia de la nada y se ha convertido en una entidad rica y compleja, llena de maravillas y misterio.
Acertijo consciente (Imagen: Rick Raymond / Getty)
Contemplar esto lleva a una serie de preguntas alucinantes. ¿Cuáles son las probabilidades de que mi conciencia exista en absoluto? ¿Cómo puede una cosa surgir de la nada? ¿Hay alguna posibilidad de sobrevivir a mi muerte? Y, ¿qué es la conciencia de todos modos?
Responder a estas preguntas es increíblemente difícil. El filósofo Thomas Nagel, una vez preguntó: ´´¿Qué se siente ser un murciélago?´´ Su respuesta podría ser imaginar volando en la oscuridad, ver el mundo en los ecos de los sonidos de alta frecuencia. Pero esa no es la respuesta que Nagel estaba buscando. Quería hacer hincapié en que no hay forma de saber lo que es ser un murciélago o sentir como un murciélago. Esto, en esencia, es el enigma de la consciencia.
Los neurocientíficos y filósofos se dividen en dos campos amplios. Se cree que la conciencia es una propiedad emergente del cerebro y que una vez que entendamos completamente el complejo funcionamiento de la actividad neuronal, la conciencia quedará al descubierto. Las otras dudas serán así de simples. Están de acuerdo en que la conciencia emerge del cerebro, pero sostienen que la pregunta de Nagel siempre quedará sin respuesta: conocer todos los detalles del cerebro de un murciélago no puede decirnos lo que es ser un murciélago. Esto es a menudo llamado el ´´problema difícil´´ de la conciencia, y parece científicamente intratable - por ahora.
Mientras tanto, ´´hay demasiados problemas llamados ´´fáciles´´ sobre los qué preocuparse´´, dice Anil Seth, de la Universidad de Sussex en Brighton, Reino Unido.
Uno de ellos es buscar firmas de la conciencia en la actividad cerebral, con la esperanza de que esta nos lleve a comprender lo que es. Diversas áreas del cerebro se han encontrado que están activas cuando somos conscientes de algo y tranquilas cuando no lo son. Por ejemplo, Stanislas Dehaene, del Instituto Nacional Francés de Salud e Investigación Médica en Gif sur Yvette, y sus colegas han dichas identificado regiones en los lóbulos frontal y parietal (la revista Nature Neuroscience, vol 8, p 1391).
Conciencia explicada
Esto es consistente con una teoría de la conciencia propuesta por Bernard Baars del Instituto de Neurociencias en San Diego, California. Afirmaba que la mayoría de las experiencias no-conscientes se procesan en especializadas regiones locales del cerebro tales como la corteza visual. Sólo somos conscientes de esta actividad cuando la información se transmite a una red de neuronas, llamadas el espacio de trabajo global - quizás las regiones señaladas por Dehaene.
Pero otros creen que la teoría no está diciendo toda la historia. ´´¿La teoría del espacio de trabajo global realmente explica la conciencia, o simplemente la capacidad de informar acerca de la conciencia?´´ pregunta Seth.
Aún así, la idea de que la conciencia parece ser una propiedad emergente del cerebro puede llevarnos a alguna parte. Por ejemplo, esta hace a las probabilidades de que tu propia conciencia exista, las mismas probabilidades de haber nacido, en absoluto, es decir, muy pequeñas. Basta pensar en que la próxima vez que sufras angustia acerca de tu inminente regreso a la nada.
En cuanto a si la conciencia individual puede continuar después de la muerte, ´´es muy poco probable que hubiera alguna forma de conciencia de sí mismo después de la desintegración física del cerebro´´, dice el filósofo Thomas Metzinger de la Universidad Johannes Gutenberg en Mainz, Alemania.
Muy poco probable, pero no imposible. Giuilio Tononi, de la Universidad de Wisconsin-Madison sostiene que la conciencia es el resultado de cómo la materia compleja, incluyendo el cerebro, integra la información. ´´Según la teoría de Tononi, si se pudiera construir un dispositivo o un sistema integrado de información que la misma forma como un cerebro vivo, este generaría las mismas experiencias conscientes´´, dice Seth. Dicha máquina podría permitir a tu conciencia sobrevivir a la muerte. Pero no por ello sabriamos lo que es ser un murciélago.
Fuente: newscientist.com
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