27/01/2010 08:51:04 pm
La vida sabe que clase de problemas darte. Desde el más pobre hasta el más rico, todos vivimos con problemas danzando en nuestras mentes. De otra manera, la vida sería aburrida y los paraísos ofrecidos por las religiones serían absurdos.
Yo no soy, ni he sido la excepción a ello. He tenido, tengo y tendré problemas, y como todo a hombre ´´La vida´´ siempre se encargó de darme problemas. Uno de esos problemas, tan recurrente como el mar golpeando las orillas, son las mujeres.
Debo admitir que he reaccionado demasiado tarde a lo que a mujeres se refiere. Debido a eso y a otros detalles, como mi personalidad, mi forma de caminar y mi forma de ser en general, me llevaron a tener un debut sexual bastante retrasado (en base a lo que es común en estos días, claro).
Sí. Lo admito, contaba yo unos veintidós años y aún no había probado los placeres del sexo. Recién estaba comenzando a intercomunicarme con las personas ajenas a mi familia, por lo que el sexo, era algo que tardaría en llegar a mi vida. O eso creía... Bah, en realidad, no lo creía, ni siquiera era algo que me planteaba. En esa época, para mí, el sexo era una pantalla de televisión con una muy mala recepción y gemidos...
La cuestión es que, inocente, casto y prácticamente puro, iba yo por la vida, pretendiendo aprender y mejorar mi sociabilidad. Fue así, que en la facultad conocí a un chica, cuya actitud hacia mí persona me pareció muy rara. Las miradas, los roces ocasionales, los guiños de ojo, los comentarios de doble sentido, su disponibilidad al abrazo, a los besos, a darme nalgueadas juguetonas, a meter su mano dentro de mis pantalones y otras cosas de esa índole, me llevaron a pensar que yo no le caí muy bien.
Cosa que me quedó clara el día que se me acercó y me dio un sopapo en la nuca al grito de “¡Despabílate, idiota!”.
Con miedo de que ella fuera la primer persona en declararme ´´su enemigo´´, me esforcé por caerle bien... no fuera a ser que convenciera a otros de su visión de mi persona y me terminaran por expulsar de la ciudad, o de la provincia, o del país, o del continente, o del hemisferio, o del mundo... Bueno, tal vez exageraba un poco, pero lo cierto era que no quería ya desagradarle a la gente.
Fue así que me sentaba siempre cerca de ella, cuando iba al kiosco le compraba algo, la ayudaba en sus estudios y en los exámenes, le abría las puertas que pretendía cruzar y le pagaba los colectivos que nos tomábamos. Sin pensar siquiera por un momento, que ese trato preferencial que le di, provocó que más de una docena de amigos se enojaran conmigo y me declararan abiertamente un traidor o algo así...
El tiempo que pasé junto a esa chica me llevó a pensar que, tal vez, no me odiara, que hasta se podía dar el caso de que yo le cayera bien. No solo por el hecho de que, pese a todo, continuaba cerca de mí, sino más bien por el hecho de que me decía te quiero una y otra vez, y que incluso me llamara todos los días por teléfono para decírmelo.
Un día se lo planteé. La separé del grupo de personas en el que estaba y la llevé a un lugar apartado para hablarle. Antes de decirle tres palabras unió sus labios a los míos lo que me dejó sin poder hablar durante el resto del día.
Al vernos después de eso, me dijo que yo le gustaba y que quería ir a la cama conmigo. A lo que yo le dije que para qué, que mi cama era pequeña y que íbamos a estar incómodos, que mejor fuéramos a un café, que si bien, no acostados, podíamos estar más cómodos. Entonces ella me dijo que quería tener sexo conmigo a lo que yo... supongo que esto sería mejor escribirlo a modo de diálogo para que sea más representativo.
Ella: Quiero que tengamos sexo.
Yo: ¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!!
Ella: ¿Qué pasa?
Yo: Me parece que escuché mal.
Ella: Ah, bueno, pero quiero tener sexo con vos.
Yo: ¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!!
Ella: ¡¿Qué pasa?! ¿No querés?
Yo: Yo... yo... ¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!!
Ella: Dejá de gritar, marmota, que todos nos están mirando.
Yo (mirando a todos): ¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!!
Ella me tomó de la remera y me arrastró a un lugar por donde no pasara nadie.
Ella: ¿Vamos a tener sexo o no?
Yo: ¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!! ¡Quiero a mi mamá!
Ella: ¿A tu mamá? ¿Querés tener sexo con tu mamá?
Yo: No, quiero su protección y contención...
Ella (tomando una de mis manos y apoyándola en uno de sus pechos): Yo puedo darte contención (me guiñó un ojo).
Yo (tras un meditativo silencio): ¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!!
Ella me dio un cachetazo.
Yo: ¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!!
Ella me pisó con fuerza.
Yo: ¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!!... y ¡¡Auch!!
Ella corrió el cuello de su remera y me dejó ver la tira de su corpiño.
Yo: ¡¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaa... oooooooooooooooooOOOOOOOOOH!!
Ella me dio un beso.
Yo: OOOOOOOOOOOOOOOOOOH
Ella sonrió, me preguntó cuanto dinero tenía y me llevó a un lugar llamado hotel de alojamiento. Yo le dije que tenía donde alojarme, que no hacía falta.
Un par de minutos después yo estaba desnudo, y sin poder dejar de sonreír y ella un tanto desilusionada. Un par de minutos después recuperó sus esperanzas y el resto ya es demasiado privado como para andar escribiéndolo, manga de morbosos...
Dedicado a mis fans de subdivx
28/01/2010 07:00:21 pm
Es curioso, pero no soy amanerado ni histérico, sin embargo, la primera reacción de la gente, cuando me ve, es que, si no me como la galletita, al menos me entretengo jugando con el paquete... Me preocupa que ahora pase al escribir
En fin, me han dicho tantas, pero tantas veces homosexual en mi vida que a esta altura me es más natural que a un homosexual de verdad... O sea, todo bien, lo loco es que, excepto mi novia actual, las otras cayeron en mi vida por leer cosas mías como esta (Aclaro que la palabra ´´ESTA´´ no conlleva ningún doble sentido en esta horación... lo mismo con el ´´ESTA de la aclaración´´)
No sé de donde es la bandera de los dos que me dicen gay o que el cuento es gay, pero ambos son del mismo país, tal vez hay modismos utilizados en este relato que haya suenen de manera diferente?
En fin, gracias por leer y comentar de todas formas